Sielva, el guía posicional y único rol del Huesca de Hidalgo sin réplica en este Dépor
Cinco jugadores blanquiazules han participado en el puesto de ‘6’, pero ninguno se ha impuesto con claridad

Los laterales con diferente comportamiento, sus centrales exteriores con capacidad de anticipación o la doble punta complementaria eran algunas de las señas de identidad que el Huesca de Antonio Hidalgo enseñaba a través de su estructura. Sin embargo, más allá de estos marcados roles, en el equipo oscense entrenado por el actual técnico del Deportivo una figura individual sobresalía para dar sentido al colectivo: Óscar Sielva.
El mediocentro de Olot, que no podrá medirse al Dépor al estar recuperándose de una lesión muscular que sufrió hace dos jornadas, encontró bajo el paraguas de Hidalgo un entorno para volver a brillar en la categoría de plata. Tras una larga carrera con idas y venidas, Sielva se asentó como pivote posicional del Huesca gracias a su capacidad para equilibrar pero, sobre todo, para darle sentido desde atrás al juego ofensivo de su equipo.
Era difícil encontrar a un futbolista idéntico al catalán, pero el Deportivo trató de buscar este verano a una pieza similar que aportase al colectivo las demandadas necesidades. Con Mario Soriano, Mella, Yeremay, Luismi Cruz y un punta por delante no era tan necesaria la creatividad con pelota, sino una evidente capacidad de “sostener”, unida a cierta clarividencia en los primeros pases.
Parecía esa pieza José Gragera, a quien Hidalgo introdujo rápidamente en el equipo para acelerar su proceso de adaptación. Sin embargo, una lesión apartó al asturiano del equipo y a su regreso, fue su flojo nivel el que le acabó alejando de manera definitiva de los planes del técnico. El futbolista cedido por el Espanyol no juega desde el último partido del 2025, en Andorra, y es el único jugador de campo que todavía no ha tenido minutos este año.
Sin Gragera, el Dépor ha ido probando en el puesto de ‘6’ a Villares, José Ángel e incluso puntualmente a Patiño. Todos diferentes. Todos con luces y sombras, como también ha tenido Riki Rodríguez. El excapitán del Albacete llegó en el mercado de invierno, pero no se ha terminado de asentar en el once. Sí ofrece soltura con pelota, pero quizá no esa capacidad sostén que Hidalgo busca. Y es que quizá el puesto ideal del ovetense apunta a ser una plaza que, ahora mismo, lleva serigrafiada sin discusión el nombre de Mario Soriano.










