A Coruña, la ciudad donde nadie es forastero
El Racing se convierte en el quinto equipo del actual top-10 que puntúa en Riazor. Solo el Sporting se fue de vacío

Riazor vuelve a ser una ‘piscifactoría’ para los grandes de la categoría. Sucedió el pasado curso, en el que el Deportivo era un recién llegado a Segunda División por muy viejo conocido que fuese en plata. Y está pasando, de nuevo, esta temporada. El cuadro deportivista ha dado un evidente paso adelante en cuanto a aspiraciones, traducido en un notable incremento de su nivel y competitividad en el día a día. Pero no termina de convertir su casa en un fortín del que es complejo sacar puntos.
Amagó con ello el equipo deportivista en el primer tramo de temporada. Impenetrable. Ni Burgos, ni Sporting, ni Huesca fueron capaces de hacerle casi ni tan siquiera cosquillas. Cero goles en contra en los primeros tres encuentros, pocas llegadas enemigas y un control total de los encuentros contra tres rivales de distinto pelaje, aunque evidentes dificultades para generar.
Sin embargo, quizá por las condiciones de esos conjuntos, aquello fue un espejismo. Porque llegó el Almería y le hirió a balón parado, a la salida de un córner, en un arte que acabó también provocando que de Riazor se llevasen las victorias tanto el Castellón, en diciembre, como el Racing de Santander, este pasado domingo.
El conjunto santanderino fue el último visitante capaz de sacar una victoria en A Coruña, algo que se está convirtiendo en tradición. De los últimos cuatro encuentros en casa, el Dépor únicamente ha sacado puntos en uno. Castellón, Real B y Racing se llevaron el triunfo.
El único botín fue la triste unidad cosechada contra el Cádiz, en un duelo en el que tuvo la sartén por el mango casi de manera constante, pero en el que no fue capaz de golpear de manera definitiva ni de cerrar el camino hacia su portería. De nuevo aquel día abofeteó el rival en pelota parada, jugando en corto para aprovechar un despiste de Yeremay Hernández para que De la Rosa pudiese convertir una falta lejana en centro lateral peligroso desde la frontera del área y remate de Jorge More, libre de marca ante el desconcierto.
La misma fuga
La vía de agua fue parecida a la que encontró el líder, que aprovechó un desajuste en la atención —quizá no fue casualidad que sucediese justo una de las primeras pelotas paradas tras el primer cambio de Luismi Cruz por Mella— para encontrar con tiempo y espacio a Peio Canales.
Luego llegó el turno del vasco, que demostró que la juventud no está reñida con el veneno y enseñó toda la maldad que al Dépor le faltó durante el partido. Fue una constante en su duelo, marcado por la carencia absoluta de continuidad y ‘punch’ cada vez que lograba salir al ataque, pero también sin la malicia para protegerse en una de las pocas ocasiones en las que un pobre Racing en ataque logró mostrar las uñas.
De esta forma, el combinado verdiblanco es el sexto equipo que visita Riazor de los que actualmente —a falta de un Ceuta-Cultural para que la jornada 23 eche el cierre— se sitúan entre los diez primeros clasificados de la Liga Hypermotion. De ellos, cinco han logrado pescar al menos un punto en A Coruña.
Junto al Racing, el Castellón se sitúa en ascenso directo y también fue capaz de vencer —remontada incluida— en Riazor (1-3). Mientras, el sexto Almería amarró un empate (1-1), lo mismo que un Cádiz (2-2) que es décimo.
El equipo amarillo no está cumpliendo las expectativas, al igual que un Real Valladolid recién descendido y que ahora es decimoquinto, pero cuando llegó a Riazor asomaba en la zona alta. El equipo blanquivioleta, llamado también a estar arriba, fue otro de los ‘gallos’ que logró sacar puntos a orillas del Atlántico. Casi nadie, salvo el Sporting, ha sido forastero en A Coruña. Y los 16 puntos amarrados por los locales de 33 posibles son una evidencia.
Justo tras Almería
Curiosamente, el nuevo patinazo del Deportivo frente a su hinchada llegó justo ocho días después de que el equipo coruñés fuese capaz de romper esa mala racha de resultados contra sus ‘iguales’.
El Dépor venía pecando de no ser capaz de imponerse a equipos que tenían sus mismas aspiraciones. Pero en Almería, logró dar un golpe encima de la mesa. Venciendo a un enemigo íntimo y haciéndolo con remontada incluida. Le toca ahora seguir buscando la tecla perdida en casa.












