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Dépor

El regreso a casa de Yeremay que acabó entre silbidos

El canario fue pitado por un sector de la grada e Hidalgo lo defendió en rueda de prensa pese a su irregular partido: “Es un tío increíble, le queremos mucho”

Yeremay se cubre la cara con la camiseta tras errar una ocasión clara ante la UD Las Palmas
Yeremay se cubre la cara con la camiseta tras errar una ocasión clara ante la UD Las Palmas
Fernando Fernández
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Seguro que fue un día especial para Yeremay, pero probablemente no imaginó cómo acabaría. El ‘10’ del Dépor volvió a casa para jugar por primera vez en su ciudad como futbolista profesional, en el estadio en el que creció como aficionado y ante familiares y amigos repartidos por la grada. Era su primera visita a Las Palmas con la camiseta del Deportivo y todo invitaba a pensar en una tarde cargada de emoción. Pocos habrían imaginado que ese regreso incluiría pitidos, una actuación irregular y una defensa pública de su entrenador en la sala de prensa. 

Yeremay fue silbado por un sector del público del estadio de Gran Canaria cuando fue sustituido en el minuto 83. Ocurrió en su vuelta a la ciudad natal, en el primer partido que disputa en casa como profesional, un contexto que suele ir acompañado de aplausos, gestos de cariño y cierta indulgencia. No fue así para el futbolista del Dépor, que escuchó una reacción fría desde una parte de la grada cuando abandonaba el campo rumbo al banquillo sustituido por Samuele Mulattieri.

Antonio Hidalgo salió en defensa de la estrella del equipo coruñés pese a haber decidido retirarlo del terreno de juego en el tramo final, con 1-1 en el marcador. El técnico quiso proteger al jugador y, de paso, lanzar un mensaje claro. “Yeremay es un tío increíble, trabajador, le queremos muchísimo. En A Coruña le quieren muchísimo y siempre le aplaudimos. Lo que pase en otros campos no te puedo hablar”, señaló, dejando un recado implícito hacia la afición local de la UD Las Palmas.

El entrenador de Granollers también valoró el partido del canario, deteniéndose en sus acciones ofensivas y volviendo a subrayar el respaldo que tiene par parte del Deportivo. “Ha empezado en una posición que es difícil de detectar, ha tenido dos ocasiones de gol, ha dado un pase definitivo y una asistencia que, si se materializa, hablaríamos de otras situaciones. Le queremos muchísimo en A Coruña y le vamos a seguir empujando. Si en otros sitios no le quieren tanto, no pasa nada”, añadió.

En la misma línea se expresó el capitán Diego Villares, que quiso restar dramatismo a lo ocurrido y contextualizar la situación vivida por su compañero. “Para él es muy especial jugar aquí por primera vez en su vida. Dice que llevaba mucho tiempo sin pisar este estadio. Es algo muy especial para él”, explicó sobre el significado personal del encuentro. En cuanto a los silbidos, el centrocampista fue claro. “Es lo suficientemente profesional y sabe que eso puede pasar en un campo u otro, es una anécdota”, zanjó.

El mensaje desde el vestuario fue de normalidad, aunque el partido de Yeremay encaja en la línea de actuaciones que viene ofreciendo en las últimas semanas. Falta de continuidad en el juego, escasa presencia en el ataque y una participación alejada del atrevimiento y la agresividad ofensiva que había mostrado en otros momentos con la camiseta del Dépor. Aun así, su calidad diferencial volvió a dejarle cerca del gol en un par de acciones aisladas.

La primera llegó en una transición tras un pase de Luismi Cruz. El ‘10’ decidió rematar al primer toque desde la frontal con la pierna derecha. El disparo raso se marchó fuera por poco, aunque sin demasiada potencia ni veneno. La segunda oportunidad se produjo poco después, en un mano a mano algo escorado tras un pase de Stoichkov. Yeremay optó por el disparo en lugar de asistir a Mella y el portero Dinko Horkas logró desviar el balón a córner, que posteriormente acabó en el gol de chilena de Villares.

Más allá de esas dos acciones, Yeremay no consiguió mostrar en su casa al futbolista en el que se ha convertido vistiendo la camiseta del Dépor. Apenas intentó un regate y no logró completarlo, algo llamativo en un jugador cuya seña de identidad es precisamente el desequilibrio. Ni siquiera explotó esa virtud, aunque cuando logró arrancar sacó dos tarjetas amarillas al rival con muy poco. Destellos breves que hablan tanto de su talento como de la intermitencia que atraviesa.

Se le vio incómodo durante muchos tramos, en un contexto que no siempre le favorece. Yeremay ha perdido protagonismo en el Dépor, especialmente en la interacción con sus compañeros, un problema que afecta a más futbolistas del equipo. El Deportivo no puede permitirse esa desconexión, porque cuenta probablemente con uno de los jugadores más diferenciales de la categoría. En los últimos meses, sin embargo, su impacto ha sido menor. Su talento sigue ahí y aparece en fogonazos, aunque cada vez con menos continuidad. En Las Palmas, ni siquiera el regreso a casa logró cambiar esa dinámica y su día especial acabó empañado ligeramente por los silbidos desde la grada.

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