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Álvaro Ferllo posa con su portada del DXT Campeón en Abegondo
Entrevista

Álvaro Ferllo: "A Coruña es el lugar perfecto para crecer de la mano del club"

A sus 28 años, el portero riojano ha encontrado su sitio en el Dépor, con el que espera llegar y asentarse en Primera

Álvaro Fernández Llorente (Arnedo, La Rioja, 1998) es uno de los protagonistas del Deportivo en la segunda vuelta. Después de un tanteo en verano, se presentó en A Coruña incluso antes de que abriera el mercado de enero y apenas tardó unos días en hacerse con la portería blanquiazul. Gran promesa e internacional en categorías inferiores, busca recuperar su mejor versión en A Coruña, donde cree que ha encontrado el sitio idóneo para asentarse y crecer de la mano.

¿Cómo se llevan estas semanas tan atípicas de jugar lunes? Porque realmente la separación entre partidos no es tan diferente, pero sí los días…

Desde que llegué, si no recuerdo mal, es el primer lunes que voy a jugar con el Dépor. Es raro. El viernes todavía quedaban tres días para el encuentro y ya había rivales directos jugando. Es diferente. Se hace un poco larga la semana, pero también la aprovechas para entrenar cosas que igual en una semana más corta no te da tiempo. Tenemos que adaptarnos al calendario y el míster gestionar también muy bien las cargas. Trabaja muy bien los conceptos y nosotros como grupo no tenemos ningún problema.

Identifica a rivales directos ¿Cree que los que están ya son con los que habrá que pelear hasta el final?

Tengo más o menos claro que los que ya estamos arriba estaremos ahí en la última jornada. Básicamente, porque tampoco es que esté todo el día mirando la clasificación, pero hay margen entre los siete u ocho primeros y el resto. Por lo que se está viendo, los resultados de las últimas jornadas… creo que vamos a ser los que estemos luchando por esas seis primeras plazas… y por las dos de arriba, claro.

Y ahora que se acerca el final, ¿prefiere jugar antes o dejarlo para el final como este caso?

Hay que adaptarse a jugar primeros, últimos o en el medio. Personalmente, prefiero jugar primero y sin saber los resultados de los demás. Porque los miras. Inconscientemente miras. Y porque si ganas tú, también le metes presión a los demás. Aunque tú te tienes que centrar en tu partido, si ya has ganado, a los rivales les estás diciendo: ‘o ganáis vosotros, o os vamos a meter distancia’. Y cuando es al revés, pasa lo mismo.

Prefiero jugar primero y sin saber los resultados de los demás"

¿Le han dado muchas vueltas al partido de Huesca? Como ante el Málaga el equipo volvió a estar bien, pero en este momento de la temporada no sé si es consuelo suficiente.

Sí, sí, lo hemos analizado bien. Además como hablábamos antes, en esta semana larga hemos tenido tiempo de ver vídeos con el míster, de corregir cosas que no se hicieron bien, pero también de insistir en tantas cosas que estamos haciendo bien. La iniciativa que tenemos en los partidos, lo protagonistas que estamos siendo. Estuvimos más cerca de ganar el partido que de perderlo o empatarlo, en mi opinión. Al final son pequeños detalles y, al igual que en otros partidos nos hemos llevado victorias al final, en este caso, al final perdimos dos puntos. El equipo salió de Huesca en ese momento frustrado por tener la victoria y no cerrarla, pero durante la semana, al ver tantas cosas positivas, estamos con la ilusión intacta de que en las últimas jornadas el equipo está creciendo. Y la dinámica que llevamos hasta ahora y, sobre todo, en las últimas jornadas que quedan, que son las más importantes, el equipo está superbién. Y yo creo que, además, incluso estamos mejorando cada día.

