Ayuntamiento y Dépor vuelven a hablar y el Mundial se tambalea
Inés Rey y Juan Carlos Escotet se reunieron este lunes tras meses sin sintonía para buscar una salida que plantea una renuncia a la candidatura y una reforma de Riazor

El Mundial en A Coruña se tambalea a pesar de que la ciudad ha pasado hasta la fecha todos los cortes que la enfilaban hacia el gran escaparate futbolístico del 2030, sostenida en una labor no siempre comprendida ni apoyada. El pesimismo anidaba después de que se sucediesen las semanas sin novedades sobre la financiación y la licitación del proyecto y ayer se abrió una vía de diálogo largamente esperada a través de una reunión en la que participaron la alcaldesa Inés Rey y el presidente del Deportivo, Juan Carlos Escotet.
Con todo, las noticias no acaban de ser positivas para el proyecto mundialista porque sobre la mesa está la bandera blanca. La posición del ayuntamiento es que sin la colaboración del club no es posible afrontar el plan previsto para el 2030 porque los plazos se echan encima y todos los intentos de encontrar apoyos han sido baldíos. Y se plantea la opción de una renuncia inmediata.
El Deportivo no quiere aparecer en todo este relato como el malo de la película ni que se deduzca que el Mundial no viene a A Coruña por su culpa, pero entiende que el proyecto, en el que en un inicio participaron sin ambages acudiendo incluso a Madrid con el concello a diversas reuniones, ha estado mal planteado y hoy por hoy es inviable. Y lo que transmite al ayuntamiento es que su postura sobre la candidatura no ha cambiado: quiere un proyecto cerrado encima de la mesa en el que se detallen cuestiones de financiación o logísticas y a partir de ahí tomar decisiones.
Pero nada de eso parece posible ya a estas alturas en el escenario del 2030 y los retos que plantea, así que se trabaja en una entente que propicie un despertar sosegado del sueño mundialista. La idea pasa ahora por trabajar en un entorno colaborativo sin Mundial por medio en el que, según fuentes consultadas y conocedoras de lo tratado en la reunión, se trabajaría en una reforma del estadio asumible para club e instituciones (Xunta y Diputación también entrarían) y que se fuese al entorno de los 15 millones de euros, lejos de los cerca de 100 a los que se iría lo previsto para ser sede del Mundial.
Se generarían nuevos espacios de explotación en el recinto deportivo. No habría Mundial, pero sí obras asumibles por todos y se abriría la puerta a un nuevo acuerdo para que los 25 años de concesión del estadio al Deportivo se prorrogasen al menos hasta el medio siglo. A partir de ahí se pondrían las bases para que ambas partes colaborasen para que Riazor fuese algo más que un estadio de fútbol y abriese sus puertas a todo tipo de eventos.
El encuentro tuvo lugar sobre la bocina de la anunciada visita de una delegación de la FIFA a A Coruña el próximo día 18 para tratar cuestiones técnicas referentes a infraestructuras, transportes e incluso de carácter jurídico. Pero antes de ese día es posible que el ayuntamiento oficialice la renuncia al proyecto de quienes soñaron en grande para que la ciudad fuese bimundialista.









