Un buen Dépor se queda a punto ante el Málaga (1-1)
Gran partido del equipo blanquiazul, al que se le escapó el triunfo a balón parado en un duelo jugado de poder a poder

No pudo culminar el Deportivo su semana mágica venciendo también al Málaga (1-1), pero confirmó la tendencia positiva de los últimos encuentros dejando una imagen que, ahora sí, permite pensar que el equipo blanquiazul es candidato a todo, incluso si los resultados no son siempre de los que ponen tres puntos en el casillero.
La temporada regular encara la recta final. Cada punto cuenta y todos lo saben. Desde el primer aficionado que acudió puntual al recibimiento a Riazor, hasta el último de los jugadores. También los técnicos; Hidalgo, Funes y cualquier otro, que son conscientes de que a pesar de que el calendario marca abril, los encuentros empiezan a apestar a playoff. El momento de Dépor y Málaga invitaba a un gran espectáculo. No importaba que ambos hubieran jugado entre semana. No importaba que ambos entrenadores decidieran refrescar sus onces ante un duelo de máxima exigencia.
Y el choque lo tuvo todo de un duelo de principios de junio. No tanto por el espectáculo, pero sí por la tensión con la que ambos bandos afrontaron el duelo. Cero riesgos con la pelota, menos todavía sin ella. El Dépor asumió el peso del encuentro de nuevo con un triángulo por dentro, esta vez formado por Villares y Luismi Cruz acompañando al sempiterno Mario Soriano. Con el madrileño en la sala de máquinas, con Alti y Quagliata estirando al rival a lo ancho, el torrente de juego deportivista solo era frenado por la falta de inspiración de los delanteros. Stoichkov aparecía bien, como habitualmente, pero decidía mal. Como habitualmente. Y Bil Nsongo, en su regreso a la titularidad, mostró que quizá esté todavía algo verde para envites de tal enjundia. Se gestiona con el manual de delantero, el camerunés, pero de momento le faltan horas de estudio, y sobre todo de condición física, para culminar con acierto todos los buenos proyectos que comienza.
Las mejores ocasiones llevaron claro color local. Mientras que entre Quagliata y Loureiro se encargaban de apagar los conatos de incendio que trataba de provocar el finísimo Larrubia, Mario Soriano y Alti tenían las cerillas con las que mantener en alerta a Alfonso Herrero. El madrileño incluso le fabricó un gol a Stoichkov, pero el andaluz había arrancado una milésima de segundo antes de lo que debía y su tanto fue anulado. Quagliata desde lejos y Alti en un saque de esquina rápido también probaron los reflejos del meta malaguista, que resolvió como pudo el agobio herculino.
Alta tensión
Quiso elevar el ritmo el Dépor tras el paso por vestuarios y lo consiguió en un primer momento. De la productiva sociedad que Hidalgo ha encontrado en la derecha con Alti y Ximo nació la mejor ocasión del partido. El balón le llegó a Mario Soriano, que de nuevo se encontró a Herrero. El rechace le quedó a Quagliata, que demasiado forzado con la derecha mandó la pelota desviada. El encuentro se calentó y amenazaba con acelerarse, pero entre los jugadores del Málaga, a los que parecía que les disparaban desde la grada, y la penosa dirección de partido de Dámaso Arcediano, la chispa nunca terminó de prender. Todavía tuvo tiempo Riazor de quedarse a medias celebrando otro tanto antes de que Hidalgo tocara a a rebato. Luismi hizo funambulismo por la línea de fondo hasta que su pase terminó en el fondo de la red. Lástima que el andaluz se hubiese recreado demasiado hasta el punto de que la redonda se le saliese del carril.
La caldera estaba prendida. Mulattieri y Yeremay fueron los elegidos para reponer el carbón. El canario forzó lo que en muchos partidos desde que hay VAR se ha pitado como penalti, más listo para meter el pie antes de que un defensor del Málaga despejara. No hubo caso. Y Mulattieri tuvo una gran ocasión en su primera pelota, pero Herrero se hizo gigante para achicar el disparo del italiano. El mechero seguía en las manos de Mario Soriano, que dirigía con maestría, y un Altimira que ha abrazado sin reparos su rol de atacante. El catalán vio el desmarque de Mula a la espalda de Montero y dibujó una rosca perfecta desde el centro del campo para que el italiano, a pesar de que dudó todo y más, abriera el marcador.
Duró poco la alegría. El Málaga tiró de orgullo y convirtió el segundo de alivio que se tomó el equipo coruñés para inclinar el campo hacia la otra orilla. Y ahí apareció el karma. El balón parado, reciente fuente de puntos para el Dépor, dio la espalda para ser verdugo. Villares se despistó en el punto de penalti y Adrián Niño, que apenas llevaba unos segundos en el campo, pusiera la igualada.
Por un momento parecía que ambos estaban conformes con el reparto, pero todavía quedaban fuerzas para un último intento. El Dépor por activa, el Málaga por pasiva. Noubi tuvo la oportunidad de devolver el golpe desde la estrategia, pero remató en semifallo. También el conjunto visitante dispuso de varias contras que no llegaron a buen puerto porque el oxígeno que quedaba en los tanques de todos los protagonistas apenas daba para mantenerse en pie después de un partido de muchos quilates.
Deportivo 1 - 1 Málaga
Deportivo: Álvaro Ferllo; Ximo Navarro, Lucas Noubi, Miguel Loureiro, Quagliata; Villares (Riki, m.84), Mario Soriano; Altimira, Stoichkov (Mulattieri, m.62), Luismi Cruz (Patiño, m.84); Bil Nsongo (Yeremay, m.62).
Málaga: Alfonso Herrero; Puga (Víctor, m.84), Murillo, Montero, Rafita; Juanpe (Rafa Rodríguez, m.75), Izan (Ramón, m.75); Larrubia (Adrián Niño, m.75), Aarón Ochoa (Dorrio, m.66), Joaquín; Chupe.
Goles: 1-0, m.74: Mulattieri. 1-1, m.79: Adrián Niño.
Árbitro: Dámaso Arcediano (C. castellano-manchego). Amonestó a Mulattieri (m.74) y Altimira (m.90+3) en el Dépor y a Puga (m.42), Izan Merino (m.72) y Murillo (m.86) en Málaga.
Incidencias: Estadio de Riazor, 28.423. Partido correspondiente a la jornada 34 de LaLiga Hypermotion. Antes del encuentro se le rindió homenaje al Liceo por el reciente título de la Copa del Rey.









