El Tourmalet de enero le sale a deber al Deportivo
El equipo recuperó el paso después de las tres derrotas seguidas y ofreció una versión notable ante rivales directos, pero solo le ha dado para sumar 5 puntos de 12 posibles

Medio lleno, medio vacío… o directamente por la mitad. Cada seguidor del Deportivo tiene hoy motivos y argumentos para propagar optimismo o pesimismo según lo sienta después de superar el Tourmalet de enero que se presentaba como una oportunidad para dar un golpe en la mesa ante rivales directos, pero que también escondía el peligro de seguir despeñando a un equipo que había puesto fin a 2025 en caída libre sufriendo tres derrotas consecutivas. Una vez baje la polvareda que ha levantado la derrota ante el Racing de Santander, quizá quede que los resultados en este tramo no han sido excesivamente malos. Tampoco buenos, desde luego. Pero seguramente la sensación más dolorosa es que este carrusel de encuentros contra la nobleza de Segunda ha puesto al equipo blanquiazul ante el espejo. Y el reflejo que le ha devuelto ha sido uno muy diferente al que esperaba.
Porque el Dépor ha mejorado tras el parón navideño. Ha competido bien e incluso puede decir que ha sido mejor que sus rivales durante buena parte de los minutos, especialmente en los partidos frente a Cádiz, Almería y el propio Racing. Únicamente en Las Palmas sufrió para aguantar de pie, y todavía se marchó de Gran Canaria con aquel mano a mano de Stoichkov que debería haber decantado la balanza. El caso es que el fútbol ha ido, va e irá siempre de resultados. Y con esta versión notable del conjunto coruñés, probablemente la mejor de la temporada si apartamos esos dos partidos mágicos ante Mirandés y Huesca, el botín que ponen sobre la mesa Antonio Hidalgo y los suyos son unos escasos 5 puntos de 12 posibles, menos de la mitad de la recompensa en juego, encajando además en todas y cada una de las citas.
El técnico le ha dado una vuelta de tuerca a su plan tratando de poner el balón en el centro. La llegada de Altimira y la apuesta por Luismi Cruz en el carril diestro le han permitido al equipo solucionar muchos de los problemas que tenía en salida de balón. Pero curiosamente, arreglar este desajuste ha puesto el foco sobre un elefante en la habitación del que nadie parece querer hablar todavía. Suena raro decirlo, porque los números de esa “globalidad” de la que tanto le gusta hablar al preparador de Granollers sitúan al Dépor como uno de los más goleadores de la categoría, pero lo cierto es que al equipo le falta mucha claridad a la hora de resolver jugadas más que propicias. Yeremay continúa ofreciendo una de cal y otra de arena, convirtiendo actuaciones sobresalientes como la que completó en Almería en excepción, cuando deberían ser la norma. Y los intentos girando la ruleta del nueve tampoco le han ofrecido al técnico un delantero de garantías que pueda aportar con consistencia tanto goles como rendimiento fuera del área.
Tampoco ha sido capaz de poner freno a la sangría defensiva. No ha parado de intentarlo con cambios de parejas en el eje de la zaga e incluso entregándole las llaves de la portería a Álvaro Ferllo nada más llegar. La realidad es que el Dépor no completa 90 minutos sin encajar desde noviembre.
Mirando el retrovisor
Porque quizá el conjunto herculino haya salido vivo del exigente mes de enero al que todavía le queda una última cita (sábado a las 18:30 horas ante la Cultural), pero este trayecto lleno de trampas tuvo que recorrerlo ya con la herida abierta que supone haber sumado únicamente 5 de los últimos 21 puntos. “El colchón con el séptimo se ha ido diluyendo poco a poco”, afirmaba hace nada un Hidalgo que es perfectamente consciente de que en la jungla de la ‘Hypertensiones’ tan importante es fijarte en las presas que tienes delante, como en los depredadores que acechan por detrás. El Racing de ha escapado a siete puntos, distancia que probablemente no sea definitiva quedando 19 jornadas, pero que sí abre un hueco importante, pero el otro puesto de ascenso directo, ahora en manos del Castellón, está a menos de un partido, con la visita blanquiazul a Castalia pendiente para febrero.
El problema es que las distancias son igual de estrechas cuando uno mira el retrovisor. Efectivamente, apenas queda colchón con el séptimo, pero es que octavo, noveno y décimo están también ya a tiro de un partido. Toca rearmarse para que todo lo que Dépor ha logrado construir en sensaciones durante este tramo, se traduzca en resultados durante un tramo de calendario más amable, pero que no permite tampoco relajación.