Fue además un partido con un alto componente emocional para varios de ustedes. Loureiro, el míster…

Sí, además, el día antes, llegamos muy pronto a Huesca. Llegamos para comer e hicimos el entrenamiento previo al partido allá también y tuve la oportunidad de ver a mucha gente. A exentrenadores, excompañeros, mucha gente de Huesca a la cual le tengo muchísimo cariño y fue muy especial para mí. Además, tenía ganas de reencontrarme con el Alcoraz, de ver cómo me recibían, que además me recibieron muy bien, con aplausos. Y para el míster, obviamente, también especial, para ‘Lou’ e incluso para Sorribas, Roberto (Cabellud), que también han estado allá… me ilusionó muchísimo porque desde que me fui no había vuelto a ir al Alcoraz y fue una sensación muy bonita volver a estar ahí. Jugué 100 partidos y viví momentos muy importantes allí, y muy buenos. Siempre es genial volver a donde he sido muy feliz.

Mencionaba ahora a Hidalgo. No han estado mucho tiempo separados, pero no sé si se ha encontrado a un entrenador y una persona diferente en A Coruña.

Tácticamente, como entrenador, es muy parecido. Tiene muy claras sus ideas. Obviamente, igual que los jugadores, va adaptándose a los equipos que tiene. Ahí en Huesca éramos un equipo más defensivo y teníamos que priorizar más la faceta defensiva y, de hecho, nos salió muy bien porque encajamos muy poquitos goles. Aquí tenemos un potencial y un caudal ofensivo espectacular. Entonces tiene que darle un poquito más de protagonismo a atacar, aunque también eso conlleva que tengamos que estar muy atentos a la hora de defender. Y luego, lo que es personalmente, quizá lo noto un poquito más calmado. No sé si igual el hecho de que se vaya haciendo un poco más mayor hace que también se esté calmando algo más. Pero él es un entrenador con mucho carácter, que siempre nos lleva al límite, como él dice, nos exige muchísimo en cada entrenamiento. Pero igual también por el perfil de jugadores que tiene, más jóvenes… él tendrá sus ideas y sus conclusiones de por qué actúa de una manera u otra según el perfil de jugador que tiene. Es similar, pero si tuviese que comparar ahora con el Antonio de Huesca, en Huesca igual echaba alguna bronca más. Aquí está más tranquilo, pero le está funcionando bien porque el equipo está a muerte con el míster.

En Huesca éramos un equipo más defensivo, aquí tenemos un potencial y un caudal ofensivo espectacular"

Y qué cree que diría él de usted, ¿hay mucha diferencia entre el Ferllo que salió de Huesca y el que ha llegado a Riazor?

Han pasado dos años. Ahí ya había pasado los 25, ahora acabo de cumplir 28. Seguramente te diría que es algo más maduro, obviamente, propio de la edad. Pero no creo que te dijese que han cambiado muchas cosas. Porque me considero una persona muy estable en lo que es mentalmente y lo que es como persona. No cambio según los escenarios. Yo soy muy real, como me han educado mis padres y como considero que tengo que ser. Creo que como soy ahora, respecto a dos, tres, cuatro años, también seré parecido. Obviamente con más experiencia y más vivencias, pero lo que es personalmente, me gusta la manera de ser que tengo y cómo soy. No la pienso cambiar.

Ha dado ya unas cuantas vueltas en el fútbol, probado diferentes lugares, pero no ha terminado de asentarse ¿No ha encontrado el lugar ideal o es la forma en la que desde un principio planteaba su carrera?

Son circunstancias. Pero sí es cierto que no he estado más de dos años en un mismo club de forma continuada. Igual que creo que aquí en A Coruña, desde que llegué y vi las instalaciones, el proyecto y también cómo trabaja el equipo, es el lugar perfecto para sí estar varios años y crecer de la mano. Además, los objetivos y la progresión que tiene el Dépor son los mismos que tengo yo. Compartimos ideas y eso me impulsa a querer estar aquí mucho tiempo. Soy una persona que me gusta probar cosas, viajar… y por eso también nunca he tenido problema en irme a otros países, a otras ligas. E incluso dentro de España probar diferentes clubs. Pero como digo, sí que estoy en un momento en el cual me gustaría estar aquí varios años. Considero que este es uno de los mejores clubs de España por la afición, la calidad institucional, la calidad deportiva que tiene y cómo se vive en esta ciudad. Son todos motivos que me llevan a querer estar aquí.

