
Borja Valle recuerda el playoff de 2019: "No he vuelto a ver un partido del Mallorca y éste tampoco lo veré"
El actual jugador de la Ponferradina, y uno de los protagonistas de la traumática derrota que costó un ascenso, rememora horas antes del encuentro de Copa cómo vivió aquella noche de San Juan
Fue uno de los grandes protagonistas del fatídico playoff de Mallorca. También de los que permaneció la temporada siguiente y que vivió en primera persona el Caso Fuenlabrada, ejerciendo además como uno de los capitanes del Deportivo. Seis años después, ya desde el calor y la tranquilidad de su casa, Borja Valle Balonga (Ponferrada, 1992) rememora, todavía con dolor, aquella noche en Son Moix, frente a un rival al que su cabeza no le ha dejado volver a ver jugar.
Han pasado ya seis años de aquel fatídico partido en el que, además, usted fue titular. ¿Qué es lo primero que pensó cuando el sorteo emparejó al Deportivo con el Mallorca?
Los recuerdos que tengo sobre todo lo que rodea Mallorca no son buenos. No por el resultado en sí, que al final es cierto que duele y es una herida que no está cerrada al 100%, porque cuando yo hablo de esto, todavía siento dolor. Pero lo primero que sentí al saber que le tocaba el Mallorca es que ojalá lo eliminen. Es un sentimiento natural, un sentimiento deportivista de alguien que quiere lo mejor para el Dépor y que vivió en primera persona lo que sucedió aquel día y que todavía siente dolor.
Nos decía Eneko Bóveda que el tiempo te va modificando la memoria y que suaviza los malos recuerdos. Se habla mucho del durante y del después del partido, pero ¿cómo recuerda la semana previa? Tenían una ventaja de 2-0 en el marcador.
La verdad es que fue una semana bastante natural. Sí que recuerdo que lo hablamos mucho, porque es inevitable. Lo tenemos en nuestra mano, hemos conseguido lo más difícil que es adelantarnos y con una ventaja buena en un playoff, que es muy difícil llegar al último partido con una ventaja de dos goles. Sabíamos que iba a ser difícil, pero creo que nadie sentía que fuese a pasar lo que pasó. Ya no solo dentro del campo, que también hubo ciertos detalles, pero en la previa, e incluso en la noche esa también, nadie pensó que todo saldría tan sumamente mal.
Fue una temporada irregular, pero consiguen entrar en playoff e incluso eliminar al Málaga en la semifinal. Parecía que todo estaba predestinado a salir bien.
Daba la sensación de que sí, porque empezamos bien, a mitad de temporada pegamos un bajón, que es natural, nos metemos en el playoff al final de todo, además también contra el Mallorca. Eliminamos al Málaga remontando en casa. Joder, mete Bergantiños en un playoff en Málaga… todo era como especial. Podías ascender en la noche de San Juan en A Coruña, era todo idílico, y te das cuenta de que el fútbol es tan bonito por lo incontrolable que es. Cuando lo tienes en tu mano y parece que sí, se va todo al garete y cambia casi una historia de un club.
¿Cree que ese partido pudo ser consecuencia de todo lo que le vino después al Deportivo? Porque dio paso a los peores años de la historia reciente del club.
Sí, puede ser. Es que claro… estás a 30 minutos, a un gol de tocar la cima, de ascender a Primera de nuevo y volver a tu sitio, a de repente caer. Pues posiblemente haya sido la grieta más grande que se abrió y que continuó durante la siguiente temporada con poca creencia ya en el objetivo y con una inestabilidad muy grande. Yo viví el Deportivo dos años antes también. Dentro del club había muchas cosas que no funcionaban, que daban un poquito de tristeza cuando ves un club tan grande. Ciertas actitudes y ciertas personas que no creían, no querían mucho al Dépor y se lucraban bastante.
