El Deportivo, un equipo letal en los últimos cuartos
El equipo coruñés suma 13 de sus 44 tantos a partir del minuto 76 y seis de ellos se han traducido en once puntos

Han pasado varios días del agónico triunfo del Deportivo en Zubieta y muchos todavía se preguntan cómo el equipo blanquiazul pudo ganar ese encuentro. De hecho, otros tantos llevan ya muchas semanas buscando explicación para la composición de lugar que ofrece la clasificación, en la que Antonio Hidalgo y los suyos marchan en el pelotón de cabeza persiguiendo al Racing de Santander y en puntos de ascenso directo. Se suelen buscar en el fútbol motivos técnicos y tácticos para elaborar teorías sobre resultados, cuando se ha tratado y se tratará siempre de un deporte en el que el factor mental juega un papel decisivo. Y quizá por ahí, por la fe, pueda empezar a desentrañarse el misterio herculino.
El Dépor venció al filial ‘txuri-urdin’ gracias a una remontada exprés en la recta final del encuentro. Entre el mal partido del conjunto deportivista y la expulsión de Mikel Rodríguez que contribuyó a la tormenta perfecta, uno podría pensar que no fue más que una casualidad. Un arreón puntual de amor propio que convirtió lo que apuntaba a ser una derrota segura en una victoria que permite al equipo pelear de nuevo por todo. El caso es que no se trata de una casualidad. Tampoco algo puntual. De hecho, solo hay un equipo en Segunda División que haya marcado más goles en el último cuarto de hora de los partidos: el Castellón.
El cuadro coruñés ha sido capaz de mantenerse siempre en los partidos aunque no estuviera teniendo su mejor día. Y salvo contadas excepciones, precisamente como sucedió en el duelo de Castalia de hace unas semanas, siempre ha tenido oportunidades cuando el duelo encaraba los minutos finales. Esta resiliencia ha llevado al Dépor a convertirse en un equipo letal en el cuarto de hora final, donde ha firmado 13 de los 44 tantos que suma en lo que va de temporada regular (14 registra el equipo dirigido por Pablo Hernández). Es prácticamente un 30 % del total. La puntualidad a la hora de aprovechar hasta el último resquicio se multiplica si tenemos en cuenta exclusivamente los tantos en el tiempo añadido. En Zubieta firmó su quinta diana más allá del 90, algo que lo coloca, compartiendo también cabeza con los orellut como el equipo que más aprovecha la versión extendida de las prolongaciones que el VAR ha traído al fútbol.
Pero el valor de esta confianza que el Dépor está mostrando para no darse por vencido no solo se refleja en lo cuantitativo. Esos goles están pesando y explican en buena medida que el equipo haya sido capaz de seguir el ritmo que marcan los grandes aspirantes. 6 de los 13 han servido para cambiar el marcador, lo que se traduce en un balance total de once puntos conseguidos a partir del 76.
Para remontar o matar
El Leganés fue el primer rival en probar la tenacidad deportivista. 2-0 iba ganando el cuadro pepinero en Butarque allá por la jornada 3, justo cuando se cerraba el mercado de verano. El estreno de Mulattieri agitó el ataque del Dépor hasta el punto de llevar la igualada al marcador. Repitió insistencia a la semana siguiente, esta vez con Barcia como protagonista, para llevarse la primera victoria del curso en Riazor frente al Sporting (1-0).
El idilio con los minutos finales se mantuvo varias fechas más, aunque en este caso fue para poner de manifiesto otra de las grandes cualidades del equipo: su peligrosidad jugando con espacios. Así engordó el marcador en la visita al Mirandés hasta el 1-5 y así cerró la goleada ante el Huesca en Riazor (4-0).
El cambio de año no ha minado la moral de la tropa deportivista a la hora de porfiar hasta conseguir el objetivo, aunque de momento lo ha hecho siempre lejos de su estadio. Los cuatro tantos tardíos de 2026 han sido todos productivos en lo que respecta a sumar puntos, pero todos a domicilio, donde el Dépor se está mostrando temible un año más. Lo saben en Almería después de ese 1-2 de Mulattieri, lo saben en León desde que Yeremay transformara el penalti en el alargue para el 0-1, y desde el pasado domingo lo saben también en San Sebastián, donde primero Bil Nsongo y después Mario Soriano le dieron la vuelta al choque cuando otros quizá habrían bajado los brazos, pero el Dépor siempre se niega a hacerlo.








