Borja Jiménez se reencuentra con el Dépor, su obra inacabada
A sus 41 años, el equipo coruñés es el gran lunar de un currículum con tres ascensos en nueve temporadas como técnico

Asegura la sabiduría popular que el tiempo todo lo cura. Que hasta los peores recuerdos que uno recopila en su vida se acaban endulzando a medida que se pone distancia. Es probable que eso mismo piense Borja Jiménez de su etapa en el Deportivo, pero aunque el paso de los años haya permitido cerrar aquella herida abierta en junio de 2022, seguro que este sábado sentirá algún tipo de molestia en la cicatriz cuando, por primera vez en partido oficial, vuelva a reencontrarse con el equipo blanquiazul, ahora viéndolo como rival desde el banquillo del Sporting de Gijón.
“Todavía me cuesta hablar de ello porque fue muy trágico. El estadio lleno, el partido controlado, era el minuto ochenta y tantos y no estaba pasando nada. Durante la semana habíamos tenido problemas de Covid con jugadores que no podían entrenar… Había sido un poco caótica en ese aspecto, pero habíamos llevado bien el partido. No había ocurrido nada y de repente, en una acción de balón parado, tuvieron fortuna y nos empatan. Teníamos la oportunidad de que el empate en la prórroga nos valía y tuvimos ocasiones para hacer el 2-1, pero en una conducción de Djetei se te cae el mundo encima. Había un silencio tremendo en Riazor y fue muy doloroso. Ese silencio se extendió al vestuario y los días siguientes a la ciudad”.
Nunca ha tenido reparos el entrenador abulense en hablar abiertamente sobre ese fatídico día ante el Albacete, como en esas palabras hace unos años en Radio Marca. Tampoco en señalar que A Coruña fue una de las plazas más especiales en las que ha dirigido. No se ha ahorrado elogios para la afición blanquiazul, tanto desde la distancia como cuando hizo su primer regreso para jugar el Teresa Herrera con el Leganés.
Espina clavada
Quizá sea todo amor. Quizá sea, también, el saber que en su hasta ahora tan corta como exitosa carrera como entrenador, la ciudad herculina ha sido su principal lunar en el currículum. Su obra inacabada. El pasado 20 de enero, Borja Jiménez cumplió 41 años. Desde que se sentó en su primer banquillo profesional, el del Valladolid Promesas con 30, ha dirigido nueve temporadas completas al frente de primeros equipos, en los que ha firmado dos ascensos a Segunda División y uno a Primera. Anduva fue el escenario que catapultó al estrellato al técnico rojiblanco, cuando logró con el Mirandés el salto al fútbol profesional después de dos años notables con el Izarra y, sobre todo, con un Rápido de Bouzas al que casi mete en playoff con uno de los presupuestos más humildes de la categoría. Llegó luego otro éxito, un nuevo ascenso con el Cartagena que le sirvió para llamar la atención del Deportivo.
El final del trayecto en A Coruña es conocido por todos. Ese desenlace dramático que terminó con la ilusión del ascenso en la 2021-22 y empezó a poner las primeras piedras en el camino para el siguiente curso, que terminó de forma prematura. Algo que, de alguna manera, reconoce que se esperaba. “De hecho yo comienzo el año siguiente, aunque creo que no debería haber comenzado por el desgaste que traíamos, pero tenía esa parte mía de ‘quiero conseguirlo’. Tomé la decisión con el corazón y no con la cabeza porque lo normal después de una situación como esa la relación con todo el mundo iba a estar desgastada”, apuntaba recientemente en otra entrevista en el canal de Youtube de Offsiders.
No volvió a entrenar esa temporada, tiempo que aprovechó para seguir esperando su nueva oportunidad. Y como lleva haciendo desde que por primera vez se puso manos a la obra en la pizarra, triunfó. El Leganés apostó fuerte por él después de un año complicado en el que sufrió para salvarse del descenso a Primera RFEF. Con Borja Jiménez a los mandos, el conjunto pepinero logró regresar a Primera División 12 meses después de forma directa. En la máxima categoría llegó el otro pero que se le puede poner a su brillante hoja de servicio. Un descenso que trató de evitar con uñas y dientes hasta caer en la última jornada pese a alcanzar los 40 puntos.
A medias en Gijón
El entrenador no siguió en Butarque y, como sucediera cuando salió de A Coruña, decidió tomar distancia a la espera de que algún equipo decidiera recurrir a él con la temporada comenzada. No le importó dar un paso atrás. Ya lo había demostrado cuando bajó a Primera RFEF para tomar las riendas del Dépor y lo volvió a demostrar cuando el Sporting marcó su número con un proyecto para ascender que no había tenido el mejor comienzo con Asier Garitano a los mandos.
Fue inmejorable el inicio de Borja Jiménez como técnico rojiblanco, con tres victorias consecutivas que relanzaban al cuadro de El Molinón. No ha conseguido estabilizarse del todo después de eso y aunque tiene al alcance la zona de playoff, las críticas entre la hinchada rojiblanca están a la orden del día. En esa situación se encontrarán él y el Dépor en el camino, recordando lo que pudo haber sido y no fue en un cruce de caminos en el que Borja ya ha tocado tras la ruptura la gloria de la máxima categoría que ahora busca con anhelo alcanzar el conjunto herculino.