Cuestión de tiempos también. No sé si tiene la sensación de que el fútbol ha avanzado mucho en términos de precocidad, a veces hay jugadores que cumplen los 23 y ya parecen viejos, pero en el caso de los porteros sigue sin aplicar. Siempre ha costado confiar en porteros jóvenes, incluso en casos como el suyo, con pedigrí internacional. Es como si todavía se siguiera mirando demasiado el DNI para estar bajo palos.

Comparto totalmente esa sensación. Pero también en parte lo entiendo, porque la portería es la posición más complicada del fútbol y requiere de mucha experiencia, de haber cometido errores, de haber hecho paradas muy buenas, de medir muy bien todo tipo de distancias, de emocionalmente estar muy estable con un entorno que puede venir en contra o que puede estar a favor. Por tanto, por eso es complicado cuando tienes 23, 24, 25, 20 años, meterte en una portería y ser el portero titular. Porque tienes que ser muy maduro a una edad tan temprana como esa. Sí que es cierto que, si no das oportunidades a porteros jóvenes, es muy difícil luego que tengas una generación nueva de porteros de calidad. Creo que aquí en España sí que se han dado varias oportunidades y tenemos porteros muy buenos y además jóvenes. En mi caso me dieron la oportunidad desde muy joven, con 18, 19 años ya estaba de fútbol profesional. Es un buen dilema. Por una parte, entiendo que los clubes a veces no quieren arriesgar por la duda de cómo puede afrontar un portero joven los partidos. Pero por otro lado, si no das la oportunidad, nunca vas a saber cómo es ese portero. En mi caso, cuando me dieron la oportunidad de jugar partidos, demostré que tenía las cualidades para hacerlo.

Si no das oportunidades a porteros jóvenes, es muy difícil luego que tengas una generación nueva de porteros de calidad"

Ha probado ya varias veces en Primera, pero nunca ha llegado a consolidarse. ¿Cuestión de precisamente llegarle esas oportunidades demasiado joven? ¿Qué cree que le faltó?

Creo que he tenido la suerte de estar en Primera División con clubs muy importantes y porteros muy buenos. Entonces la competencia que siempre he tenido ha sido tremenda. Mi primer año en Huesca comparto portería con Andrés Fernández, que todavía hoy sigue jugando a gran nivel. En la Premier League con David Raya, uno de los mejores porteros del mundo. Y en el Espanyol ya venía empujando Joan García, que ya lo vemos en el Barça ahora. Ya en el Sevilla con Nytland y luego Vlachodimos este año… Son guardametas muy importantes en clubs grandes. Cuando la competencia es intensa no es fácil hacerse hueco. Obviamente si no he conseguido jugar dos o tres temporadas con continuidad en Primera es porque algo no he hecho bien. Pero también sé que tengo las herramientas para poder hacerlo. Y si el Deportivo está en Primera, me encantaría ser su portero titular y jugar las 38 jornadas.

Llega a Riazor en enero, pero puede decirse que en diferido, ¿cómo de cerca estuvo de presentarse ya aquí en verano?

Estuve cerca sí, porque hubo contactos y hubo llamadas. Y yo quería venir. Lo que pasa es que en este caso el Sevilla no lo puso fácil. Hay negociaciones entre clubs y el jugador no siempre sabe cómo van. Lo bueno es que soy una persona fácil de encajar en los vestuarios y ahora que ya llevo tres meses y medio me siento como uno más. Además con el protagonismo que estoy teniendo, pudiendo participar en prácticamente todos los partidos, es como si hubiese empezado desde principio de temporada. No he necesitado mucho tiempo para una buena adaptación.

Tampoco le permitió mucho tiempo el míster. Llevaba aquí unos días y ya le puso a jugar. Me imagino dos retos principales en esa situación. El primero estar preparado a nivel físico, técnico e incluso mental…

