El Granada convierte al Deportivo en calabaza (0-2)
El equipo blanquiazul completó un partido nefasto y dejó escapar la oportunidad de volver a ascenso directo entre los pitos de Riazor

Cayó el Deportivo ante el Granada (0-2). Y lo hizo tanto literal como figuradamente después de varias semanas caminando sobre el alambre. No fue un partido muy diferente a los anteriores en los que cantó victoria. Todo valía ahí. En esta ocasión no valió nada porque, de nuevo, la tan temida ‘deportivada’ sucedió con uno de los peores encuentros de la temporada en el momento más inoportuno.
Lleva semanas preguntándose Hidalgo por qué tiene que defenderse en rueda de prensa y justificar las victorias que está consiguiendo. Las mismas que hicieron que el Dépor empezara el duelo con el Granada con la posibilidad de volver a puestos de ascenso directo. Lo hizo con pitos en los prolegómenos cuando sonó el nombre del técnico en el estadio, lo hizo entre pitos, todavía más fuertes y numerosos, ante la incapacidad de un equipo al que no le queda nada que ponerse cuando el resultado le da la espalda.
Una vez más sin Yeremay, sigue invirtiendo el preparador blanquiazul en el supuesto gol que le pueden aportar Eddahchouri y Stoichkov. Ni siquiera el atrevimiento y el acierto de Bil para salvar la cara en Zubieta hicieron que se concediera un guiño a ese siempre grandilocuente mensaje de que la cantera es el centro del proyecto. A los diez minutos, el neerlandés había arruinado tres situaciones. Sí, porque el propio Zaka se encargó de que ni siquiera fueran ocasiones. No habían llegado como consecuencia del juego, pero sí de una buena activación, especialmente por parte de Alti y Riki, para robar y permitir ataques más cortos y menos elaborados.
Lo del Dépor es una batalla constante contra sí mismo. Contra la búsqueda de una identidad que no encuentra mientras las jornadas van pasando. Con el balón no existe. Sin él tampoco se le espera. Como en el gol que abrió el marcador y desató la ira de una afición que puede tragar mientras que los marcadores van pesando más que las críticas, pero cuyo volcán lleva tiempo amenazando con entrar en erupción. El Granada, un equipo que ha cambiado mucho con respecto al de la primera vuelta, pero al que no le sobra nada como bien refleja la clasificación, movió el balón a placer en el campo blanquiazul hasta que Sergio Ruiz, a casi 30 metros del área, puso un globo que ante la pasividad de la zaga deportivista llegó sin problema a la cabeza de Arnaiz ante la mirada de Quagliata. El atacante no tuvo ni que saltar. Solo cambiar la dirección suavemente con la cabeza para batir a Ferllo.
No había entonces rastro de lo que quería hacer el cuadro coruñés. Desde luego no lo hubo después. Buscando desesperadamente a un vigilado Mario Soriano para terminar encontrando únicamente a Quagliata aislado en la banda izquierda sin ningún tipo de apoyo. Con el único fin de colgar balones al área si era capaz de hacerse un hueco.
Agonía
Hidalgo sabía perfectamente lo que tenía que hacer en el descanso. Aunque ojalá averiguar el porqué, lo aplicó por fascículos. Patiño entró por José Ángel con la intención de formar un centro del campo más natural, con Riki cerrando y Soriano por la derecha. Había control, pero seguía faltando profundidad. Todo lo elaborado terminaba en Quaglaita y sus centros a ninguna parte. Fue entonces cuando llegó el segundo envío. Mella a la izquierda para aprovechar precisamente esos aclarados y Bil Nsongo al área para que los centrales visitantes dejaran de vivir tranquilos.
Duró poco el experimento. Porque cuando Don Fútbol aparece, lo hace para cobrarse todas las facturas que ha ido recopilando con anterioridad. La primera intervención del de Teo por el carril zurdo demostró que la idea podía ser ganadora. Pero esa misma ocasión, en la que no llegó a rematar por poco, acabó dejándolo KO tras un fuerte choque en la rodilla.
Ahí se murió el Dépor. Quedaba prácticamente media hora, pero la sensación de todo lo que vestía de blanquiazul entre ese momento y el pitido final fue la de un grupo vencido. Como si de pronto el equipo se convirtiera en calabaza y todo lo reciente, clasificación incluida, no sirviera para nada. Más allá de los destellos de Patiño y Bil Nsongo, todos jugaban a esconderse como si la situación fuese mucho peor de lo que es. Quizá porque saben lo que puede ser.
Por si fuera poco, Jorge Pascual puso la puntilla antes de que Carlos Muñiz castigara a todos los presentes con diez minutos de añadido en la primera vez que un árbitro cumple canónicamente el alargue en Riazor desde hace más de una década. Demasiado tiempo para rumiar un doloroso 0-2 que llegó, como no, en un nuevo esperpento defensivo y Comas noqueando a Patiño en el centro del campo.
Deportivo 0 - 2 Granada
Deportivo: Álvaro Ferllo; Altimira, Loureiro, Comas, Quagliata (Luismi Cruz, m.57); José Ángel (Charlie Patiño, m.46), Riki; Mella (Escudero, m.63), Soriano, Stoichkov (Mulattieri, m.72); Eddahchouri (Bil Nsongo, m.57).
Granada: Luca Zidane; Sola, Diaby (Naasei, m.64), Manu Lama, Loic Williams, Diallo (Rodelas, m.80); Sergio Ruiz (Hormigo, m.64), Izan González, Manu Triugeros (Pablo Sáenz, m.79); Diocou, Arnaiz (Pascual, m.64).
Goles: 0-1, m.18: Arnaiz. 0-2, m.84: Pascual.
Árbitro: Carlos Muñiz (C. aragonés).
Incidencias: Estadio de Riazor, 19.955 espectadores. Partido correspondiente a la jornada 29 de LaLiga Hypermotion 2025-26.









