El Dépor se despide de la Copa pero Riazor recupera el fuego (0-1)
Buena imagen del equipo blanquiazul pese a caer en la Copa, que solo cedió ante una genialidad de Griezmann a la hora de encuentro

Se terminó el sueño de la Copa del Rey para el Deportivo, que cayó ante el Atlético (0-1) en un encuentro en el que, como tantas otras veces sucede en el torneo del KO, la diferencia entre categorías se suspendió por 90 minutos. Son muchas las lecciones que puede sacar Antonio Hidalgo de este encuentro, la primera que los suyos no se han olvidado de jugar al fútbol. Pero al menos, el choque debe servir para levantar la moral de un grupo que llegaba con las reservas de confianza por la mínima.
El crono avanzaba hacia el minuto 20 de partido y tras un saque de esquina en contra, David Mella recogió un rechace en la frontal del área. Ruggeri le salió al paso y lo primero que hizo el canterano fue tirarle un amago para convertirse en el eje de un contragolpe que no terminó en ocasión por centímetros en la frontal del Atleti. Es lo que tiene jugar sin la presión del resultado. Sin la responsabilidad de saber que tu obligación es ganar porque eres el Deportivo y estás en Segunda División jugando ante rivales, como mucho, cercanos a tu peso histórico. Esa acción del extremo de Teo fue la metáfora perfecta del primer tiempo de un Dépor suelto que no tenía nada que ver con el equipo que lleva varios meses jugando con plomo en las piernas cuando le toca comer en el día a día liguero.
Tuvo más mérito si cabe competir de tú a tú viendo la alineación de un Cholo Simeone que se jugaba quedarse con ninguna salida más que la Champions sin apenas llegar al mes de febrero. Salío con todo el técnico argentino. Griezmann, Julián, Baena, Llorente… toda la colección de estrellas para evitar un nuevo batacazo. Y en el inicio de partido se notó lo que le iba en ello al conjunto colchonero, que aprendiendo la lección de los rivales de la Hypermotion, no tardó dos minutos en colgar su primer balón al área. Un balón que por supuesto fue rematado, pero demasiado centrado a las manos de un Germán Parreño que volvía a la titularidad.
El equipo deportivista pidió la hora cuando se acerca al intermedio después de competir a un ritmo notable durante buena parte de los minutos. Cuando la excitación por lo especial del encuentro le dejaba, Mario Soriano demostró que le falta muy poco para poder codearse a menudo con rivales como los que ahora solo se encuentra en la Copa, un limbo similar al que también pertenece Altimira. El Atleti amenazó con sendos remates a la madera de Ruggeri y Griezmann antes y después de la mejor ocasión del Dépor, una de esas jugadas que Mella llevaba tiempo sin repetir, yéndose de su par y poniendo el balón en el área para que Eddahchouri conectara un cabezazo bueno, pero también demasiado cerca de Musso.
Un espejismo
El segundo tiempo empezó con otra gran coreografía colectiva de esas que evidencian que el problema blanquiazul reciente no está tanto en las botas como en la cabeza. Eddahchouri, motivado como pocas veces, inició de espaldas y en campo propio una jugada que pasó por las botas de Altimira, Cristian Herrera y Quagliata antes de volver a Zaka, ya en el punto de penalti. Su control y disparo a la media vuelta lo bloqueó Pubill cuando llevaba como meta abrir el marcador.
Riazor prendió la caldera, pero el Atlético tardó en apagarla lo que Llorente y Griezmann entendieron que la ventaja estaba en el carril izquierdo, donde Quagliata estaba demasiado solo ante las tardías ayudas de Patiño. El Dépor empezó a sufrir y Altimira estuvo de nuevo salvador para negarle un gol hecho a Julián Álvarez. La resistencia blanquiazul cayó a la hora de encuentro después de una decisión como mínimo cuestionable de Ricardo De Burgos. Noubi cometió falta en la fronta a Cardoso antes de que el centrocampista asistiera a Sorloth. El colegiado dejó disparar al noruego y cuando vio que pifiaba, señaló la infracción. Un caramelo para que Griezmann retomara su idilio con Riazor gracias a un magistral lanzamiento directo.
Toque de corneta
Fue entonces cuando Hidalgo decidió mover el banquillo, donde se había guardado una bala de plata con el nombre de Yeremay. Su entrada, la de Mulattieri y la de Noé le dieron al equipo el oxígeno necesario para un último intento. Y a Riazor una excusa para seguir dejándose la garganta.
El equipo blanquiazul apretó hasta el final y metió al Atlético en su área obligando incluso a Simeone a retirar del campo a su hijo para sumar un central más con Giménez para defender el área. Mulattieri tuvo en su cabeza la prórroga, pero como sucedió con Yeremay y un nuevo puñado de minutos deambulando por el terreno de juego, hay cosas que ni la Copa puede cambiar y el italiano remató demasiado alto.
Deportivo 0 - 1 Atlético
Deportivo: Germán Parreño; Altimira, Noubi, Barcia, Quagliata; José Ángel, Patiño (Bil Nsongo, m.84); Mella (Luismi Cruz, m.57), Mario Soriano (Noé, m.66), Herrera (Mulattieri, m.57); Eddahchouri (Yeremay, m.66).
Atlético: Musso; Nahuel Molina (Almada, m.57), Marc Pubill, Hancko, Ruggeri; Marcos Llorente, Cardoso; Giuliano Simeone (Giménez, m.84), Griezmann, Álex Baena (Barrios, m.57); Julián Álvarez (Sorloth, m.57)
Goles: 0-1, m.61: Griezmann.
Árbitro: Ricardo De Burgos (C. vasco).
Incidencias: Estadio de Riazor, 28.577 espectadores.