A nivel físico sí que sabía que no iba a tener ningún problema porque yo, cuando no juego, sigo entrenando igual e incluso más. Y lo hago para estar preparado para cuando me llegue la oportunidad. A nivel mental me considero muy fuerte y sabía que no iba a tener problemas de afrontar un nuevo entorno, una nueva afición. Sabiendo que Riazor es un estadio que mete 25, 28 o 30.000 personas cada partido. Como has dicho tú, técnicamente o tácticamente es lo que sabía que me iba a costar más. Porque cuando dejas de jugar, medir las distancias, el juego con los pies, el juego aéreo… son cosas que las entrenas en el día a día, pero si no las pones en práctica en un partido, es muy complicado de vivirlas o de sentirlas. Entonces, esos tres o cuatro primeros partidos me sirvieron un poquito para medir o para coger eso. Y a raíz de ahí ya estoy muy a gusto, con mucho margen de mejora en facetas. Y sabiendo que tengo que dejar más porterías a cero de las que tanto el equipo como yo estamos dejando. Porque nos va a acercar más a ganar los partidos. Pero también creo que los números de goles encajados respecto a los partidos que he jugado no son malos. Pueden ser mejores, por supuesto. Y tengo la ilusión de que en estos siete partidos que quedan pueda hacer la mayor cantidad de partidos a cero posible.

A nivel mental me considero muy fuerte y sabía que no iba a tener problemas de afrontar un nuevo entorno"

¿Cómo se está viendo? ¿Se reconoce ya en la portería como el Ferllo de siempre?

No. Mi mejor versión todavía no ha llegado. No estoy en lo máximo que puedo dar. Sé que puedo y voy a dar más. Sí que es cierto que estamos en ese momento en el cual nos están llegando una o dos veces y nos castigan. Son fases, momentos que he pasado en otros equipos y aquí justo nos está pasando ahora. Un rebote, un palo, un error… mil cosas.

Aunque nunca sea culpa del portero como tal, pero entiendo que como responsable último de la portería, eso le importa poco.

Porque no es portería a cero. Y si encima, como sucedió en Huesca, solo había parado una porque no me habían llegado más, te queda la sensación de que han llegado dos y una la mete. La exigencia que tengo conmigo mismo y en general los porteros, hace que lo que nos preocupa es que nos metan o no nos metan gol, como es normal. Pero además hace que cuando no te llegan mucho, si te meten, te fustigar un poco más de la cuenta. Pero también es normal porque como club grande que somos aquí en Segunda, normalmente llegan poco porque somos dominadores. Y ahí está la calidad de los porteros para intentar parar prácticamente todas, aunque te lleguen poco en cada partido.

Y esa exigencia lleva al segundo reto que le mencioaba, sustituir a un compañero que estaba rindiendo a buen nivel como era Germán

Claro, por supuesto. Los 19 o 20 partidos que jugó Germán en la primera vuelta, lo hizo muy bien. Ahí están sus números que lo demuestran. Lo que pasa es que yo he vivido tanto la fase de jugar como la de no jugar, de que me quiten y quitarle yo el puesto a un compañero. Y sé qué sentimientos tiene uno en cada una de esas situaciones. Hay que vivirlo con naturalidad. En este caso, como al final nosotros nos dedicamos a entrenar y que luego el míster decide a quién juega, nosotros tenemos que asumir ese tipo de reglas o consignas que él tiene. Y bueno, sí que es cierto que al final me encontré con un compañero espectacular. Con una muy buena persona. Y cuando tú tienes al lado un tío que compite y que encima tienes buen ambiente y buen rollo con él, pues te pones más todavía en su posición.

Porque entiendo que no siempre es así.

Cuando la otra persona es un tío que ni te mira a la cara y que casi prefiere que falles para poder jugar él… pues ahí no tienes ningún tipo de sentimiento positivo. Pero en este caso la relación de Germán y mía es superpositiva. Nos apoyamos el uno al otro, nos damos consejos… Además, él es un poco mayor que yo, incluso me ayuda en diferentes aspectos del juego y le estoy muy agradecido.

Es que volvemos a la vida especial de los porteros. Forman parte de un equipo, pero realmente viven en una burbuja.

