Bil Nsongo cumple con su parte del trato
El delantero camerunés reapareció con el primer equipo un mes después
En el fútbol, especialmente para un delantero, las primeras impresiones cuentan más que en casi cualquier otra posición. La confianza de cara a puerta es un aspecto fundamental y cada oportunidad generada puede marcar el rumbo de su papel en el equipo.
Los entrenadores, en general, valoran la eficacia inmediata. Participar en una jugada decisiva, transmitir la sensación de peligro constante o, en el mejor de los casos, un gol que sirva para dar puntos al equipo. Acciones que todo ariete persigue y que, para alguien que sube desde el filial, puede cambiar su rol o como mínimo abrir puertas que, de otro modo, tardarían semanas en aparecer. Para los hombres de área el tiempo no se mide en minutos, sino en ocasiones. Y aprovechar el primer impacto suele ser la diferencia entre ser un jugador ocasional o ganarse un sitio importante. Y ahí fue donde Bil Nsongo cumplió su parte del trato. Tuvo su cuarta aparición en Liga con el primer equipo y respondió con su primer tanto en el fútbol profesional. Además, con una maniobra de muy bella factura, inédita hasta ahora en la zona de castigo, ya que ninguno de los puntas había sido capaz de ofrecer algo así en más de seis meses de competición.
“Es lo mismo que hago en los entrenamientos. Tengo en mente la portería. Se lo dedico a mi madre y a mi país, Camerún", indicó con la inocencia de un joven que comparecía por primera vez ante la prensa. 17 minutos sobre el verde de Zubieta le bastaron para destaparse como goleador en la categoría de plata. Él le dio la normalidad de un ‘killer’ que lleva una docena de goles en Segunda Federación, pero sueña con celebrar muchos más.
Una apuesta fría
“Veíamos que la plantilla estaba bastante compensada, contando siempre con la gente del Fabril. Había una posibilidad de que Bil empezara ya un poco más de forma más clara en el primer equipo”, comentó Fernando Soriano, director deportivo, pocos días después del cierre del mercado invernal.
La realidad es que, desde las declaraciones del responsable de la parcela futbolística, el africano no había vuelto a contar con oportunidades en forma de minutos. Tras debutar en Copa del Rey contra el Mallorca en los dieciseisavos de final, viajó hasta Andorra y, pese a la derrota por 1-0, obtuvo el premio personal de disputar cerca de media hora. Sustituyó a Zakaria Eddahchouri y Antonio Hidalgo, entrenador blanquiazul, le eligió por delante de Stoichkov y Samuele Mulattieri.
A la jornada siguiente, ante el Cádiz, volvió a ser la segunda opción para el catalán. El delantero gaditano abandonó el terreno de juego y el fabrilista cogió el testigo a falta de ocho minutos para el desenlace.
Tres apariciones seguidas con el primer equipo a las que, pese a la falta de acierto de los compañeros de ataque, se decidió dar pausa. Como suelen decir quienes deciden los momentos de cada futbolista, los procesos de la gente que empuja desde abajo tienen sus tiempos, y Bil retornó a las órdenes de Manuel Pablo durante el fin de semana. En el Reino de León, con la baja por sanción de Eddahchouri por acumulación de tarjetas amarillas, fue su última aparición.
En dinámica de primer equipo, aunque sin minutos desde que se cerró la ventana de fichajes, volvió a marcar las diferencias con el Fabril, mientras que la pregunta sobre quién debería de ser el delantero titular del Deportivo, seguía sin una respuesta firme.
"Ellos (por Bil Nsongo y Noé Carrillo) siguen en la misma situación que la semana pasada. Estuvieron convocados, pudieron venir con nosotros… será esa línea. Entrenando mucho con el primer equipo y en el fin de semana, pues muchas veces estarán mitad y mitad. La idea es que estén más en dinámica de primer equipo", señaló Manuel Pablo, preparador del segundo equipo del Deportivo.
Tras quedarse fuera de la convocatoria ante el Castellón, y sentarse en el banquillo de Riazor todo el encuentro contra el Albacete y el Eibar, Hidalgo volvió a echar mano de él en Zubieta, en un escenario de muchos apuros.
En el 74, justo antes de la expulsión de Mikel Rodríguez, Bil entró desde la banda para convertirse en el cuarto delantero diferente del encuentro. El camerunés salió al rescate y se fabricó el empate tras el undécimo centro de Quagliata sin receptor y un peor despeje de la zaga txuri-urdin. Un control de pecho, un recorte para dejar en el sitio Luken Beitia y un disparo con el interior del pie derecho que se coló pegado al palo. Imparable para Aitor Fraga.
Una jugada aislada y un gol que metió de lleno al Deportivo en la pelea por unos tres puntos que Mario Soriano aseguró con su carta diana del curso. Alivio para el Dépor, que ya se veía fuera del partido y desperdiciando la posibilidad de empatar a puntos con el ascenso directo, y para Antonio Hidalgo, que escuchó cánticos en su contra y liberó la tensión acumulada contra las vallas publicitarias.
Los tratos nunca son unilaterales. El técnico concede la oportunidad; el delantero responde con goles. En Zubieta, Bil Nsongo puso su firma en el acuerdo. Porque para un ‘9’, no hay mejor manera que pedir sitio que a base de goles que dan vida.
La competencia por ser el delantero titular del Deportivo suma con más fuerza que nunca a su cuarto integrante. Ese por el que el club herculino decidió no firmar a nadie de fuera en esa posición en enero y dejar un pequeño resquicio para un Bil que, tal y como confesó después del partido, tiene el objetivo de hacerse con un hueco en el primer equipo.









