
Jordi Sánchez: "El gol que enmarcaré cuando me retire será el del ascenso en Riazor"
El antihéroe del deportivismo, como autor del 1-2 en la final del playoff de 2022 frente al Albacete, recuerda el 'Riazorazo' y elogia a su excompañero Riki, fichaje blanquiazul
"Es bonito que pasen los años y se recuerden batallas importantes para los equipos, para lo bueno y para lo malo. Que tú me estés llamando significa que es un partido especial y diferente, y eso gusta", afirma Jordi Sánchez Ribas (Barcelona, 1994), quien el 11 de junio de 2022 pasó a formar parte de la lista de antihéroes del Deportivo. Hace un par de semanas fichó por el Wisla Cracovia, con el que ya ha marcado un gol durante los dos partidos amistosos que ha disputado, a punto de arrancar la segunda vuelta de la segunda división polaca. Pero hace cuatro años, en aquel fatídico día para el deportivismo, fue el autor del 1-2 del Albacete en la prórroga de la final del playoff que devolvió al cuadro manchego al fútbol profesional y dejó al equipo coruñés en Primera RFEF. La visita del equipo albaceteño a Riazor este domingo supone un excelente motivo para charlar con un futbolista cuyo vínculo con A Coruña no se queda solo en aquella diana que el deportivismo nunca olvidará, para mal.
Marcó el gol del 'Riazorazo', hizo las maletas y no volvió a jugar en España. ¿Tanto miedo le daba volver a A Coruña?
No, qué va (risas). De hecho, realmente nunca he tenido una oferta del Dépor, pero cuando sonaba mi nombre para fichar y la gente de A Coruña me etiquetaba en Twitter para que fuera para allí, me hacía mucha ilusión y ojalá se hubiera dado y hubiera podido ir a jugar allí.
Pudo darse porque fue Fernando Soriano quien le llevó al Ibiza en enero de 2019.
Sí. Aparte, mi experiencia en Ibiza fue de aprendizaje, porque a nivel deportivo no fue muy bien, pero sí que fue un cambio radical en mi carrera y, en parte, fue gracias a Soriano porque fue una persona que las conversaciones que he tenido con él han sido para ayudarme. Hace mucho que no hablamos, pero mi relación con él la recuerdo con mucho cariño y mucha estima.
¿No hubo conversaciones con él para fichar por el Dépor?
Fue más un rumor que otra cosa. No sé si con mi agente llegaron a hablar, pero a mí no me dijeron nada.
¿Qué le parece el trabajo que ha realizado Soriano en el conjunto blanquiazul?
Muy bueno. Es una persona que trabaja mucho y de manera muy inteligente el mercado, los jugadores que hay disponibles y demás. Aunque todos queramos resultados mañana mismo, el fútbol lleva un tiempo de madurez y el Dépor está demostrando que con tiempo y buen hacer está haciendo una temporada muy buena, y a ver si sube a Primera, de una vez por todas.
Las conversaciones que he tenido con Fernando Soriano han sido para ayudarme
Durante su trayectoria también coincidió con Rubén de la Barrera, Rafa de Vicente, Lapeña, Óscar Cano o Rubén Díez. Mucho vínculo con el club coruñés.
Sí, y con Carles Gil. Jugué con su hermano Nacho, pero con Carles tenía referencias del Dépor. El abuelo de mi mujer es de A Coruña y socio del Dépor. Hay una conexión que a ver si algún día se acaba de dar.
Así que aquella final del playoff no tuvo que ser fácil en su casa.
Para todos, así de primeras, fue un momento de sentimientos encontrados, pero yo qué te voy a decir, como protagonista para nosotros ese día fue muy feliz y, más allá de los sentimientos familiares que pudo haber y demás, es un día que está marcado en el calendario y que nunca olvidaremos.
¿Es el gol de su carrera hasta ahora?
Sí. Después, hay un par más o tres en Polonia que fueron muy importantes, pero por relevancia y por dónde estaba el foco aquel día, que creo que toda España estaba viendo ese partido, y por lo que significó, sí que el gol que enmarcaré cuando me retire será el de aquel día en Riazor.
¿Cómo recuerda aquel partido?
Todo adverso. Desde la posición de albacetista en ese momento, estaba todo en contra. De hecho, en el propio hotel donde estaban mis padres, decían que teníais la rúa montada para celebrar, que había calles cortadas y demás, pero, no sé por qué, era mi tercera final de ascenso y estaba convencido de que íbamos a hacer la machada. No sé si fue por convencimiento o qué, pero me tocó a mí meter el gol de la victoria. El partido, como tal, nosotros empezamos con miedo, no sé si como equipo más pequeño, estábamos más replegados e intentando salir más a la contra. El Dépor dominó bastante más la primera parte y luego, en la segunda, en los minutos finales nos lanzamos a ver si empatábamos, se dio, y en la prórroga, con las últimas fuerzas que nos quedaban, lo dimos todo, nos olvidamos del escenario y nos dedicamos a remar para ver si ascendíamos y se dio así.