Yo sigo pensando que, por doloroso que haya sido, por triste que haya sido ver al Deportivo donde lo hemos visto y competir en campos donde no lo merece, creo que lo mejor que le pudo pasar de alguna manera, después de tantos y tantos años en la élite, fue caerse y limpiarse. Un club superhonesto y humilde, estaba demasiado viciado de ciertas actitudes y comportamientos de personas que no pensaban ni sentían lo mismo. De alguna manera se limpió el club, se rehizo y ahora mira dónde está. Ojalá haya sido el impulso o el trampolín que lo lleve de nuevo al lugar donde merece estar.
Les costó mucho competir en Son Moix, ¿qué cree que pasó en ese partido?
Pasó de todo. Pasó que por la noche se descansó poco porque nos dejaron descansar poco. Pasó que estuvimos 40 minutos en la autovía a 40 grados en el autobús y sin aire acondicionado, parados allí porque decían que estaba llegando el Mallorca al estadio, y el Mallorca ya había llegado hacía otros 40 minutos. Y que luego ellos hicieron el fútbol que tenían que hacer. Lo que yo llamo la otra parte del fútbol la hicieron mejor que nosotros. Les acompañó absolutamente todo y nosotros no supimos interpretar nada del otro fútbol, ni supimos ser perros. Al final era un equipo superhumilde, de gente supercompetitiva, pero honesta y noble. Esa otra cara nos faltó, aparte de todas las bajas que llevábamos y todos los problemas que teníamos en la plantilla.
Hubo un posible penalti sobre usted que si se hubiera pitado podría haber cambiado totalmente la eliminatoria.
Yo nunca he sido un goleador, pero ese partido recuerdo que hay un penalti y sí que es un penalti a mi 100%, porque yo luego estuve la pretemporada bastante tocado de la rodilla por una hiperextensión debido a esa jugada. También se me anula un gol ridículo a los diez minutos de empezar el partido. Quiero decir, hay muchas situaciones que posiblemente con el fútbol de hoy, con la actualidad, con los medios que tenemos ahora, hubiese decantado el resultado para otro lado. Pero era lo que había, eran los medios que había, era el otro fútbol. No tuvimos esa pizca de suerte de que cayese de nuestro lado y al final, pues mira, estamos aquí hoy hablando de esto, con mucha rabia y con mucho dolor.

¿Volvió a ver el partido o prefirió…?
No, no. Jamás, jamás. De hecho, no he vuelto a ver un partido en directo del Mallorca ni todo lo que tenga que ver con el Mallorca. A mí me hizo mucho daño a nivel personal. A nivel futbolístico no, porque yo sabía que esto continuaba, pero a nivel personal sí que me hizo mucho daño, porque yo venía de descender con el Dépor de Primera, había renovado ese verano en el que tuve mogollón de opciones para salir, decidí quedarme y tenía un objetivo a nivel individual muy claro. Me hizo daño porque en el último momento no lo conseguí. No he sido capaz de volver a ver ese partido, solo la jugada del penalti y del gol anulado, y nada que tenga que ver con el Mallorca, ni por la tele ni nada. Tengo dolor todavía y no creo que esa herida se cierre, por lo menos mientras esté jugando al fútbol en activo.
O sea, que no verá el partido de este martes.
No, no. No lo voy a ver, lo siento, no lo voy a ver. Veré en el minuto y resultado y ojalá salga bien. Pero no, no lo voy a ver, la verdad.
Volviendo un poco a la noche en Mallorca, se fueron al descanso solamente perdiendo 1-0 en el marcador. ¿Qué se dijo en ese vestuario? No sé si alguien se atrevió a hablar o solo llevó Martí la voz cantante.
Ese día la verdad es que no había muchas palabras. Honestamente, creo que en el descanso muchos de nosotros teníamos una sensación bastante negativa, porque no habíamos encontrado un punto positivo en la primera parte en el que nos encontrásemos siendo nosotros. Muchos sentíamos que empezaba la cuesta. Recuerdo que Martí habló mogollón, Dani Giménez dijo dos o tres cosas, nos alentamos un poco entre nosotros, pero posiblemente ciertas palabras vacías y de poca creencia. Era como: “Bueno, lo que toca es alentar y levantar a la gente”, pero creo que de alguna manera podíamos prever que la cosa no iba a terminar bien.
