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Dépor

LA LUPA | Así juega Riki Rodríguez, el nuevo chico para todo en el corazón del Deportivo

Analizamos al mediocentro ovetense, último fichaje del equipo coruñés en el mercado de invierno

Riki Rodríguez
Riki Rodríguez
Albacete Balompié
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En un fútbol que cada vez exige equipos y deportistas más versátiles, el sueño de cualquier entrenador pasaría por disponer de los mejores futbolistas posibles para cada uno de los perfiles necesarios para que funcione la sala de máquinas, ese espacio eternamente infravalorado. Porque el balompié es un juego que se decide en las áreas, pero se gobierna en el centro del campo.

Cualquier aficionado al fútbol puede, con un simple ejercicio mental, encontrar nombres que encajen en los prototipos de centrocampistas. Obviamente no son compartimentos estancos, pero resulta evidente que hay medios que destacan por su posicionamiento y capacidad para ganar duelos y, por ende, son garantías defensivas. Mientras, otros organizan el juego ofensivo por pura capacidad con balón en los pies e interpretación táctica. Y hay una tercera estirpe que sin sobresalir en la distribución ni en la fricción, suma en las dos áreas por su capacidad para llegar sobradamente de una otra. Por ir box to box, que dirían los inventores del juego.

Sin embargo, hay jugadores que sin sobresalir específicamente en nada, disponen de cualidades para cumplir con creces en todo. Y uno de ellos es Riki Rodríguez, el último fichaje del Deportivo en este mercado invernal que acaba de cerrar.

Riki no es medio defensivo, ni organizador, ni llegador. Pero, a la vez, puede hacer de todo un poco. El último en llegar será el chico para todo en el eje blanquaizul. Un futbolista notable en muchos aspectos que se ubica en una zona del campo que exige dominar no pocas facetas para evitar ser engullido. 

No por casualidad el ovetense ha sido objeto de deseo blanquiazul durante años. Más bien al contrario. El ya excapitán del Albacete es uno de esos futbolistas que puede cumplir múltiples funciones dentro del corazón del equipo y hacer latir al colectivo. Y por eso es un tipo de futbolista que todos los técnicos querrían tener a su disposición.

Dinamismo

Si algo es capaz de transmitir por encima de todo Riki Rodríguez a sus equipos es dinamismo. El futbolista criado en la cantera del Real Oviedo es un futbolista que, sin ser un organizador del juego, sí logra agilizar y aclarar la circulación ofensiva del colectivo.

El asturiano ha venido jugando con más frecuencia junto a otro compañero en la sala de máquinas. Y más en un rol de centrocampista con cierta libertad para moverse que ejerciendo como pivote más posicional. Es decir, Riki puede ser ‘6’, pero quizá como ‘8’ tiene más posibilidades de expresar mejor las muchas virtudes de las que dispone.

Ahí, sin ataduras para aparecer cerca de la zona de balón, Rodríguez influye. Por personalidad y por lectura. Interpreta bien los espacios donde debe situarse y percibe todo lo que está a su alrededor. Está constantemente escaneando su entorno. Y eso le permite definir bien lo que pide la jugada en cada momento. Aclara el juego más por lo rápido que va su cabeza que por lo hábiles que son sus pies.

Radar Riki
Radar de Riki Rodríguez en comparación con el resto de mediocentros de la Liga Hypermotion (valores por 90')
DXT Campeón

Así, a pesar de que no tiene el mejor rango de pase de la Liga Hypermotion, Riki es muy hábil a la hora de ubicarse, controlar y pasar al compañero al que ya ha detectado libre unas décimas de segundo antes de recibir. 

De hecho, es muy habitual verle pidiendo el balón muy de cara y una vez recibe, controlar con la izquierda mientras gira 180 grados para poder distribuir hacia el sector derecho. El mecanismo técnico lo tiene tan interiorizado que le sale natural y no necesita perfilarse previamente para perder décimas de segundo que, muchas veces, son claves. 

