Fede Valverde, el diamante que el Dépor no supo pulir y que no para de brillar en la Champions
El uruguayo, que debutó en Primera como blanquiazul, encarriló con un hat-trick la eliminatoria del Madrid ante el Manchester City

Fede Valverde es el protagonista de la semana en la Champions League después de la enésima noche inexplicable que el Santiago Bernabéu dejó en la máxima competición continental. El uruguayo firmó un hat-trick para destrozar al Manchester City de Guardiola (3-0) y encarrilar una eliminatoria cuya balanza el miércoles a mediodía se inclinaba más hacia el bando inglés, teniendo en cuenta las dinámicas de ambos equipos. Fue el partido 76 de Valverde en la Copa de Europa, torneo que ya ha levantado en dos ocasiones. Pero antes de decidir noches de gloria para el conjunto blanco, el centrocampista charrúa se curtió un año cedido en A Coruña, una etapa en la que nadie en el Deportivo supo apreciar realmente el diamante que tenían entre manos.
Y no fue porque no avisara desde el momento en el que se puso por primera vez la camiseta blanquiazul. Fede Valverde llegó al Dépor a principios del verano de 2017, un tiempo en el que la relación entre el club herculino y el merengue era estrecha a nivel de colaboración. De hecho, la del ‘Pajarito’ pudo no ser el único desembarco estival desde la Fábrica, pero la dirección deportiva, entonces con Richard Barral al frente, descartó que Hakimi, otro que ahora brilla en Champions con el PSG, y Raúl De Tomás, acompañaran a su colega. El caso es que en su primera aparición como jugador del Dépor, un amistoso en Somozas, Valverde mostró una de las cualidades que le han permitido asentarse en la élite durante la última década: su golpeo. No se había alcanzado la media hora de encuentro, cuando el joven de 19 años recién cumplidos, disparó a portería desde su propio campo como quien da un pase a cinco metros. Inmejorable carta de presentación.
No fue suficiente para Pepe Mel, que decidió iniciar la Liga sin contar con Valverde. Su estreno no llegó hasta la jornada 3, justo después de regresar de una convocatoria con Uruguay, con la que se estrenó marcando su primer tanto. Ese pedigrí y su rendimiento pronto convencieron al técnico deportivista, aunque no del todo. Porque el ahora capitán del Madrid agarró la titularidad en la quinta fecha del campeonato liguero y no la soltó hasta la decimocuarta. Eso sí, lo hizo siempre jugando en la banda izquierda. Mel, y posteriormente Cristóbal, no estaban convencidos de que el equipo pudiera sostenerse con Fede en el centro del campo y apostaban habitualmente por Guilherme y Borges, con Mosquera cuando alguno de los dos no estaba. Es decir, Valverde fue el cuarto mediocentro en el Dépor que terminó bajando a Segunda División. “El seleccionador me preguntó qué trabajaba aquí. Le dije que juego en banda y que tengo que ir hacia dentro y se rio”, apuntó el uruguayo después de una de sus convocatorias con su selección en referencia a una charla que tuvo con Tabárez.
Seedorf y el infortunio las lesiones
Cristóbal Parralo pronto le dio un giro al equipo y a partir de diciembre Fede Valverde fue perdiendo protagonismo en el equipo en busca de una versión más ofensiva. Seguía participando, pero saliendo en las segundas partes desde el banquillo… hasta que llegó Seedorf. El técnico neerlandés tenía claro que quería cimentar una posible permanencia en las piernas del joven centrocampista charrúa, pero Fede se encontró con un obstáculo peor que la falta de confianza por parte de los entrenadores; una importante lesión. En el primer partido tras el cambio de técnico, en el que había formado de inicio ante el Betis, tuvo que pedir el cambio cuando apenas pasaban unos minutos del primer cuarto de hora con una rotura fibrilar en el bíceps femoral que lo tuvo en el dique seco durante dos meses.
Durante ese tiempo, la caída libre del Dépor hacia Segunda División terminó por completarse y Fede Valverde solo volvió en los últimos encuentros para certificar el descenso. Desde entonces, su figura no ha parado de crecer en el Madrid, donde todavía hoy desde las más altas esferas recriminan lo sucedido: “Os prestamos al mejor y no lo poníais”.