Claro. Al final de una hora y media de entrenamiento, con el equipo entramos 15-20 minutos, los últimos 15-20 minutos o la última media hora. Nosotros estamos una hora juntos todos los entrenamientos, nada más los tres o los cuatro, si sube algún chico del filial, en este caso con Casal, el entrenador de porteros. Si no tenemos un ambiente, una convivencia buena, que hay clubes en los cuales yo he estado y me ha pasado de no tener una convivencia positiva, eso es un infierno. Vas a entrenar con pocas ganas o generas una crispación en la portería que repercute negativamente en el equipo. Era importante la reacción de Germán, también la mía y la de Eric. Y la de todos fue muy positiva. También Casal lo supo llevar muy bien y supo darnos cariño a todos. Ahora mismo estamos superunidos los porteros, todos entrenando a full, con una sonrisa en la cara. Y además, quedando tan pocas jornadas, hay que enfocarse solo en el equipo. Lo que es bueno para el equipo y dejar los egos personales, que en este caso en la portería no los hay.

alvaro ferllo
Álvaro Ferllo durante un momento de la entrevista
CARLOTA BLANCO

¿Cómo ha evolucionado el trabajo de los porteros? Se habla mucho ahora de que los delanteros tienen que ser los primeros defensas, pero poco de que a los porteros se les pide también ser los primeros centrocampistas. ¿Hasta qué punto se puede trabajar esa implicación en el juego?

Hay una parte que la tienes o no la tienes, que es la calidad con el balón.  Hay porteros que ya desde pequeñitos son buenísimos con las dos piernas y la ponen donde quieren. Y otros que les cuesta más golpear. Y luego está la inteligencia táctica, en este caso, y el entender lo que te pide el míster. Según el rival tiene un plan de partido, cambia salida del balón, a veces quiere que juegue más en corto, más en largo, a un lado, a otro. El rival puede tener jugadores más potentes en el juego aéreo en un lado, en el otro. O pueden presionar más al hombre a hombre, o quedarse en un bloque medio y dejarnos jugar desde atrás. Entonces es adaptarnos un poco a eso. Por eso los porteros hoy en día, tanto técnica como tácticamente, tienen que ser muy inteligentes y entender bien el juego para poder desenvolverse bien en esas facetas. Porque, como tú dices, somos los primeros que tenemos que generar buenos pases y crear ventaja para los compañeros para iniciar el juego.

¿Y en su caso, tiene curiosidad por el juego más allá de lo que indique el míster? ¿Se preocupa de por qué le pide las cosas además de simplemente acatarlas y ejecutar?

Sí, sí, me gusta. Veo mucho fútbol y aparte me he sacado los cursos de entrenador, me falta el UEFA Pro, el último nivel. Intento analizar todo tipo de situaciones y, como tú dices, el por qué este pase aquí o el porqué este movimiento allá. Al final eso enriquece al jugador, te hace alargar más tu carrera deportiva porque disfrutas incluso más del fútbol. Y en mi caso sí soy así. Además, creo que juego bien con los pies. Ahora estamos en el momento de la temporada en el cual correr demasiados riesgos sería perjudicial para el equipo y también hay que saber un poco jugar con eso en los momentos del partido y de la temporada. Pero si el plan del míster es que intentemos filtrar balones por dentro, que arriesguemos, pues dentro de unos límites hay que hacerlo. Lo que pasa es que también los rivales últimamente nos están presionando bastante al hombre y es complicado salir desde atrás, por eso jugamos algo más directo.

¿Y es de los que le gusta mandar en el campo? Varios porteros me han dicho en más de una ocasión que es también una forma de mantenerse en el partido los 90 minutos

Sí, pero más que de gritar, soy de dar consignas muy claras. Cuando estamos ofensivamente nosotros con el balón atacando, ahí sí que me gusta estar más tranquilo, quizá lo único el tema de vigilancias con los centrales, pero ahí intento relajarme algo más y bajar revoluciones. Y cuando estamos en fase defensiva sí que intento, sobre todo con mis centrales y mis laterales, que son los que más cerca tengo y los que más me van a ayudar a defender situaciones en contra, dar palabras o frases muy cortas, muy claras. Para que las entiendan y para avisarles de cosas que igual ellos no ven porque tienen jugadores a su espalda o porque yo al final tengo el campo de cara, veo todo bien. Y como desde siempre lo he hecho, me siento muy cómodo así. En parte también, como te han contado, cuando no estás recibiendo muchos disparos o no estás entrando en juego muy a menudo, es fácil conectarte con el equipo a través de un buen vocabulario y de buenas consignas.

De lo que no hay duda es de que ha caído de pie en el vestuario. Incluso nos decía Altimira hace unas semanas que lo ayudó a integrarse cuando ambos llegaron en enero. No sé si es todo su forma de ser o ha ayudado también lo que se ha encontrado, que potencia ese carácter extrovertido.