A la vez, este es uno de esos rasgos que define su evidente lateralidad: es mucho más habitual ver al ex del Alba jugar con precisión cuando debe mirar hacia la diestra que cuando lo hace buscando el sector zurdo. Fluye más. Básicamente porque en ese tipo de acciones puede acomodar mejor el cuerpo para 'abrir' el pie y conectar de interior, un golpeo que bien sea para jugar en largo como para disparar es el que mejor domina. 

De hecho, es a través de estos contactos con la parte más interna de su derecha y de menos empeine la manera en la que puede amenazar a portería y mejorar las escasas cifras que produce en cuanto a goles.

Pero su habilidad con balón tiene otro punto fuerte: la conducción. Y es que en ese tipo de acciones técnicas, el de Oviedo también sabe encontrar ventajas. Lo hace gracias a su habilidad para esconder la pelota y, sobre todo, impulsado por un ‘motor’ que le permite dejar atrás a rivales con el balón controlado o cortando al espacio por el carril intermedio, situación en la que también demuestra su buena interpretación del tiempo y el espacio.

Y es que Riki no es excesivamente veloz en medias distancias, pero sí muy potente en la arrancada. Esa condición le permite superar rivales con balón, pero a la vez le limita a la hora de ser un gran corrector defensivo a campo abierto por piernas. Una habilidad en la que Diego Villares, su teórico competidor por el puesto en este Deportivo, quizá le supera.

El encaje

Y es que mirando hacia su nuevo contexto, Riki encaja a la perfección en esa segunda altura del centro del campo del Deportivo que Mario Soriano está teniendo que ocupar casi por necesidad.

Con Riki Rodríguez, Antonio Hidalgo gana a un futbolista bastante más dotado con balón que Villares. Es menos dominante en los duelos que (un buen) Gragera, pero tiene más recorrido. También es menos hábil que José Ángel Jurado a la hora de hacer progresar al equipo desde la base. Porque, por supuesto, tiene mucho menos registros que el andaluz y que Patiño en cuanto al pase. Pero sí es capaz de jugar a más velocidad que ambos. Por pura capacidad de desplazamiento —más veloz y más resistente— y por velocidad de ejecución. Hace más cosas que ambos y más rápido, aunque con menos pulcritud.

Comparativa Riki-Villares
Comparativa Riki-Villares

De este modo, Riki puede influir a todas las alturas del campo y convertirse en un gran socio para Mario, que podrá regresar a la mediapunta o, al menos, dejar de tener que asumir tantísimo peso en la construcción del juego ofensivo del Deportivo. También el ovetense puede ejercer de ese ‘todocampista’, aunque con mucha menos clarividencia que Soriano. Tiene pulmón y personalidad para ofrecerse, jugar y moverse, pero obviamente no dispone de la habilidad en espacios reducidos del pequeño ‘Joker’.

Así, sería lógico que si Antonio Hidalgo quiere a un futbolista con capacidad para atacar espacios entrando desde segunda línea y, a la vez, abarcar campo en defensas posicionales o transiciones, siga contando mucho con Villares. Pero si necesita algo más de control, no se entendería un Dépor sin Riki, al que el Albacete no le ha exigido demasiado ser un futbolista agresivo como, en muchas ocasiones, sí pide el técnico catalán. Aunque cuando lo es, tampoco sobresale imponiéndose.

Por supuesto, Diego y Riki pueden jugar juntos, por mucho que sean los medios que más se parecen y que ambos disfruten más cayendo al perfil diestro. Pero si Mario, Yeremay, Mella o Luismi deben tener sitio en el once, entonces solo cabría que uno de los dos actuase más contenido, más cerca de la defensa. Mejor Riki en los primeros pases, mejor Villares como corrector y garantizador de equilibrio si hay que abarcar. Óptimos ambos cortando a espaldas de la defensa, bien por zancada, bien por interpretación del momento y carrocería. Lejos del sobresaliente aunque aprobados en los duelos. Compiten todos y gana el Dépor con un chico para todo en el eje.

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