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Dépor

El Dépor recupera el juego como camino hacia la sonrisa

El equipo blanquiazul, brillante en Almería, firmó su segundo encuentro con mayor producción ofensiva del curso: 21 remates

Yeremay Hernández, celebrando su gol ante el Almería
Yeremay Hernández, celebrando su gol ante el Almería
Fernando Fernández
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Eran cinco partidos sin ganar. Con muchas sombras, pero con alguna luz puntual que no fue suficiente para romper la dinámica. El Deportivo no terminaba de encontrar la forma para salir del bache. Igual que cuando encadenó cinco victorias seguidas sin saber muy bien cómo, ahora parecía que daba un poco igual lo que sucediese en el verde. Jugase bien, mal o regular, el Dépor encajaba goles muy evitables y erraba en ataque dianas todavía más claras. 

El encuentro contra el Cádiz y el partido frente a Las Palmas fueron las dos caras de la misma moneda. En uno, el Dépor produjo relativamente a nivel ofensivo y tuvo prácticamente en todo momento el control del juego. Mientras, en el Gran Canaria, sucedió todo lo contrario. El equipo herculino generó poco y muy claro, pero apenas logró imponer su guion deseado y prácticamente en ningún momento estuvo cómodo en el césped.

Daba igual la trama: el resultado siempre era el mismo. Y claro, el riesgo de desembocar en una crisis de confianza absoluta era cada vez más grande. Es en esos momentos cuando menos importa el cómo. Porque no hay mejor forma para recuperar el juego que hacerlo a través de las victorias.

Pero, a veces, en el deporte menos lógico del mundo —en el que el peor y el que menos hace puede ganar al que más se acerca a la victoria en el juego—, la coherencia se impone. Quizá impulsado por la notable imagen copera contra el Atlético de Madrid, con esa congruencia se topó el Deportivo en el Almería Stadium, pues el equipo de Antonio Hidalgo recuperó la sonrisa a través del juego.

Fue un triunfo, sí. Pero un triunfo de los de antes. Amparado en el fútbol del equipo, capaz de fluir en fase ofensiva y en transición. De nuevo demostró la escuadra coruñesa que dispone de posibilidades para ser un equipo fluido con el balón en los pies, más allá de desequilibrante atacando espacios. 

Aunque le ayudó tener enfrente a un equipo que le propuso una presión intermedia. Ni muy arriba, ni muy abajo. Rubi ha logrado dotar de más solidez al equipo indálico si lo comparamos con el pasado curso. Pero buena parte de culpa en ese ligero proceso de transformación han tenido piezas como Bonini, ausente desde hace varias semanas.

Notó el Almería la falta del central italiano que además fue ariete en Riazor, aunque su problema fue más bien colectivo. Con distancias entre sus piezas para permitir maniobrar al equipo blanquiazul. Fue el Deportivo superior con 0-0, tuvo mejor rendimiento tras el 0-1 y dispuso de argumentos para culminar su primera remontada del curso una vez logró colocar el 1-1 en el marcador. Así llegó finalmente el 1-2, con el que la escuadra coruñesa logró salir de las tinieblas justo en la noche más oscura: visitando a un rival directo al que, además, le ha ganado el goalaverage.

Productivo

Fueron 21 remates totales del Deportivo en Almería, la segunda cifra más alta en todo lo que va de curso, solo por detrás del duelo ante el Mirandés, en el que el cuadro coruñés acabó rematando 22 veces entre su gran primera parte y los espacios que pudo atacar en el tramo final del partido. De hecho, sacando de la ecuación ese partido en Vitoria, tan solo los duelos ante el Cádiz (19) y Real Sociedad B (17) se acercaron al volumen ofensivo que el combinado deportivista logró fabricar en tierras indálicas.

Así, el Dépor, que apenas promedia 10,5 disparos por encuentro esta temporada, duplicó su producción. Clave en esta circunstancia fue Yeremay Hernández, protagonista de más de un tercio de esas finalizaciones. El canario, autor del 1-1 y asistente en el 1-2, acabó rematando 8 veces.

El ‘10’ fue, por fin, alfa y omega de un equipo que acabó disponiendo de menos tiempo el balón que su rival, pero sí le duplicó en toques en el área (25 contra 12) y ejecutó más pases en el último tercio, pues llegó a acertar 79. El cuadro coruñés venía de un pobrísimo dato en Las Palmas, donde apenas logró llegar a las inmediaciones de Horkas. En el Gran Canaria fue preciso en estas conexiones en el tercio final únicamente 14 veces, estableciendo el récord negativo de la categoría.

Todo lo contrario sucedió en el Almería Stadium, donde el Dépor avasalló en los 10 minutos iniciales antes de encajar a las primeras de cambio, pero tuvo también la capacidad para no perder la calma ni la cara al partido. Y así, recuperó la sonrisa a través del juego.

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