¿Cuál fue la clave de la reacción?
Como ya no teníamos nada más que perder y solo nos quedaba la opción de marcar algún gol para meternos en el partido, dijimos, es ahora o nunca y por suerte salió cara, porque durante la liga no habíamos marcado muchos goles de cabeza ni de estrategia, y al final los dos goles fueron de cabeza, el primero de una falta lateral. Rubén, en la media parte de la prórroga, como conocedor de la afición del Dépor, nos dijo un par de cositas motivadoras que nos vinieron bien y así fue.
A De la Barrera sí se le hizo raro aquel día.
Sí. Recuerdo que después del partido hablamos Rubén y yo en rueda de prensa y me senté porque todas las preguntas de los medios eran para él y yo me dediqué a estar a su lado y escuchar cómo contestaba porque no había ninguna pregunta para mí (risas). Obviamente, dentro de la euforia que teníamos todos, él es deportivista y se le notaba que, al menos en Riazor, quería respetar a los suyos y creo que lo gestionó de una manera muy bonita. Es de admirar porque en ese momento la euforia te puede llevar a actuar de una manera que no toca y él respetó bastante a la afición del Deportivo y se comportó como un señor.
Borja Jiménez habló hace poco de ese partido y subrayó que varios jugadores del Dépor tuvieron Covid la semana de la final del playoff y que eso les pasó factura en los minutos finales.
Creo que eso es hablar por hablar y que no tienen mucho peso esas palabras porque los que teníamos más en contra éramos nosotros, que veníamos de un viaje, con unas condiciones que no eran las óptimas para jugar un partido. Su equipo jugaba en casa, durmió en su cama con sus familias y nosotros, más allá del viaje, fuimos a un hotel que luego vinieron un par de cementeras a dar vueltas, pitar el claxon y poner música a tope para no poder descansar. Aquí cada uno tuvo lo suyo, entonces, a estas alturas hablar de que había jugadores que no estaban en condiciones, creo que no toca. Así como te acabo de decir que Rubén de la Barrera fue un señor, estas palabras no hacen justicia a lo que pasó aquel día y es quitarle valor y mérito a una cosa que tuvo muchísimo.
A estas alturas hablar de que había jugadores que no estaban en condiciones, creo que no toca; las palabras de Borja Jiménez no hacen justicia a lo que pasó aquel día
En el Albacete coincidió con Riki, que firmó con el Deportivo el último día del mercado de invierno. ¿Cómo es el mediocampista asturiano?
Es el futbolista del que te enamoras por cómo trata el balón, cómo lo mima, la seguridad que te da en salida de la pelota. Es el típico ‘6’ que todo defensa busca como referencia en la salida. Lo comparo con Frenkie de Jong en el Barça, que ves que técnicamente mima el balón, lo cuida, lo acaricia. Para mí es una delicia verlo jugar, desde que vino al Albacete aquella temporada en el mercado de invierno. Creo que habéis hecho un fichaje increíble.
¿En qué notará más su presencia el cuadro coruñés?
Con balón le va a dar muchísimo al equipo, estabilidad, equilibrio entre ataque y defensa, porque más allá de tratar bien la pelota, recupera muchos balones. En tema de transiciones, va a dar esa pausa que muchas veces en Segunda falta. También domina mucho el tempo del partido, entonces, le va a dar una madurez y solvencia al equipo. Desde el primer minuto le va a dar esa solvencia y esa calma, ese saber estar. Es un fichajazo para vosotros.
Te enamoras de Riki por cómo mima el balón; lo comparo con Frenkie de Jong. Una vez que ascendáis, vais a ver cómo puede ser más que útil en Primera
El fichaje se venía gestando desde hace tiempo, pero se dio el último día de mercado y con un final, como el propio Riki dijo, no demasiado feliz.
Es una pena. Por desgracia, hoy en día, a los jugadores nos es difícil salir bien de los sitios. Yo, por suerte, salí muy bien de mis dos últimos equipos, del Albacete y del Widzew polaco. Mis amigos y mi familia me lo dicen, que no es nada fácil salir de los clubes porque, con el tema de tanto fichaje, hay movimientos que parecen un poco tontos porque son jugadores clave en un equipo y luego acaban en el rival, como puede ser ahora que vaya del Albacete al Dépor... El Dépor este año está mejor, pero la temporada pasada, más o menos ha sido todo bastante igualado. Es una pena que, como le dije ayer a Riki, el último superviviente del ‘Riazorazo’ haya tenido que salir un poquito mal del Albacete, pero son cosas del fútbol que los jugadores no podemos controlar algunas veces porque hay muchos factores alrededor de una salida. El fútbol es así, las carreras son cortas y hay que aprovechar cada momento.
