ASÍ LO VIVIÓ LA AFICIÓN | Viaje largo y empate frío para el deportivismo en Las Palmas
Más de 500 blanquiazules se desplazaron hasta el estadio de Gran Canaria para apoyar al equipo coruñés

Ni lo más de 2.200 kilómetros que separan A Coruña y Gran Canaria, ni tampoco los precedentes que mantienen al conjunto de Antonio Hidalgo sin ganar desde hace cinco jornadas, frenaron a la afición de Deportivo. Alrededor de 500 deportivistas se desplazaron para acompañar al equipo en su compromiso ante la UD Las Palmas, tiñendo de blanquiazul tanto la previa del encuentro como las gradas del estadio del conjunto amarillo.
“La previa estuvo muy bien. Las aficiones mezcladas, dando una sensación incluso de hermanamiento. Nos juntamos todos en dos o tres bares, mucha gente intercambió las bufandas, los seguidores de Las Palmas grabando... fueron muy hospitalarios. La verdad es que es un desplazamiento más que recomendable. Al final, en sitios así, el Dépor es un poco la excusa”, comenta Dani, uno de los deportivistas que viajó para animar a su equipo.

Ya dentro del estadio, la hinchada coruñesa volvió a ser protagonista. Pese a encontrarse en clara minoría, los cánticos coruñeses resonaron, sobre todo durante la primera parte, empujando a un Deportivo que encontró pronto su premio. “Es un estadio un poco frío, muy abierto. Se animó mucho en la primera parte. La segunda decayó un poco el ánimo. La afición de Las Palmas tampoco es que apriete mucho. El equipo, en su salsa, falta dar un pasito más para estar con los peces gordos de la categoría”, explica Raúl, otro seguidor blanquiazul.
Apenas 21 minutos después de sonar el pitido inicial, el gol de del equipo herculino desató la euforia en la zona visitante. “Cuando marcó Villares, la grada enloqueció. Todavía más con el penalti parado de Ferllo. Aunque poco duró”, afirma Raúl. Y es que la tremenda parada del reciente fichaje del Dépor para detener el lanzamiento de Jonathan Viera y conservar la ventaja en el marcador fue una de las jugadas más celebradas de la tarde. Pero como bien dice este deportivista, no duró demasiado la alegría.
Al filo del descanso, Jesé se encargó de hacer sentir a todos los blanquiazules lo mismo que Tabatadze les hizo vivir hace menos de una semana, aunque en esta ocasión, con mucho más tiempo por delante, pero mismo empate en el marcador final. “El gol de Jesé nos enfrió por unos minutos. Se vinieron un poco arriba y menos mal que pitó el descanso”, reconoce Dani, quien también destaca los silbidos de los aficionados amarillos a Yeremay Hernández cuando fue sustituido en el minuto 83. Era un día especial para el canario, quien jugaba por primera vez en su casa con la camiseta del Deportivo. De hecho, familiares del deportivista se encargaron de colgar una pancarta en la que se podía leer 'Orgullo de raíces, orgullo de presente'. Pero el extremo no tuvo la despedida que le hubiera gustado.

El pitido final confirmó un nuevo empate para el Deportivo, que sigue sin poder brindar una victoria a los suyos, aunque vuelven para A Coruña con un punto en la maleta. Lejos de la decepción, la afición volvió a despedir al equipo con aplausos y cuando se acercaron a la grada visitante, en el estadio de Gran Canaria resonó el mítico: “Que sí, joder, que vamos a ascender”.
Sin apenas tiempo para el descanso, los deportivistas ya ponen su mirada en el próximo compromiso: la visita del Atlético de Madrid en tan solo tres días para disputar los octavos de final de la Copa del Rey. Más de 27.000 blanquiazules ya han confirmado su asistencia a una cita en la que Riazor volverá a ser clave y donde la afición espera, por fin, poder celebrar una victoria junto a los suyos. “Ahora a pensar en el Atlético, con muchas ganas de dar la sorpresa en un partido en el que, por supuesto, estaremos animando como siempre”, termina Raúl.

























