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Dépor

Radiografía de la permisividad del Dépor: 83% de acierto de sus rivales en el pase

Es el segundo equipo que más porcentaje de entregas exitosas permite a sus adversarios, solo por detrás de la Cultural Leonesa

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El Deportivo se ha convertido en uno de los equipos que más facilidades concede a sus rivales para combinar. Es una impresión que también reflejan los datos de las primeras 19 jornadas en la categoría de plata. El Dépor es el segundo equipo que más porcentaje de pases exitosos permite, con un 83% de acierto rival, según las estadísticas recogidas por @StatsSegunda. Solo la Cultural Leonesa presenta un registro más bajo, mientras que Albacete, Sporting de Gijón y Cádiz cuentan con un porcentaje calcado al del equipo de Antonio Hidalgo. Los adversarios del conjunto herculino han completado 354 pases sobre un total de 426 intentos, cifras que dibujan la imagen de un Depor suele dejar jugar con cierta con comodidad.

En el extremo opuesto está el Córdoba, el equipo que menos permite. El conjunto andaluz apenas concede un 72,2% de éxito en el pase a sus rivales, una rareza en una categoría donde la media está en torno al 80%. Los rivales del cuadro dirigido por Iván Ania han completado solo 206 pases de 285 intentos. Una diferencia enorme con el Dépor que abre una pista evidente. El Córdoba es un bloque que vive en campo contrario, que aprieta cada entrega, que incomoda cualquier giro y que convierte cada disputa en una incomodidad. Esta filosofía, que reduce considerablemente el porcentaje de éxito en los pases del rival, contrasta con la del Deportivo, que se ha ido desplazando hacia un modelo más reactivo y menos agresivo en su presión.

Curiosamente, el Cádiz, próximo rival del Deportivo en Riazor (domingo 4 de enero, 21.00 horas), también cuenta con un 83% respecto al porcentaje de éxito de pases de los rivales en sus partidos. El cuadro de Gaizka Garitano ha permitido que sus adversarios completen 349 pases de los 421 intentados. Un síntoma de que, entre otros factores, el conjunto andaluz tampoco es un equipo que se arriesgue a incomodar la salida de balón con una presión alta, como también reflejan los números de robos en el último tercio: 3,3 por partido, según Opta. Una cifra que lo sitúa en la décimo quinta posición en este apartado, mientras que el Dépor se encuentra ligeramente más arriba, décimo tercero, con 3,4 robos en el tercio ofensivo por encuentro.

Cúmulo de factores

Los factores que influyen en los porcentajes de éxito en el pase de los rivales son variados, pero la altura de la presión es inevitablemente uno de ellos. Y la presión del equipo de Antonio Hidalgo ha ido perdiendo altura. El Dépor empezó la temporada intentando robar arriba, pero con el transcurso de las jornadas fue perdiendo argumentos para hacerlo. De hecho, la lesión de Ximo Navarro fue un varapalo en muchos aspectos, pero uno de los más relevantes fue la pérdida de un jugador acostumbrado a defender hacia adelante. Su baja quebró una pieza que daba sentido a ese comportamiento y, aunque fichajes como Miguel Loureiro se encuentran cómodos apretando al rival, otros jugadores blanquiazules no llevan esa virtud en su ADN. Por lo tanto, llegaron los ajustes. El equipo ya no salta tan arriba porque no quiere exponerse en campo rival sin garantías. Cuando no hay recuperación inmediata hay que correr muchos metros hacia atrás. Y es un riesgo que no siempre compensa, tal y como dejó caer Antonio Hidalgo en la rueda de prensa posterior a la victoria en Copa contra el Mallorca (1-0): “Es verdad que en los últimos partidos hemos ido algo más alto y hemos tenido seguramente alguna situación de transición que nos han penalizado más”.

