Mejor llame a Yeremay
El Deportivo se abraza a su ‘10’, titular ocho partidos después, para salir del embrollo ante el Mirandés

“No bebas y conduzcas. Pero si lo haces, llámame”. La frase es de Saul Goodman, el abogado creado por Vince Gillingan para el universo ‘Breaking Bad’ y que posteriormente se ganó su propio spin-off. Pero podría atribuirse a Yeremay Hernández. Porque al igual que el carismático jurista en la ficción, el canario apareció en la vida real para sacar al Deportivo de un embrollo que apuntaba a mayúsculo.
Cuando el sol se ponía en A Coruña y el Mirandés amenazaba con alimentar de esperanza su necesitada moral a costa de dar un golpe casi mortal a las ilusiones del Deportivo y el deportivismo, el conjunto coruñés se agarró al talento de su ‘10’ para solucionar la papeleta.
Tras una temporada con muchos más bajos que altos y un importante grado de mimo en las últimas semanas para tratar su pubalgia, el canario volvió a recuperar ocho partidos después una plaza en el once a la que solo las lesiones lograron borrarle su condición de fija. Regresó a la titularidad ‘Yere’ y lo hizo en una versión que, si bien no fue la del techo que le permitió ser objeto de deseo de media Europa, se acercó a ese óptimo nivel que le convierte en uno de los futbolistas más determinantes de una Liga Hypermotion que se le queda minúscula.
Más que detalles
Partiendo como segunda punta, en un rol similar al que Stoichkov desempeñó ante su ausencia. Pero con libertad total y mucha más presencia en ese perfil zurdo en el que se siente más cómodo. Ahí, en ese rincón, el genio de Las Palmas fluyó desde el primer minuto. No era algo tangible, pero sí una sensación que transmitía prácticamente a la totalidad de los presentes únicamente con mirarle. Más cómodo, más suelto, con más capacidad para repetir esfuerzos —y por tanto implicación en defensa—. La percepción de esa mezcla de intangibles cristalizó en algo palpable cuando regaló al respetable un túnel a Bauzá.
Ese detalle para salir de presión lo que le hacía falta para entrar en combustión. Para parecerse al Yeremay de siempre. Ese al que se le ocurren cosas que el resto ni intuirían pero que, además, es capaz de ejecutarlas como nadie.
Luego llegó un taconazo para dar continuidad a una jugada con la que el Deportivo se expandía desde atrás. Detalles que son mucho más que eso en el caso del canterano blanquiazul. Porque ayudan a calibrar su estado de confianza y porque quedan tan bien en una galería de arte como en el manual de recursos efectivos en el fútbol.
Aunque la efectividad de verdad llegó en la segunda mitad, cuando un Dépor que había desperdiciado su dominio en el primer acto y estaba en una situación límite se aferró a su diferencial calidad para descomponer el choque.
Si Mario Soriano es el funcionario ejemplar que soluciona cualquier problema administrativo con pasmosa facilidad, como si fuesen trámites sencillos, Yeremay Hernández ejerció de Saul Goodman. El ‘10’ fue el abogado que resuelve los casos con piruetas imposibles, como la del 3-1. Ahí, previo pase de gol a Bil Nsongo y aprovechando el aclarado de Quagliata, sacó a bailar a Juan Gutiérrez a la línea de cal para dejarlo en evidencia por una cuestión de cadera, pero también de piernas.
Por aquel entonces, ya había tenido la sangre fría de marcar el penalti que remontaba el partido y atender la llamada de auxilio. “Su partido es muy importante para él y para todos. Sabemos del talento que tiene y el jugador diferencial que es. Ha sido un proceso largo para él. Lo ha sufrido mucho. Hemos entendido los momentos necesarios para que volviese en las mejores condiciones. Aun así, sigue con los problemas en el pubis, que no se van de un día para otro. Pero está claro que el partido le va a dar mucha confianza”, apuntaba Antonio Hidalgo en la rueda de prensa posterior al choque.
“Estoy con muchísima confianza”, confirmaba el chico en la televisión con un gol y una asistencia más en el bote. Era una declaración de ambiciosas intenciones que ejercía casi de manera simbólica como anuncio en el que se postulaba, de nuevo, como líder blanquiazul hacia el "objetivo" de volver "a Primera División". La espera ha sido larga, pero esta 'season finale' de siete partidos (o alguno más extra) apunta a merecer la pena si mantienen el nivel del primer episodio. Porque ya sabe, si hay problemas, ‘mejor llame a Yere’.












