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Dépor

Diego Villares, la vieja confiable del Deportivo

Después de dos encuentros sin jugar, Antonio Hidalgo apostó por él como pivote defensivo y el capitán brilló

Diego Villares, superando a Latasa en conducción
Diego Villares, superando a Latasa en conducción
Quintana
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El balón es lo más importante en el fútbol. No hay duda, pues disponer del esférico te acerca al objetivo del gol y aleja al rival de la misma meta. Pero esta premisa no es absoluta.

Por un lado, porque tener la posesión más tiempo no equivale a tenerla bien. Por otro lado, porque cada futbolista apenas posee la pelota en su poder apenas un par de minutos dentro de la hora y media total que dura el choque. El resto del tiempo toca jugar sin ella. Pensar y moverse en función de las necesidades del conjunto, ya sea en ataque o en defensa. Y en esa faceta, pocos hay como Diego Villares.

El capitán del Deportivo no es el futbolista más hábil del equipo con la redonda en los pies. Pero sin lugar a dudas, ejerce un papel fundamental en el juego colectivo desde su labor sin ella. Ya sea como centrocampista con más libertad para soltarse hacia delante o como mediocentro más ancla, encargado de guardar el equilibrio. Y fue en este último papel en el que volvió a acaparar los focos de actor protagonista el pasado sábado en el Alfonso Murube.

Diego, con un problema recurrente de rodilla izquierda —que ilustra el vendaje que luce en su articulación cada cierto tiempo— llegaba a Ceuta tras dos partidos totalmente inédito. El capitán no había sido ni opción desde el banco para Antonio Hidalgo en los encuentros frente a Real Sociedad B y Granada, una circunstancia que potenciaba su pérdida de protagonismo desde que encadenó las dos primeras titularidades en el año 2026. 

Tras componer el doble pivote con Mario Soriano en los encuentros contra el Cádiz y Las Palmas, el vilalbés perdió el sitio frente al Almería. Y tan solo lo volvió a recuperar en un par de encuentros puntuales. Así, en las ocho jornadas precedentes al duelo del Murube, el ‘8’ del Deportivo únicamente acumuló 191 minutos de juego. O, lo que es lo mismo, una media de 23,87 minutos por partido.

Fiable

Pero Antonio Hidalgo no terminaba de encontrar la fórmula para equilibrar al equipo. Y volvió a tirar de Diego Villares. El centrocampista lucense es la ‘vieja confiable’ del Dépor, ese recurso al que acabas recurriendo siempre por su probado rendimiento para solucionar cualquier problema, una capacidad en la que mantiene un evidente paralelismo con su 'mentor' Álex Bergantiños.

Porque puede que Villares no sea el más brillante. Puede que su rendimiento se ponga en duda cada poco. Pero lo que acaba sucediendo es que, al final, siempre acaba siendo el arreglo sobre el que volver a funcionar.

Así lo demostró nuevamente ‘El Pulpo’ en el Murube, donde completó un soberbio encuentro regresando a una posición de mediocentro de contención en la que ha rendido notablemente esta temporada. Y es que el futbolista con pasado en el Fabril no es el mejor duelista del equipo, pero en su segundo año en el fútbol profesional está adquiriendo cada vez más tablas para anticiparse al juego y, sobre todo, para ejercer ‘devorador de espacios’ y solventar con sus piernas los problemas estructurales de un equipo que tiende a hacerse demasiado largo a la mínima.

Sucedió en Ceuta, donde Villares certificó diez contribuciones defensivas totales. Sus estadísticas recogidas por Opta añaden a su hoja de servicio seis recuperaciones y otra media docena de intercepciones fundamentales para cortocircuitar el juego de un rival notable en la construcción con pelota. De hecho, uno de esos quites acabó en el empate, transformado por Bil Nsongo, pese al mal control de Stoichkov.

De esta manera, Diego ejerció de guardaespaldas de Mario Soriano, pero también acudió a la ayuda de los defensas para acabar firmando un éxito total en los duelos aéreos (4 de 4) y el 67% de las victorias en sus fricciones terrestres (6 de 9).

También en ataque

Más allá de este papel defensivo, Villares sumó también con pelota. Está lejos de ser su fuerte y ni mucho menos ejerció como organizador. Pero el de Vilalba sí ejerció de complemento fundamental para potenciar el papel de Mario Soriano como gestor de juego.

De hecho, el Joker fue el futbolista con el que más conectó el capitán, que firmó 37 de 40 pases buenos, de los cuales 5 fueron en largo y 11 (con 10 aciertos) en campo rival y completó la mayor distancia recorrida con balón de todos los jugadores del Dépor (157 metros, más que Soriano, Quagliata o Altimira).

No le hizo falta a Diego desplegarse hacia delante y aportar en el rol de futbolista llegador. Aunque, teniendo en cuenta la lesión de David Mella, en esta faceta hay un déficit a la hora de atacar el espacio en el sector derecho que quizá Villares puede solventar, como ya ha hecho en pocas ocasiones profundizando en el carril intermedio.

Es la posibilidad multifuncional de un Diego Villares sobre el que los datos reflejan su trascendencia. Porque el portador del brazalete es el deportivista con el mejor balance de goles entre los marcados y recibidos cuando está dentro del campo: el equipo ha marcado 13 más de los que ha recibido. Solo 19 jugadores de la categoría tienen mejor registro que Diego. Porque resulta que no es tan fácil ser mejor que Villares.

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