Hacemos buena dupla Alti y yo. Llegamos a la vez, somos los dos muy parecidos y creo que hemos encajado ambos muy bien. Le hemos dado un plus al vestuario a la hora de hacer bromas y que haya buen ambiente. Sí que es verdad que siempre he tenido mucha facilidad para adaptarme a los diferentes vestuarios en los que he estado. Pero como bien apuntas, aparte de que yo, como compañero, me considero un muy buen compañero y una persona que siempre intento mirar por el ambiente del grupo, luego tienes que encontrar tú un vestuario que te arrope y que te acoja bien. Y este vestuario que yo me he encontrado ha sido maravilloso. Yo vengo de un vestuario como es el del Sevilla, en el cual había jugadores de muchos países, muchas culturas diferentes, muchos idiomas, jugadores que hablan un idioma y otros que no lo entienden… Es más complicado congeniar porque igual no se hacen tantos planes o hay gente que ni siquiera sabe hablar la misma lengua y así es más difícil encajar. Sin embargo, en este vestuario la mayor parte de los jugadores son españoles. Y los que son extranjeros todos entienden o hablan el español. Entonces es más fácil hacer bromas y que todos las entiendan. O hablar un día en serio de algo que tengamos que decir el equipo, hablar y que todos puedan dar sus puntos de vista. Entonces ha sido como un win-win, un 50-50 en el sentido de que yo he sabido adaptarme muy bien a ellos y les he dado la calidad humana que considero  que tengo, y ellos me han acogido con los brazos abiertos y el buen vestuario que hay ha hecho que la acogida fuera desde el principio y muy positiva.

Álvaro Ferllo, durante la entrevista en Abegondo
Álvaro Ferllo, durante la entrevista en Abegondo
CARLOTA BLANCO

¿Y con la afición? ¿Le gusta pasear por la ciudad?

Vivo en el centro, así que estoy todos los días en la calle y me cruzo con un montón de gente. Tengo que decir que es una ciudad muy educada. La gente te reconoce y a veces te pide una foto, habla un poquito contigo… pero siempre con mucha cautela. Vengo de otros sitios donde la gente no es tan tranquila y a veces se dan situaciones igual un poquito más extrañas. Pero aquí la gente es más tranquila. Cuando se ponen a hablar contigo o acceden a una conversación, me han mostrado un cariño tremendo, una ilusión enorme, siempre muchísimo respeto. Todo el mundo es del Deportivo. Llevo tres meses y medio y no he visto en esta ciudad otra camiseta que no sea del Dépor, que eso no me ha pasado en otra ciudad. En otros lugares siempre están las típicas camisetas de los equipos más punteros ahora en España y en este caso aquí no ocurre. Que todo el mundo sea del Deportivo y que encima tengan ese respeto por los jugadores, incluso por los nuevos, que llegando tan pronto te den ese cariño, dice mucho de la afición y de la cultura de fútbol que hay en A Coruña.

¿Le ha sorprendido Riazor?

Había jugado como rival y había visto el estadio bastante lleno, pero lo que es jugar como local y que te empujen es una sensación única y espectacular. El otro día empatar contra el Málaga de la manera que ellos nos empataron y que se quedara todo el mundo después del partido a saltar con nosotros demuestra un poco la emoción, la ilusión que hay en la gente. Y nosotros lo que tenemos que hacer es devolvérselo con mucho trabajo y con resultados, eso está claro. Quedan siete partidos, nos quedan cuatro en casa, van a ser fundamentales y lo bueno es que la gente lo sabe. De ahí el llenazo el otro día contra el Málaga. Seguro que mañana contra el Mirandés el campo está prácticamente lleno también y todos los que nos quedan en Riazor y los que jugamos fuera, porque la gente que se desplaza. El otro día en Huesca mucha gente en la grada, incluso viajes muy lejos que hemos hecho, siempre hemos encontrado deportivistas. Entonces la afición está dando el máximo, no tenemos nada que recriminarles, al revés, agradecerles y que den ese último esfuerzo para que hasta el 31 de mayo o más estén con nosotros.