Yeremay y la tentación de El Molinón
El canario gestiona su vuelta al ruedo y se prepara para encarar la semana más exigente de Liga
“Todo apunta a que estará disponible el sábado, pero tenemos que ir poco a poco. Hay que ver sus sensaciones en los minutos que pueda estar y ver cómo funciona las siguientes semanas. Seguir trabajando. Él irá marcando el proceso”. Antonio Hidalgo abría las puertas al regreso de Yeremay Hernández contra el Zaragoza, y cumplió. Bien fuera por un plan preestablecido o por la necesidad que demandaba el partido, el extremo canario reapareció tres jornadas después y, con una mano atada, sentó el pánico en la defensa zaragocista.
Tras una notable primera parte, el Deportivo perdió el control de lo que sucedía tras los trueques de David Jiménez a la reanudación. El balón dejó de pertenecer a los locales y la balanza se inclinó a favor de los visitantes. Las buenas sensaciones del primer acto desaparecieron en un equipo que cada vez estaba más lejos de llegar a portería contraria, en gran parte por la asfixia que sufrían Diego Villares y Mario Soriano, superados en número durante todos los segundos 45 minutos.
Hidalgo, desde lo más alto de Riazor, se percató de que sus pupilos necesitaban aire. No lo insufló en la medular, sino en la última línea. Yeremay Hernández entró en el minuto 72 en sustitución de Stoichkov y, tras escuchar la segunda ovación de la noche —la primera fue cuando los aficionados le visualizaron en la zona de calentamiento—, volvió a hacer lo que mejor se le da. Tardó cinco minutos en provocar el asombro en las gradas. Martín Aguirregabiria cayó en la trampa y se llevó un caño de tacón que le hizo ir con más templanza en las siguientes acciones. Ya no intentaba anticipar, solo reculaba y aguantaba los numerosos amagos y recortes.
La energía le alcanzó para poco, pero Yeremay, aunque fuese para preocupar mentalmente al contrario, condicionó a un Zaragoza que había dado un paso al frente. “Tiene que tener un proceso. Ha hecho un esfuerzo grande para poder estar en la situación que requería el partido, como eran estos últimos minutos. Venía de muy poco volumen (de trabajo) porque la lesión que tiene lo requiere para ver si esas molestias van desapareciendo del todo”, indicó el técnico catalán al final de la contienda.
La vuelta de Yeremay Hernández tres semanas después coincide con una saturación del calendario liguero que desafía los tiempos progresivos de su regreso. Con tres partidos en ocho días, Antonio Hidalgo y su cuerpo técnico estudian diferentes hojas de ruta para una semana exigente para todos, pero más para el jugador más diferencial en ataque.
La baja de Stoichkov en El Molinón ya provoca un cambio obligado en las posiciones de arriba. Una ventana abierta para que vuelva a un once inicial un mes después, aunque quizás sea una opción demasiado precipitada. Otro problema a resolver en la ecuación es el número de tarjetas que acumula el jugador. Cuatro amarillas que arrastra desde mediados de enero y de las que no fue capaz de sacar provecho ante el Eibar, cuando terminó expulsado por doble cartulina.

El descanso en medio de la maratón y la etiqueta de apercibido quizás sean dos cuestiones que se puedan solventar de una tacada en El Molinón. Una amonestación ante el Sporting le permitiría limpiar el expediente, tener una semana limpia de trabajo, avanzar en su recuperación y encarar en plenitud el duelo frente al Málaga, un rival directo en la pelea por el ascenso.
En ese equilibrio entre riesgo y oportunidad, incluso una amonestación ante el Sporting podría tener lectura positiva. Cumplir ciclo en mitad de esta maratón le permitiría limpiar el expediente, parar, entrenar con continuidad Gestionar cargas, tiempos y contexto: ese es el reto inmediato para Yeremay y para Hidalgo en una semana que exige de una decisión basada en la estrategia.