En ese sentido, los datos de recuperaciones en el tercio final ayudan a comprobar que el Deportivo no suele apretar tan arriba la salida de presión de sus rivales y, cuando lo hace, no siempre se traduce en robo. De hecho, el conjunto de Antonio Hidalgo está lejos de los equipos que más roban en el tercio ofensivo, como son el Eibar, con 5,8 recuperaciones por encuentro en esa zona, y el Valladolid, con 5,6. Más de dos puntos de promedio que el Dépor y su 3,4.

Otro de los factores que influye en el alto porcentaje de éxito en el pase de los rivales es un aspecto que el propio Hidalgo ya apuntó en esa misma comparecencia tras la victoria copera ante el Mallorca. El técnico de Granollers comentó que su equipo no tiene jugadores especialistas en el robo: “No somos un equipo que en el robo seamos especialmente agresivos y robemos mucho”. El Dépor carece de esos ladrones naturales que tensan una jugada y convierten un pase mal realizado en una ocasión para correr y que son capaces de ir ensuciando la jugada hasta forzar un mal envío o una recuperación. Una de las excepciones más claras de este déficit de la plantilla herculina es Diego Villares. El ‘Pulpo’ no se ha ganado este apodo por comer crustáceos y moluscos, sino por su facilidad para meter la pierna y hacerse con el balón donde otros no pueden. Esa falta de especialistas, salvo por el vilalbés y algún que otro futbolista blanquiazul, provoca que las posesiones rivales sean más largas, más precisas y más sostenidas.

El resultado es que el Deportivo se ha confirmado como un equipo cada vez más reactivo y prueba de ello es el recuento de sus goles. Un total de quince de sus 32 tantos han llegado en ese tipo de acciones. Un plan que le ha dado puntos, pero que cuenta con el reverso tenebroso de la permisividad de la que han disfrutado sus rivales en ciertas fases del juego y áreas del terreno de juego. Es complicado identificar qué fue primero: el huevo (la pérdida de altura en la presión provocada por la ausencia de robos) o la gallina (la sensación de que los atacantes del Dépor se sienten cómodos y tiene facilidad hacer daño a la carrera). Pero el producto final es el mismo, un Deportivo reactivo que, por un lado, amenaza con sus contragolpes y, por otro, no es capaz de ensuciar lo suficiente las jugadas de los rivales para robar antes o más arriba.

La nota positiva

Sin embargo, el Dépor es también el segundo equipo con mayor porcentaje de acierto en el pase, solo por detrás del Andorra. Completa el 84,4% de sus envíos. La paradoja es evidente. El equipo concede que el rival juegue, pero a la vez es difícil que otros equipos entorpezcan su circulación. El Dépor tiene futbolistas de calidad, capaces de mantener posesiones largas incluso en fases del partido donde parece incómodo, aunque en las últimas jornadas no haya sido así. Se trata de un dato llamativo y meritorio teniendo en cuenta el gusto de los blanquiazules por las transiciones, donde es más complicado mantener la precisión en el pase.

No obstante, aunque el Deportivo se encuentra exactamente en la mitad de la tabla en Segunda en la estadística de posesión (50,6%), sus jugadores tienen un nivel técnico por encima de la media que les permite elevar el porcentaje de éxito en sus envíos.

Por lo tanto, algunos partidos del Deportivo acaban convertidos en una especie de duelo por turnos entre permisividades. Por un lado, el rival juega más de lo que debería ante un bloque que no consigue sostener la presión alta ni encadenar robos. Y por otro, el Dépor protege considerablemente bien el balón a través del pase, falla poco en la entrega y sus pérdidas se concentran más en acciones individuales como conducciones o intentos de regate. Ese equilibrio explica la irregularidad de algunas fases de la temporada y también la razón por la que el equipo no se ha terminado de sentir dominante.

Los datos refuerzan la sensación general. El Deportivo permite demasiado, ensucia poco la circulación del rival y no es capaz de robar con asiduidad. Y cuando roba, corre. Esa es su identidad hoy. Una identidad que no niega la calidad de sus jugadores, pero que refleja esa dificultad para incomodar al rival. Uno de los factores que puede marcar el techo competitivo del equipo en la segunda vuelta de cara a la ansiada búsqueda del ascenso a Primera División.

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