La previa | Riazor para volver a empezar
El Dépor busca levantarse del varapalo del Castellón ante una Real B que todavía no ha sumado un punto a domicilio (21.00 horas)

Dicen siempre los más duchos en esta imperfecta materia que es LaLiga Hypermotion, que lo importante es siempre mantener la calma. La constancia es la cualidad que más se valora y asumir que un domingo cualquiera, en un campo cualquiera, puedes llevarte un revolcón es el primer paso para tener éxito. Que nadie, salvo que te llames Dépor y te entrene José Luis Oltra, asciende con 90 puntos y que el equipo más frío y sereno es el que acaba en cabeza la maratón. Porque la Segunda nunca se ha tratado ni se tratará de un sprint.
Es este ejercicio el que seguro habrá planteado Antonio Hidalgo a sus futbolistas durante toda la semana después del sopapo recibido ante el Castellón. Ese en el que, por momentos, los jugadores del Dépor parecían alucinados al comprobar que hay rivales que pueden ser superiores a 90 minutos. La racha de victorias reciente se fue al limbo y con ella el liderato, obligando al cuadro herculino a poner el contador a cero y volver a empezar. De nuevo. Sin tiempo para lamentos. De eso va la categoría de plata, que pone trampas en cada esquina para premiar no a los que se mantengan de pie, sino a los que encuentran siempre la forma de levantarse.
Le costó la última vez al Dépor, que subido a una montaña rusa enlazó cinco sin ganar después de haber empezado con ocho evitando la primera derrota. La buena noticia es que repite en Riazor. No puede llegar en mejor momento el doble compromiso consecutivo al abrigo de una afición que, en gran parte, ha comprendido el último tropiezo como parte del camino.
Habrá, en todo caso, un condicionante. Uno de esos fatalismos a punto de suceder que tanto han atormentado al deportivismo en tiempos recientes: el rival. La Real Sociedad B puede aparecer en el horizonte como un adversario que llega para pagar los platos rotos. No solo por su condición de filial, sino también por ser el único equipo de Segunda que todavía no ha sumado un punto a domicilio. Ocho partidos, ocho derrotas. Uno mentiría si dijera que no ha escuchado más de una docena de veces a algún seguidor herculino predecir que será Riazor donde se acabe ese maleficio.
Decisiones que marcan partidos
Antonio Hidalgo tratará de espantar estas meigas con varios cambios en el once. No tanto por mover el árbol tras la derrota, sino por obligación. La ausencia de Noubi, sancionado, devolverá a Loureiro al lateral derecho y a Arnau Comas al once inicial para formar junto a Barcia. Más implicaciones tiene la decisión que el técnico tome en el centro del campo para elegir al sustituto de Villares. Mantener el ataque y dar entrada a Charlie Patiño buscando el control, o retrasar a Mario Soriano y sumar a un delantero que actúe por delante de Stoichkov. Las cartas estarán sobre la mesa ya desde que se comunique el once.
Todo para medirse a una Real Sociedad B que, como siempre se apura a mencionar su entrenador, está más interesada en la formación que la competición. No le va mal en lo segundo fomentando lo primero, aunque, como el Dépor, viene también de sufrir la primera derrota como local y está igualado con los puntos de la zona de descenso. Precisamente por lo mal que lo está haciendo lejos de Anoeta. Después de una semana, con amistoso incluido en Inglaterra, las jóvenes perlas de Zubieta llegan a Riazor con la ilusión de verse en un escenario de Primera a modo de ensayo para lo que les viene. En la mano del conjunto blanquiazul está mostrarles que no todos están hechos para esos ambientes. Especialmente a esa edad.


























