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Dépor

El centro, nueva vía rápida hacia el peligro para el Deportivo

Con futbolistas a pie natural en las bandas, el equipo gana recursos para amenazar multiplicando su producción de envíos desde los carriles exteriores

Adrià Altimira ejecuta un centro ante Rafita en el Deportivo-Málaga
Adrià Altimira ejecuta un centro ante Rafita en el Deportivo-Málaga
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Era un recurso tan poco utilizado como improductivo. Por un lado, porque el equipo no disponía de futbolistas demasiado centradores en los pasillos exteriores. Por el otro, porque ni incluso contando con ese perfil de jugadores en las bandas, el colectivo acompañaba cargando el área. No era solo que los puntas de la plantilla no destacasen por su faceta rematadora, sino que en muchas ocasiones eran ellos los que acudían prácticamente en solitario a la zona de finalización. Pero algo ha cambiado en las últimas semanas: el Deportivo no solo centra más, sino que saca ciertos réditos a ese tipo de acciones.

“En esa evolución como equipo, seguramente en muchos momentos nos ha faltado presencia. Hemos hablado aquí (en público) de situaciones en las que debíamos poder cargar más el área”, explicaba Antonio Hidalgo en la rueda de prensa previa al duelo de este lunes contra el Mirandés, preguntado por este notable incremento en la tendencia de su equipo a mirar hacia el área una vez el juego progresa por los pasillos más cercanos a la línea de cal vertical.

Detectaban el técnico y sus ayudantes un punto de mejora evidente en esa faceta de colocar el balón en el área. Porque centrar no solo supone poder disponer de una opción de finalizar directamente con un remate. La cosa va más allá. El centro sirve como recurso para generar estrés en el rival. Generar sensación de agobio. Inducirle al fallo. Y provocar balones parados o acciones de segunda jugada si esos ataques se acompañan bien. En resumen, fabricar “situaciones”, que diría el propio Antonio.

El Dépor está comenzando a utilizar el recurso del centro como discurso. Pero ahora, lejos de ser un conjunto de palabras vacías para cumplir el expediente, la conversación empieza a estar bien argumentada. Porque el colectivo deportivista ha sabido conjugar el ímpetu para amenazar que en ocasiones le llevaba a precipitarse y acelerar los ataques con una buena toma de decisión. Ya no es colgar por colgar el esférico, sino ponerlo en el área una vez la jugada lo pide y con compañeros acudiendo a los puntos de remate. En muchas ocasiones, no esperando a que el rival se meta atrás, sino buscando esos envíos al espacio entre defensa y portero, en beneficio de carrera para los atacantes y los zagueros retrocediendo forzados.

Las claves

Clave en este sentido está siendo la inclusión de Stoichkov en el once. Sin una segunda línea dominante en la llegada, el andaluz ejerce siempre de acompañante al ariete para, como mínimo ser dos. Pierde el Dépor muchas cosas sin Yeremay Hernández en la alineación, pero no es la amenaza en el remate tras centro una de ellas.

Aunque ya sea más por intuición y veneno que por pura capacidad para imponerse, el ‘22’ está sumando en esa faceta. Como también están sumando Adrià Altimira y Giacomo Quagliata. Dos laterales que ejercen de amenaza exterior en profundidad desde un rol ofensivo más próximo al de carrilero y que encima en la diestra, se ve potenciado con Ximo Navarro. Los tres destacan proyectándose, pero es su pie natural el que les permite sacar el centro al área sin necesidad de darle una vuelta de más a la jugada. “La incidencia de esos centros a pie natural seguramente tiene que ver”, concede Hidalgo.

Así, el Dépor ha pasado a promediar 14 centros por partido —siempre según Wyscout—, un guarismo que le permite situarse prácticamente a la par que el Mirandés. Y, aunque seguir entre los equipos que menos abusa de este tipo de acción dentro de la Liga Hypermotion, escalar posiciones dentro de esta clasificación particular en la que el pasado curso fue antepenúltimo, con únicamente 12,4 envíos por encuentro.

La tendencia es obvia. Desde la apuesta por Stoichkov como segundo punta en Zubieta, el equipo solo bajó una sola vez de los 14 centros. Fue en Huesca. Mientras, en Gijón hizo su récord con 26. Y en el sumatorio de los últimos tres partidos en Riazor acumula ya 60. Hoy, cargar el área con sentido para, de paso, ayudar a meter a su gente en el choque, volverá a ser más obligación que opción.

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