Hay quien considera que es un excelente refuerzo para Segunda División, pero duda de que dé el nivel, si el equipo asciende a Primera.
Eso siempre pasa. El gol de mi vida sirvió para un ascenso y luego tampoco me quedé en Segunda. Es una pena que el entorno de los clubes o de las categorías cataloguen a un jugador de que en una categoría superior no se sabe qué rendimiento va a ofrecer. Es hablar por hablar porque al final un jugador tiene que rendir en el campo y cuántos han explotado cuando les han dado la oportunidad. Una vez que ascendáis, vais a ver cómo Riki puede ser más que útil en Primera, porque tiene calidad de soba. Espero que lo pueda demostrar.
Fue el héroe del ascenso del Albacete, pero renunció a jugar el año de contrato que le quedaba para irse a Polonia al Widzew. ¿Por qué?
Como te he dicho, nuestras carreras son cortas, hay que tomar decisiones y en Polonia me ofrecían más años de contrato, cuando en Albacete me quedaba uno. Me sentía parte del proyecto, pero no una pieza importante. Empezar otra vez en Segunda División en un proyecto donde iba a ser un segunda espada y tenía más opciones de ser suplente que titular, hablando claro, surgió la oportunidad de venir a Polonia y fue una decisión acertada. Las carreras continúan, los equipos siguen y el Albacete justo al año siguiente hizo playoff de ascenso a Primera División. Cada uno sigue su camino y ya está.
Desde que se fue del Albacete, ha jugado fuera de España. Primero en el Widzew, después en el Sapporo de Japón y hace dos semanas ha retornado al fútbol polaco para jugar en el Wisla Cracovia. ¿Qué tal la experiencia?
En Polonia me quedé enamorado del país, de la liga, de cómo viven el fútbol. Son gente muy pasional, con mucha energía. Japón es todo lo contrario, son más tranquilos, entonces no me fue muy bien la experiencia a nivel deportivo, pero de todo se aprende, de todo sacas conclusiones y te hace valorar más lo que tenías. Aprendí una nueva cultura, una nueva forma de jugar al fútbol y de entrenar, nuevas maneras de comunicarte con los compañeros. Más que como un fracaso, me lo tomo como un aprendizaje. Ahora he vuelto a Polonia porque nos gustó mucho y aquí estoy, a darlo todo, a ver si se me da bien estos meses y luego a ver qué pasa.
Es una pena que, como le dije ayer a Riki, el último superviviente del 'Riazorazo' haya tenido que salir un poquito mal del Albacete
¿Qué le parece el nivel que ha dado el Albacete en la Copa, eliminando al Celta, al Real Madrid y haciendo sufrir al Barcelona hasta el final?
Son partidos en los que la afición te lleva en volandas, porque ha sido un placer ver tan lleno el Belmonte. Ojalá en Liga se llenara tanto porque, entonces, creo que el Albacete podría luchar por otras cosas. Les ha ido muy bien, ha sido histórico para la ciudad, para todo el mundo y a ver si esto les sirve para dar un empujoncito en la Liga y tirar un poco más arriba.
¿Sigue mucho la Segunda División?
Bueno, sigo a los equipos en los que tengo algún compañero. La Segunda me gusta verla porque creo que es una de las ligas más difíciles del mundo, más que la Primera incluso, porque se hace muy larga y para el jugador psicológicamente se hace muy pesada. Es difícil encontrar ese momento de desconexión porque el fútbol no te deja en LaLiga Hypermotion. Tanto por arriba como por abajo hay baile de bastones siempre, como decimos en Cataluña. Hay mucha emoción.
¿Cómo ve el duelo del domingo en Riazor?
Ahora es un enfrentamiento especial tanto para el Albacete para recordar buenos momentos como para el Dépor para vengarse. Tienes ese aliciente que se busca en cada jornada y creo que es bonito que haya una rivalidad sana por partidos históricos, que pasen los años y se recuerden batallas importantes para los equipos, para lo bueno y para lo malo. Que tú me estés llamando significa que es un partido especial y diferente y eso gusta.
¿Qué le parece el cuadro coruñés?
Lo estoy viendo bien esta temporada. Ojalá que tire para arriba porque para mí el Dépor, cuando yo era pequeño, era el mejor equipo de España y todo el mundo recuerda sus alineaciones históricas. Como niño que se ha criado viendo al Dépor jugando la Champions y jugándose la Liga con el Barça y el Madrid, ojalá pueda ascender y estar arriba.
¿Cuáles son sus favoritos al ascenso?
No sé. Es que la Segunda División cambia muchísimo en dos partidos. El Albacete, cuando jugó en la Copa contra el Madrid, estaba casi en descenso y ahora está a seis puntos del playoff. La Segunda es así. El Granada, por ejemplo, que tenía que ser uno de los favoritos y está ahí abajo. No me hagas mojarme, que salgo escaldado (risas).