En la segunda parte Salva Sevilla empata la eliminatoria y al Dépor ya le cuesta mucho reaccionar. Cuando llega el golazo de Abdón, usted ya no estaba en el campo. Tampoco en el cabezazo de Pablo Marí.
A mi justo me habían cambiado por el penalti que me habían hecho. Estaba fastidiado de la rodilla y recuerdo que no estaba sentado en el banquillo, estaba en el suelo. El cabezazo de Pablo... otra anécdota de algo incrédulo es que al final no estaba para nosotros. Yo compartí muchos momentos con Pablo, y si le ponen ese balón ahora mismo, de 30 mete 29. No estaba para nosotros, no pudo ser, pero yo tengo el cabezazo grabado a fuego. También otra parada de Reina, una volea… Tengo como ciertas jugadas grabadas que no he vuelto a ver, pero lamentablemente la de Pablo se fue rozando el palo.

Creo que Pablo nunca ha vuelto a hablar de esa jugada.
Es normal. Obviamente, luego muchos hemos continuado nuestras carreras y ha ido superbién. El mayor ejemplo es Pablo, Domingos Duarte o Carles Gil. Habíamos hecho un vestuario maravilloso, éramos muy buena piña, había poco ego, que es algo muy difícil dentro del fútbol. Teníamos todo muy encaminado, nos había costado mucho entrar en playoff y mantener el nivel y era como: “Yo quiero jugar en Primera, pero no quiero jugar en Primera con otro club, quiero jugar con el Dépor”. E igual que yo, porque tenía un sentimiento de pertenencia, Pablo Marí, Domingos Duarte, Eneko Bóveda, Dani Giménez… había muchos jugadores que lo que querían era volver con el Dépor y no jugar con otro equipo. Entonces, entiendo a Pablo y me gustaría que la gente también me entendiese a mí en que no quiera ver al Mallorca ni nada que se le parezca, porque ha sido doloroso.
¿Cómo es un viaje de vuelta después de vivir una situación así? Supongo que es difícil encontrar las palabras adecuadas para romper el silencio en ese momento.
Recuerdo al 100% el viaje de vuelta. El más triste de toda mi carrera. No escuché absolutamente a nadie hablar en ningún momento. Pero cuando te digo a nadie, es a nadie. En el vestuario no habló ni Dios, pero ni Dios. La gente obviamente llorando, porque a muchos se les escapaba el sueño. En el autobús, dirección al aeropuerto, nada. En el aeropuerto nadie hablaba con nadie, cada uno iba andando dirección a las puertas, pero en su mundo. El avión fue terrible, porque muchos íbamos sentados juntos y nadie habló. Eso habla mucho de cómo nos podíamos sentir todos. Tengo ese recuerdo de frialdad de que nadie fue capaz de decir una palabra, ni en el vestuario, ni cuando llegamos. De hecho, nos despedimos todos al llegar a Abegondo, nos dimos un abrazo, nos dijimos que disfrutáramos de las vacaciones y cada uno a su casa. O sea, triste, jodido, es muy doloroso y un poco extraño porque ha sido el viaje más silencioso que yo he vivido y que posiblemente viviré.
La temporada siguiente usted es de los que continúan en el equipo. ¿Cómo se logra mentalmente dejar lo que pasó atrás y volver a empezar?
