Noé pone a Rubén López en los zapatos de Jairo Noriega
El mediocentro de Silleda pierde peso en el primer equipo ante la irrupción de otro canterano, como hizo él en la temporada 2023-24.

La temporada 2025-26 no está siendo sencilla para Rubén López. El mediocentro de Silleda, una de las grandes apuestas de la cantera del Deportivo en los últimos años, apenas está contando en los planes de Antonio Hidalgo. Su protagonismo sobre el césped en Liga es mínimo: cinco partidos, todos ellos como suplente, y apenas 74 minutos en las 21 jornadas disputadas hasta el momento.
Sí tuvo más participación en Copa del Rey, donde fue titular en las tres primeras rondas. Ante Sámano y Sabadell ocupó el lateral izquierdo, debido a las serias carencias del cuadro blanquiazul en la línea defensiva. También partió de inicio ante el Mallorca, aunque esta vez en el centro del campo, y fue sustituido en el minuto 62, todavía con el 0-0 en el marcador. Pero a Rubén ya le ha tocado ver cómo otros canteranos lo adelantan en la rotación. Una situación que, si echamos la vista atrás, es muy similar a la que él mismo vivió con Jairo Noriega hace apenas dos años, aunque en ese caso fue el protagonista del lado bonito de la historia.

Un ciclo que se repite
En la pretemporada 2023-24, un año en el que el Deportivo terminó logrando el ascenso a Segunda División, Jairo estuvo en dinámica del primer equipo. Participaba en los entrenamientos, entraba en las convocatorias para los amistosos veraniegos, figuró en alguna lista cuando comenzó la competición e incluso llegó a debutar en Copa ante el CD Covadonga en Langreo, pero nunca lo hizo en liga. Su presencia con el equipo dirigido por Imanol Idiakez por aquel entonces fue disminuyendo y terminó jugando solamente con el filial deportivista, antes de abandonar el club herculino trece años después de su llegada y firmar por el Ourense CF. En O Couto se ganó su regreso al club, aunque fue cedido al Racing de Ferrol sin siquiera pasar por Abegondo.
Quien sí tuvo un papel relevante ese curso es Rubén López. Sin ser titular indiscutible, fue un recurso habitual desde el banquillo y aportó minutos, equilibrio y presencia en el centro del campo en un año muy importante para el club. Participó en 17 encuentros, dos como titular, y anotó un gol en ante el Celta Fortuna que fue clave para sumar un importante triunfo en Balaídos (1-2).

Aquella campaña parecía el punto de partida definitivo para su consolidación en el primer equipo. Sin embargo, tras el ascenso, el Deportivo optó por cederlo al Barça Atlètic, en una decisión que se entendió como un paso lógico para que continuase su crecimiento en Primera RFEF, en una buena cantera donde iba a gozar de protagonismo, teniendo en cuenta el salto de categoría de los coruñeses al fútbol profesional.
El año de la consolidación... o no
A pesar del descenso a Segunda RFEF, el de Silleda terminó la campaña como el jugador con más minutos del filial azulgrana, con 35 partidos disputados, más de 2.300 minutos y dos goles en su casillero personal, además de ocupar hasta seis posiciones distintas en el campo. Rubén regresó a A Coruña con la idea de ser una pieza importante en el proyecto de Antonio Hidalgo y, con Villares, Patiño, José Ángel y el fichaje de Gragera, parecía un buen escenario para dar un paso adelante definitivo, o al menos una temporada para ser una alternativa desde el banquillo y acumular minutos y experiencia en la categoría de plata. Pero no fue así.
La exigencia de la Liga, las decisiones técnicas y la irrupción de Noé Carrillo han dejado a Rubén en un segundo plano. De hecho, a pesar de ser titular en las dos primeras rondas coperas, otros nombres se colaron antes que él en la lista del entrenador ante el Atlético de Madrid. Rubén vio el encuentro desde el banquillo y el mediocentro de Teo, que anotó el tanto de la victoria frente al Mallorca, disfrutó de 25 minutos en la eliminatoria ante los colchoneros, donde volvió a firmar otra gran actuación.
Un escenario más exigente, ante un rival de Champions con grandes estrellas sobre el césped y encargado de defender el resultado. Pero todo eso no fue suficiente para amedrentar a Noé. Entró en el 66 y se mostró seguro con balón, dándole ritmo y circulación al juego. Personalidad, energía y descaro al servicio de Antonio Hidalgo y de una afición que, a pesar de cerrar la incorporación de Riki Rodríguez, ese ‘8’ que tanto anhelaba el Deportivo, que todavía no se sabe si llegara este mercado o en verano, solo puede fijar su atención ahora en el canterano que continúa llamando a la puerta y reclamando, a base de talento y calidad, minutos en Liga.
Toca rebelarse
Noé ha irrumpido con fuerza esta temporada de la misma forma que en su momento lo hizo Rubén para ganarse oportunidades y adelantar por la derecha a otros canteranos que las habían conseguido antes. Jairo asomó antes que el de Silleda la cabeza en el vestuario del primer equipo, sin embargo, terminó relegado al Fabril mientras era Rubén quien comenzaba a ganar espacio, a sumar minutos y a convertirse en una alternativa habitual en la medular del Dépor.
Ahora, el de Silleda vive una situación muy similar a aquella. Mientras espera desde el banquillo o calentando en la banda que el preparador deportivista le llame para entrar al terreno de juego, observa cómo el nombre de Noé es el que suena primero y como este aprovecha cada oportunidad para ganar crédito ante el cuerpo técnico. La lectura positiva es que la competencia es real, y que, mientras se espera a alternativas que llegan en forma de fichajes, Abegondo sigue produciendo centrocampistas de un gran nivel que quieren reivindicar que en muchas ocasiones, la solución puede estar ya en casa.












