La ‘Mariodependencia’ restó opciones de juego a Riki frente al Zaragoza
La apuesta de Antonio Hidalgo de ubicar al ‘21’ en el doble pivote cortó las alas a un mediocentro específico fichado en invierno

La polivalencia de Mario Soriano, uno de los futbolistas más determinantes en el proyecto actual deportivista, permitió a su entrenador, Antonio Hidalgo, abrir el abanico de opciones tácticas ante el Zaragoza.
Un encuentro en el que el ‘21’ fue ubicado en la posición de doble pivote —en compañía de Diego Villares—, al retrasar varios metros su zona habitual de desempeño en el enganche.
Los resultados de optar por su capacidad de creación y toque fácil no se hicieron esperar, con varias jugadas de mérito trenzadas y una posesión de balón muy superior para los blanquiazules en los primeros 45 minutos. Hasta que el técnico rival, David Navarro, reaccionó con una mayor presión sobre el futbolista madrileño tras el paso por los vestuarios, interrumpiendo el caudal de juego generado por el motor del equipo.
El propio preparador aragonés reconocía en la rueda de prensa posterior a la contienda que sus retoques iban encaminados a anular la fantasía de Soriano.
“Nos hemos centrado en el origen del problema: Mario Soriano. Con las características de los jugadores que teníamos en el campo era difícil ubicarlos para tapar a este jugador. En el descanso hemos cambiado el dibujo para que cada jugador estuviera cerca de lo que sus características le llevan y, a la vez, tapar ese jugador que más daño hacía en la generación. Hemos modificado la forma de presionar, de fuera adentro para no hundirnos con sus laterales altos. Y con pelota hemos estado mucho más cómodos”, subrayaba en su comparecencia ante los medios de comunicación.
Unos movimientos sobre el césped para asfixiar a un ‘21’ que pasó de protagonista a secundario en la reanudación; y a buena fe que el Deportivo acusó el cortocircuito experimentado por su cerebro, que apenas entró en contacto con el balón y nunca dio la sensación de encontrarse cómodo en el campo.
Con el marcador de 1-1 y sin demasiados argumentos para cambiar el rumbo del partido, la grada murmuraba a la espera de la entrada de recambios con los que invertir la tendencia del encuentro. Aunque uno de los jugadores que entraban en las quinielas para dinamizar el juego colectivo era el mediocentro Riki, el míster Hidalgo no creyó oportuno su concurso.
De esta manera, uno de los fichajes más aguardados del año —su llegada cristalizó al filo del cierre del mercado de enero— se quedó sin presencia en una contienda en la que no había margen de error para aspirar a conservar la segunda posición liguera —de ascenso directo—.
En la rueda de prensa posterior al choque con el Zaragoza, Antonio Hidalgo justificó su controvertida decisión en base a la cantidad y calidad de los centrocampistas que posee en su plantel.
”Tenemos seis mediocentros para, ahora mismo, dos posiciones. Hay mucha variedad de perfil en ese puesto. Tienen que estar todos preparados porque los vamos a necesitar”, puso de relieve. Aunque la medular deportivista había sufrido un duro proceso de erosión a lo largo del partido —en la segunda parte se hizo evidente el lógico cansancio—, el estratega catalán diseñó cinco sustituciones que proporcionaron oportunidades a Cristian Herrera, Mulattieri, Yeremay, Escudero y Eddahchouri.
Es decir, que Riki se quedó con las ganas de aportar al equipo por segunda jornada consecutiva, habida cuenta de que tampoco tuvo minutos en la victoria 1-2 ante el Ceuta en el Alfonso Murube en la jornada trigésima de Liga.
“Al final, hay que tomar decisiones. Alti no tenía molestia, pero creíamos que necesitábamos a un jugador más al pie en esa zona y por eso hemos puesto a Luismi ahí, en esa situación más natural. Con Luis dentro con mucho pie, en derecha entendíamos que íbamos a tener a otro jugador más. Han ido pasando los minutos y nos han faltado algo de piernas por dentro”, concluyó Hidalgo.