Fue una temporada superdifícil porque la plantilla ya no era la misma. No tenía en absoluto nada que ver, ni punto de comparación. Los ánimos y la herida tardó mucho en cicatrizar a nivel deportivo. Te quedas, empiezas de nuevo la temporada y como no empiezas bien, comienza el ‘run run’ y todo lo negativo que pasó en los últimos partidos se retroalimenta. Empieza a hacerse grande y al final terminas como terminas. Recuerdo que Álex Bergantiños, Dani Giménez, Eneko Bóveda y yo éramos los capitanes. Tuvimos charlas con los directivos y con los aficionados para intentar dar explicaciones de por qué las cosas iban tan mal. Fue la temporada más difícil para mí porque aguantar el peso de un Deportivo y no tener casi respuestas se hace complicado.
Es que además justo le toca una temporada atípica. Empiezan mal, muchos cambios de entrenadores, la pandemia por el medio… aún así con la llegada de Fernando Vázquez tienen una racha muy buena y llegan al final con vida. Remontan precisamente contra la Ponferradina y todo se viene abajo. Incluso pierden contra el Extremadura que estaban prácticamente descendidos. ¿Volvieron los fantasmas del pasado?
Pues a lo mejor, no sé. Le ganamos en casa en el último minuto a una Ponferradina que iban como aviones. Desde ese partido ellos solo consiguen ganar el penúltimo, o el último partido que les mantiene Segunda División. Nosotros, después de una racha increíble, perdemos contra el Extremadura. En Anduva tenemos otra bala y volvemos a perder. Y luego ya la historia interminable, y que jamás será solucionada ni entendida del partido con el Fuenlabrada. Pero posiblemente en algún momento aparecen los fantasmas y las dificultades que pasamos los del año pasado con el tema del Mallorca.
Es que el ‘Caso Fuenlabrada’ fue algo inaudito.
Yo me metí en ‘saraos’ a los que estoy poco acostumbrado, porque la impotencia, la rabia y el no entender lo que se estaba haciendo con nosotros, y sobre todo, ser los protagonistas y tener tan poca información y tan poca explicación, fue lo que hizo que nos reveláramos. Yo hablé en dos o tres programas en directo en los que me preguntaban un montón de cosas y les decía: “Es que la rabia que yo siento es que no tenemos información”. Simplemente, nos dijeron que se cancela el partido, nos dejaron en el estadio dos horas esperando a ver qué ‘carallo’ se hacía y no teníamos información ninguna.
El presidente nos iba trasladando un poco lo que le iban contando a él. No entendíamos el porqué ni el por qué no. Incluso nos fuimos de vacaciones y estando en la playa nos llama el club y nos pide el favor de volver. Yo estaba en Valencia y cogí un avión para irme directo a A Coruña. Jugamos el partido, ganamos, nos reivindicamos porque terminamos de alguna manera consiguiéndolo, pero sin tener las mismas opciones que el resto. Fue surrealista. A día de hoy, para mí no tiene ni pies ni cabeza, igual que no lo tuvo en su momento, no lo tiene hoy y, por supuesto, fue vergonzoso cómo actuó la Federación, cómo actuó LaLiga, cómo actuaron todos, para mí, en contra del Dépor indudablemente.
Y después de dos capítulos tan complicados seguidos, decide que es el momento de salir del Deportivo.
Tenía una oferta de renovación del Dépor. No quiero decir que la rechacé, sino que no acepté la oferta de renovación, pero por el mero hecho de que era mi cuarto año, había vivido dos en Primera, dos en Segunda, y la cabeza mentalmente me pedía salir de A Coruña y vivir otro tipo de situaciones. De hecho, hablé con mi agente de entonces y le dije que no quería jugar en España bajo ningún concepto. Me había cansado de jugar en los mismos estadios, por bonitos y grandes que fuesen. No quería jugar en el campo del Málaga, ni en el del Tenerife, ni en el del Sporting… no quería jugar en ningún campo porque estaba tan saturado de siempre lo mismo, que le dije a mi ‘repre’ que solo me llamara cuando tuviera una opción de salir fuera. Estaba saturado y agobiado.
