Hidalgo no renuncia al motor de Villares para su nuevo Dépor
Tras varias suplencias e incluso partidos sin salir al césped, el capitán recupera terreno como pareja de Mario Soriano en la medular

Se dio cuenta de inmediato. Un segundo de despiste fue suficiente para que Adrián Niño tuviera el hueco necesario para enganchar la volea a la salida de un córner y empatar el encuentro que tanto le había costado poner al Deportivo en ventaja ante el Málaga. Diego Villares supo al instante que esas tablas llevaban su nombre como protagonista negativo y que la foto puntual pesaría más que los 80 minutos notables que había completado previamente. Pero como entrenador, es muy probable que Antonio Hidalgo valore más el álbum al completo, ese en el que después de un tramo explorando diferentes alternativas para la sala de máquinas, ha decidido que no está dispuesto a renunciar al motor del capitán de Vilalba.
Y es que Villares ha sido durante todo el curso uno de los fijos para el técnico blanquiazul, lo que le vale para estar en el exclusivo grupo de cinco futbolistas del equipo que superan los 2.000 minutos junto a Mario Soriano, Loureiro, Yeremay y Quagliata, pero el reajuste de enero con la llegada de Riki puso en jaque su rol. Eso y unos problemas físicos que le impidieron estar al cien por cien durante varias semanas e incluso provocaron que se dejase ver sobre los terrenos de juego con un aparatoso vendaje en la rodilla.
El fichaje del centrocampista asturiano, unido a la apuesta definitiva por la reconversión de Soriano a mediocentro, llevaron a Hidalgo a buscar nuevas vías que no precisaran del pulmón y el rango de corrección de Villares. Fue suplente en las jornadas 24, 25 y en la 26, en esta última coincidiendo con la entrada de Riki en el once. Regresó para formar de inicio frente al Eibar (1-0), precisamente compartiendo la medular con el excapitán del Albacete, pero el plan no terminó de convencer al preparador deportivista. Este tramo trajo un nuevo hito en la carrera de Villares, que por primera vez se quedó sin minutos por decisión técnica desde que llegó la primer equipo del Dépor. Esta anomalía tuvo su origen en el Reino de León (0-1), pero el vilalbés también firmó una hoja en blanco en el agónico triunfo de Zubieta (2-3) y en la derrota en Riazor contra el Granada (0-2).
Recuperar el equilibrio
Fue después de ese batacazo, coincidiendo también con el último giro de guion tras las lesiones de Yeremay y Mella, cuando Hidalgo supo que tenía que recurrir de nuevo a la capacidad del pivote de Samarugo para apagar fuegos. Titular y 90 minutos en Ceuta (1-2) y Zaragoza (2-1), Villares ha recuperado su importancia sobre el verde y también la confianza de un técnico que apenas le ha dado un día de respiro en esta semana de tres partidos en ocho días. Y fue por lesión. El capitán deportivista tuvo que salir del duelo con el Sporting en el descanso por unas molestias en el hombro, pero frente al Málaga volvió a recibir la llamada de la titularidad.
En este nuevo Dépor que junta más atacantes y que está recuperando el hambre para ir a buscar al rival, las piernas de Villares resultan imprescindibles. Para cubrir distancia a lo largo, pero sobre todo para corregir a lo ancho, especialmente en la versión más ofensiva como la del pasado sábado, en la que Hidalgo tuvo que recurrir a él como punto de apoyo para sostener un elenco que incluía a Bil Nsongo, Stoichkov, Luismi Cruz y Mario Soriano, más allá de un Altimira que desde hace unas semanas poco tiene de defensor.
Después del buen partido del Dépor el pasado sábado y con una semana completa de descanso, parece fácil aventurar que los once elegidos que salten a El Alcoraz serán los mismos que se enfrentaron al Málaga. Y esto ahondaría en una situación que se ha podido intuir en la hasta ahora pequeña muestra de partidos que han compartido Riki y el propio Villares. En las ocho jornadas (720 minutos) que ha jugado el equipo coruñés desde la llegada del mediocentro a finales de enero, los dos futbolistas apenas han coincidido en el campo 138, repartidos en tres encuentros. Los dos entraron desde el banquillo ante el Albacete en el estreno del asturiano y fueron titulares en dos ocasiones: contra el Eibar en Riazor y en la visita de hace diez días al Sporting (1-1).











