El incontenible ritmo del Dépor se lleva por delante al Mirandés (3-1)
El equipo blanquiazul recupera la plaza de ascenso directo después de un gran partido en el que se sobrepuso a su falta de acierto y un grave error de Ferllo

El Deportivo ha cogido definitivamente velocidad de crucero. Después de dos grandes encuentros con malos resultados ante Málaga y en Huesca, el conjunto blanquiazul salió a Riazor dispuesto a llevarse por delante al Mirandés. No lo consiguió de primeras, pero sí con un segundo tiempo brillante (3-1) en el que apenas necesitó un rato para darle la vuelta al marcador y recuperar el puesto de ascenso directo que sus rivales habían intentado arrebatarle durante el fin de semana.
Solo hay algo peor para el espectáculo en el fútbol que uno de los dos equipos no quiera saber nada del mismo. Que además se una el árbitro. La primera parte del encuentro estuvo marcada por la nefasta dirección de partido del colegiado Álvaro Moreno, que se vio incluso más sobrepasado que el rival por el ritmo que desde el primer minuto le quiso imponer al encuentro el conjunto local. Se le fue el choque de las manos hasta el punto de castigar solo a medias el grave error de Álvaro Ferllo que al borde del descanso echó un jarro de agua helada sobre la caldera de Riazor. Señaló penalti tras la pifia del meta, pero no lo expulsó pese a derribar a Unax del Cura cuando encaraba la portería vacía. Por supuesto, Carlos Fernández se encargó de poner la rúbrica a la cita con Don Fútbol, que en esta ocasión se presentó en forma de ley del ex.
Se fue al descanso 0-1 un encuentro que el Deportivo debería haber encarrilado después de un inicio fulgurante. Una puesta en escena propia de un aspirante, que solo se quedó sin premio por la falta de veneno que tanto ha penalizado al conjunto coruñés esta temporada. No se había cumplido el primer cuarto de hora y tanto Altimira como Luismi Cruz ya se habían plantado ante Palomares con todo a favor. Ni siquiera obligaron al meta jabato a intervenir. Tampoco Bil Nsongo acertó con la portería en el hat-trick de situaciones a las que asistía incrédula la grada de Riazor.
Antonio Hidalgo activó a Yeremay y el canario dejó claro que ha sido una buena idea no precipitar su camino de vuelta. Dos meses habían pasado desde que pidiera tiempo muerto ante el Eibar. Mereció la pena. Su presencia en el campo contribuyó a la naturalidad con la que el equipo está jugando recientemente y prácticamente cada posesión acababa en el área visitante. El problema es que casi nunca tiene el Dépor a sus estrellas con la luz encendida al mismo tiempo. En esta ocasión fue Luismi el que, a pesar de jugar en su perfil bueno, no tomó una decisión acertada en todo el primer tiempo.
El gran mérito del Mirandés fue no dejarse atropellar por el escenario y el empuje. Liderados por el siempre exquisito Carlos Fernández, el joven grupo rojillo amenazó cuando pudo y siempre favorecido por los problemas que el Dépor tampoco es capaz de desterrar en área propia, obligó a Ferlló a intervenir con un paradón antes de encontrarse dos veces con la madera.
Marea Soriano
El paso por los vestuarios revitalizó al Dépor, que salió dispuesto a hacer lo mismo que había hecho durante 45 minutos, simplemente cambiando la puntería. Y como durante toda la temporada, cuando Mario Soriano entra en trance, hay pocos equipos que sean capaces de frenar el flow coruñés. El centrocampista empató poco después de que el árbitro señalara la reanudación con una jugada de esas que parecen fáciles cuando las firma él. Recogió un balón entre líneas y fue tirando engaños a los desmarques de Bil y Luismi para plantarse en el área y definir con suavidad a la base del palo. La remontada se completó poco después. Y si tardó algo más de lo debido fue por la incomprensible intervención del VAR, que creyó que lo que Medrano le había hecho a Alti no era penalti. El lateral se interpuso en el camino del ahora extremo blanquiazul para cortar un autopase. El colegiado no dudó en directo, tampoco en diferido. Yeremay asumió la responsabilidad desde los once metros para demostrar que la pubalgia no le ha quitado el toque.
Y es que el diez estaba completando un partido notable y fueron los jugadores del Mirandés los únicos que no se habían dado cuenta. Solo así se explica que tanto Muneta como sus propios compañeros dejaran a Juan Gutiérrez una y otra vez en una isla con el canario. A la tercera, Yere encendió la moto a 70 metros de la portería y lo único que pudo ver el central del Mirandés, mientras Quagliata se había llevado de paseo a Novoa, era el dorsal de los elegidos. Al llegar al pico del área tuvo la pausa suficiente para levantar la cabeza y ver la llegada de Bil Nsongo, que conectó un buen remate de primeras con la zurda para estrenarse ante los suyos y ampliar la ventaja.
Fue el momento entonces de bajar revoluciones y transitar con calma por el último cuarto de hora de encuentro… más los ocho minutos de añadido. Hidalgo se permitió refrescar el equipo y pudo pagarlo caro. Porque a pesar de mostrar la bandera blanca con la retirada de un inspiradísimo Carlos Fernández, el Mirandés pegó el último arreón. Quagliata apagó el primer conato de incendio con una intervención providencial en el área pequeña y Ferllo se resarció de su error atajando un penalti de Alti sobre Pablo Pérez que amenazaba con complicar el epílogo.
Deportivo 3 - 1 Mirandés
Deportivo: Álvaro Ferllo; Ximo Navarro, Lucas Noubi, Miguel Loureiro; Altimira, Riki (José Ángel, m.83), Mario Soriano (Cristian Herrera, m.88), Quagliata; Luismi Cruz (Villares, m.75), Yeremay (Stoichov, m.75), Bil Nsongo (Eddahchouri, m.83).
Mirandés: Palomares; Hugo Novoa, Juan Gutiérrez, Cabello, Medrano; Bauzá (Aarón Martín, m.88), Helguera; Javier Hernández, Unax del Cura, El Jebari (Pablo Pérez, m.83); Carlos Fernández (Siren Diao, m.83).
Goles: 0-1, m.42: Carlos Fernández, de penalti. 1-1, m.51: Mario Soriano. 2-1, m.57: Yeremay, de penalti. 3-1, m.71, 3-1: Bil Nsongo.
Árbitro: Álvaro Moreno (C. andaluz). Amonestó a Ferllo (m.41) y Noubi (m.45+1) en el Dépor y a Javi Hernández (m.48), Hugo Novoa (m.64) y Siren Dia0 (m.90+7) en el Mirandés.
Incidencias: Estadio de Riazor, 24.146 espectadores. Antes del encuentro se le hizo entrega al Fabril de la copa de campeón de Segunda RFEF.











