Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?

Mi cuenta

Las notificaciones están bloqueadas. ¿Cómo desbloquear?
Dépor

Expediente Gragera

El gijonés sigue sin jugar un solo minuto en 2026 y contra el Albacete tan siquiera calentó

José Gragera y José Ángel Jurado, en el banquillo durante el Deportivo-Valladolid
José Gragera, sentado en el banquillo de Riazor
Quintana
0620_wayalia_redideal_251121_carlos
0620_bonilla_redideal_251121_veronica
0620_liceo_redideal_251121_tamara

El partido del pasado domingo frente al Albacete en Riazor volvió a poner el foco sobre el delicado momento deportivo que atraviesa José Gragera en A Coruña.

Antonio Hidalgo dio continuidad al doble pivote José Ángel-Mario Soriano, habitual en las últimas semanas a excepción del duelo ante el Racing de Santander para un encuentro en el que, mientras el empate reinase en el marcador, el Deportivo iba a tener que masticar con paciencia y circular el balón con velocidad de lado a lado hasta encontrar el espacio para poder castigar. Una grieta en el muro más fiable del fútbol profesional español. Así lo vio el centrocampista andaluz y así lo ejecutó Yeremay Hernández. Una pared que no entraba en el plano arquitectónico de Alberto González, entrenador visitante. Un tuya-mía entre la línea de centrocampistas y defensores que combinó la velocidad del primer toque y una precisión exquisita que desencadenó en el 1-0.

A partir de ahí, el guion cambió. Antes de que el desafortunado Javi Villar marcase el 2-0 donde no tocaba —en su propia portería—, el hambre, la concentración y la ambición de asomarse al área rival ya habían desaparecido en el cuadro local. Un exceso de confianza que los manchegos aprovecharon para meterse de nuevo en el encuentro.

Una media hora de notable en la que se mostró todo el potencial ofensivo del equipo y que se vio empañada por la posterior desconexión total y absoluta. Capaces de lo mejor y de lo peor en décimas de segundo. Sin culpa de nadie externo. Tan solo del colectivo.

El Deportivo, con más sufrimiento de lo esperado, consiguió su quinta victoria de la temporada en Riazor y repitió un patrón que vuelve a ser noticia. Ni la tarjeta amarilla de Jurado justo antes del descanso, ni su fallo en salida de balón que terminó en centro de Fran Gámez al segundo palo y chilena de Samu Obeng  para apretar el electrónico, dieron la posibilidad a José Gragera de salir a calentar.

El ‘20’ dio la asistencia a Yeremay en el primer gol, pero su encuentro dejó la sensación de ir de más a mucho menos. En la misma corriente que el resto de sus compañeros, pero de manera más evidente. Tras el gol rival, Hidalgo reaccionó y apostó por Riki Rodríguez como acompañante de Mario Soriano y un Diego Villares que ya había entrado al verde en el minuto 54.

El técnico catalán había reforzado a su escuadra del paso al frente de los albaceteños. Mella, por “una indisposición”, fue relegado al banquillo, Luismi Cruz volvió al sector derecho y el capitán blanquiazul pobló más una medular que comenzaba a ser inferior en número y sensaciones.

En un contexto de juntar más al equipo y que requería de devolver el tan buscado equilibrio al equipo, Hidalgo tampoco apostó por Gragera, el sustituto más natural del sevillano. Riki, un perfil distinto al cedido por el Espanyol, aunque también del Principado, fue el elegido. Recuperó el balón en favor de los blanquiazules y el Dépor tomó aire a través de encadenar posesiones de balón que impidieron al Albacete embotellar a los coruñeses cerca de la meta de Álvaro Ferllo. Un poso para cortar las internadas de un Albacete que se lo empezaba a creer.

El debut de Riki se produjo en un escenario en el que también sabe cómo actuar. Con el grupo venido a menos y la necesidad de controlar los tiempos. Un centrocampista que no marca goles, pero que sí es capaz de interpretar qué es lo que le conviene al equipo en determinados contextos.

“Acabo de llegar y hay gente que lo está haciendo muy bien. Tenemos una plantilla muy buena y vengo aquí a ayudar. Hay que respetar. El día que me toque ayudar desde dentro lo intentaré hacer y cuando no me toque, ayudar al compañero a hacerlo lo mejor posible“, contestó al término de su primera tarde en el feudo herculino.

 Su llegada es la llave que Hidalgo demandaba para poder alinear un equipo capaz de tener el balón sin sacrificar a Soriano a una altura menos. Una herramienta de doble anclaje para mayor capacidad de creación y dominio del juego. Pero que, de forma paralela, cierra la puerta a futbolistas que ya no estaban gozando de protagonismo. Uno de ellos es José Gragera. El ‘16’ todavía no ha competido en ningún partido oficial del año 2026 y para encontrar su última titularidad hay que retroceder al 8 de noviembre, cuando fue cambiado al descanso en la victoria por 3-0 ante la Cultural Leonesa. Hace exactamente media Liga. En la decimotercera fecha del campeonato.

Del todo a la nada

Su fichaje, en plena gira de verano por Inglaterra, hacía pensar que el Deportivo había dado un salto de calidad con un futbolista contrastado en la categoría de plata, testeado en la élite y con un ascenso a Primera División en su haber. Su papel en su inicio como futbolista del Deportivo se aleja bastante al rol que ocupa ahora. De titular en las tres primeras jornadas de Liga a desaparecer por completo. Una involución con lesiones de por medio que le ha dejado como un jugador de rotación y al que el club herculino situó en la rampa de salida en el mercado de invierno.

El pivote tomó la palabra y decidió acabar la temporada en A Coruña en busca de demostrar que es un futbolista válido para ser más partícipe en los planes de Hidalgo. Sin embargo, su situación no solo no ha mejorado, sino que ha bajado otro puesto más como posible ocupante en la sala de máquinas. José Ángel, Mario Soriano, Diego Villares, Charlie Patiño, Noé Carrillo (jugó en Copa del Rey ante el Atlético de Madrid y en Liga ante el Almería) y Riki, el chico nuevo, están por delante suya.

El tiempo corre en contra de Gragera. Necesita encontrar una oportunidad en un Deportivo que, por la igualdad de puntos en la clasificación y el momento de la temporada, no está dispuesto a regalar minutos a nadie. La cuarta amarilla de José Ángel abre la opción de que vuelva a ser escogido aunque, a día de hoy, Gragera está muy lejos de ser la segunda opción de Hidalgo.

0620_arte_floral_calo_251121_carlos
0620_dans_relojeros_redideal_260109_cristina
0620_pazo_santa_cruz_redideal_251121_cristina
0620_puertas_delfin_redideal_251212_cristina
0620_alba_cocinas_redideal_251121_cristina