El Dépor tira de épica en Zubieta para salir de un problema (2-3)
Mario Soriano dio el triunfo en el 94 para vencer contra diez en un nuevo partido gris del cuadro herculino

El Deportivo y especialmente Antonio Hidalgo evitaron una importante conversación con sus seguidores después de imponerse a la Real B (2-3) en Zubieta en un encuentro que de nuevo deja muchas dudas en la parroquia blanquiazul. Pero los resultados son siempre la mejor diplomacia en el fútbol, sobre todo si, como es el caso, dejan tres puntos que permiten devolverte a la pomada del ascenso directo.
No hay forma de que el Dépor sea capaz de mandar con continuidad en un partido. A veces ya ni de mandar. Ni siquiera cuando la suerte le viene de cara y recibe un regalo nada más ponerse el partido en marcha. Fue lo que sucedió en Zubieta, cuando, quizá por la hora, Aitor Fraga acudió al choque hambriento. En el primer balón deportivista al área, como es habitual sin peligro, el meta de la Real B falló hasta en dos ocasiones para que el balón le llegara a Stoichkov y abriera el marcador con suspense resuelto por el VAR.
No creo que Antonio Hidalgo pudiera imaginarse un mejor escenario para su primer partido sin Yeremay y ante un rival que llegaba lanzado. El técnico, molesto por el runrún del último triunfo en Riazor, decidió sobreactuar ante la baja del canario y puso sobre el césped una alineación con marcada vocación ofensiva. Mella ocupó el carril que dejaba el 10, y Soriano retrasó de nuevo su posición hasta la sala de máquinas para compartir manija con Riki. Y con todo eso y la ventaja en el marcador, el equipo blanquiazul apenas logró pasar con el balón controlado la línea divisoria en un par de ocasiones al contragolpe.
Sigue llamando poderosamente la atención el empeño que tiene un grupo que carece de talento defensivo, en dar un paso atrás cada vez que el viento sopla a favor. Quizá influya la incapacidad manifiesta, ya después de 28 jornadas, de presionar la salida de balón del rival, de cualquier rival, que se ponga delante. De este modo y después de que Fraga a punto estuviera de darle una segunda alegría a la parroquia deportivista, llegó una igualada que se veía venir. Pase frontal, apoyo y cabalgada sin oposición hasta la frontal ante la única respuesta del repliegue. Se pasa los partidos corriendo hacia atrás la línea de retaguardia deportivista, pensando que meterse dentro del área evitará grandes disgustos. El problema es que los contrarios están acostumbrándose a castigar esa condescendencia. Por eso incluso malas decisiones, como el disparo de Ochieng desde la frontal, acaban teniendo premio. Noubi y Alti le tapaban la visión a Ferllo, que suficiente tuvo con sacar una gran mano después de que el balón tocase en el belga. Su despeje golpeó en el palo y Astiazaran estuvo más listo que Quagliata para hacer lo que pide este tipo de acciones: no rendirse.
Habían pasado poco más de 20 minutos, suficientes para tener claro que el conjunto herculino tampoco iba a ser capaz de proponer demasiado. Mario y Riki tenían muchos problemas para enlazar con el último tercio y cada vez que lo conseguían, la inoperancia de Zaka y Stoichkov impedía que las situaciones se convirtieran en ocasiones.
Abegondo y la épica
Si Hidalgo quiso aprovechar el descanso para pedirles calma y balón a los suyos, nadie le hizo caso. El reloj apenas marcaba el minuto 50 cuando el Dépor ya había dimitido de salir con la pelota jugada. Cinco minutos de patadones de Ferllo a ninguna parte acabaron con la paciencia del técnico, que dio entrada a José Ángel y Patiño sin sacar a Mario Soriano y Riki para reforzar su mensaje. Mejor habría sido seguir pegándola en largo, debió pensar. Porque en una de las primeras intervenciones del inglés para salir limpios de la cueva, la presión lo obligó a reiniciar con Loureiro, al que se le cruzaron los cables. Su pase al punto de penalti se quedó a medias entre el portero y Noubi. Quien apareció fue Ochieng, que no perdonó para poner el segundo.
Quedaba más de media hora, como también sucedió en Castalia, y la situación se hizo todavía más presionante para el equipo blanquiazul después de la expulsión de Mikel Rodríguez a falta de 15 minutos. No hubo un plan. No hubo una sola idea más allá de que Quagliata y Alti bombardearan el área ‘txuri-urdin’ a la espera de que el rival se equivocara. Al final, terminó sucediendo. La equivocación, y también el acierto de un jugador que hace semanas que pide a gritos más minutos. Hidalgo recurrió a la desesperada a Bil Nsongo y el camerunés hizo lo que lleva haciendo desde que llegó al Fabril. Resolver los balones que le caen en el área. Recorte seco y disparo con más veneno del que han demostrado todo el año cualquiera de los delanteros del primer equipo.
Quedaba tiempo y el equipo coruñés tiró de todo el orgullo que pudo para compensar la falta de fútbol. Y exprimiendo lo primero, apareció lo segundo. En el último suspiro, Loureiro tuvo la pausa necesaria para no conformarse con que Quagliata quemase otro balón en el espacio aéreo donostiarra. Volvió a la derecha y Altimira encontró en el área al omnipresente Mario Soriano, que ya sin opciones decidió probar suerte y ver si Aitor Fraga seguía tan generoso para finalizar el encuentro como lo había estado al inicio. Afortunadamente para el Dépor y para Hidalgo, tuvo premio.
Real B 2 - 3 Deportivo
Real B: Fraga; Garro, Beitia, Ayo, Balda; Carbonell, Aguirre (Marchal, m.76); Astiazaran (Carrera, m.64), Mikel Rodríguez, Ochieng (Gorosabel, m.76); Mariezkurrena.
Deportivo: Álvaro Ferllo; Altimira, Noubi (Comas, m.64), Loureiro, Quagliata; Riki (Mulattieri, m.64), Mario Soriano; Luismi Cruz (José Ángel, m.54), Stoichkov (Bil Nsongo, m.74), Mella; Eddahchouri (Patiño, m.54).
Goles: 0-1, m.2: Stoichkov. 1-1, m.23: Astiazaran. 2-1, m.59: Ochieng. 2-2, m.83: Bil Nsongo. 3-2, m.90+4: Mario Soriano.
Árbitro: Sergiu Muresan (C. valenciano. Expulsó a Mikel Rodríguez por doble amarilla (m.69 y m.74) en la Real B y amonestó a Alti (m.70) en el Dépor y Garro (m.84).
Incidencias: Zubieta. Partido correspondiente a la jornada 28 de LaLiga Hypermotion.