Me entristeció porque yo generé un vínculo muy bonito con el Dépor. Empecé prácticamente en Primera seis meses sin jugar nada. Terminé jugando y encontrando mi mejor versión Seedorf. Fue una historia muy difícil, pero muy bonita, que terminó con un daño muy grande para el club, por supuesto, con el descenso, pero a mí me costó muchísimo también. Aun así, yo soy deportivista. Lo era de pequeñito y el vínculo lo sigo teniendo. Voy cada mes a A Coruña, estoy muy cerca del Dépor siempre, muy pendiente, tengo amigos… pero en aquel entonces era el momento de parar. De elegir otro camino, por el bien del club y por el mío. Porque no quería estar allí y no iba a rendir, y no iba a engañar al club en el que había estado cuatro años seguidos.
Pero, aunque en un primer momento sí se fue de España, apenas duró unos meses y firmó con el Real Oviedo.
Pues sí. Desde que me fui de A Coruña bailé por todos lados. Rumanía, Dubai, Alcorcón, Cartagena, Oviedo de nuevo… Después de Cartagena firmé con el Rapid, en Bucarest de nuevo, y a los cinco meses de estar allí me pasó lo mismo, sentía que no tenía que estar.
Y terminó volviendo a casa.
Ya tenía 31, había sido papá, yo siempre he tenido muy buena relación con el presidente de la ‘Ponfe’. Hablamos mucho y después de catorce años bailando por todo el mundo sentí que era el momento de volver. A día de hoy siento eso, no quiero estar en otro sitio que no sea mi casa. Sentir el otro lado del fútbol que he tenido siempre tan lejos. Salir de entrenar y estar con mi gente, con mis amigos de toda la vida. Con mi padre, mi familia, estar en mi casa. Ahora disfruto del fútbol desde otra perspectiva, siendo igual de competitivo y de ambicioso, aunque menos rápido (risas), pero mentalmente igual. Para mí ahora mismo lo tengo todo. Hago lo que me apasiona, lo único que sé hacer medianamente bien, y encima rodeado de mi gente. Acabar un entrenamiento y no pensar en él es muy difícil para un futbolista. O cuando en un partido las cosas van mal, entro en casa o me voy con mis amigos y no se habla de fútbol. Hablamos de cuándo éramos jóvenes y de lo que hacíamos por aquel entonces. Para mí eso es libertad, estoy donde quiero estar y como quiero estar, soy muy feliz.
¿Logrará ascender Borja Valle a Segunda División con la Ponferradina? La temporada pasada, en el último partido y en El Toralín, le tocó vivir otro playoff para olvidar.
Ya llevo dos hostias increíbles. La del Dépor fue gigante, Imagínate la del año pasado también… valiéndonos la victoria y el empate y que el único partido que el Andorra te gana sea el definitivo. Es otra hostia que me recordó a la del Dépor. Está a la altura de la de A Coruña porque encima es mi casa y yo vine para esto. Este año es verdad que es un año de transición, en el que han cambiado muchas cosas y en el que no hemos arrancado, pero bueno, yo tengo convencimiento pleno de que arrancaremos y creo que voy a conseguir ascender con la ‘Ponfe’ prontito. Si me da tiempo y el cuerpo me deja. Vine para eso, soy cabezota y lo que quiero lo consigo sí o sí. De verlo seguro, de ser protagonista no sé, porque arriba con 34 se corre mucho. Pero bueno, lo intentaré.
¿Y el Dépor… cree que ascenderá?
Veo todos los partidos…
Menos el del próximo martes.
Menos el del próximo partes (risas). Estoy ilusionado, contento, feliz. Me hace feliz ver a la gente de la casa jugar, ver al aficionado ilusionado y con ese brillo en los ojos de pensar que este año puede ser. Ha sido muy duro, pero desde lejos se ve ilusión. Se ve otra vez esa hambre por volver a ver al Dépor arriba. Lo tienen todo. Una plantilla con hambre, juventud, un entrenador con un poso, con un saber estar, y una fiabilidad económica y administrativa que es muy importante.


