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Dépor

Dependencia del vértigo: el Dépor es, de lejos, el equipo de Segunda que más goles anota en transición

El equipo coruñés suma 15 de sus 32 tantos de esta forma, el último ante el Castellón, mientras que sus perseguidores en este apartado no llegan a la decena

Mella inicia un contragolpe, con Soriano su derecha, durante el Dépor-Castellón en Riazor
Mella inicia un contragolpe, con Soriano su derecha, durante el Dépor-Castellón en Riazor
Germán Barreiros
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En medio de la superioridad que el Castellón exhibió ante el Deportivo en Riazor, en el 1-3 que rompió una racha de cinco jornadas sin perder, el Dépor volvió a demostrar su preferencia a la hora de golpear y marcó como más le gusta hacerlo: corriendo. Robo, aceleración y definición. Todo en unos segundos. El equipo coruñés perdió con justicia, pero esa jugada recordó una virtud con una doble cara. El equipo de Antonio Hidalgo tiene veneno en las transiciones ofensivas, pero en algunos partidos parece que es su única forma de hacer daño.

El gol llegó pasada la media hora, justo cuando el Dépor parecía más atascado. Alberto Jiménez se envalentonó en la salida, Yeremay le puso primero en un aprieto y Mario Soriano pudo puntearle después el cuero. Mella recogió el balón suelto y encontró rápido a Stoichkov, que puso calma en la frontal para darle el esférico en ventaja a Yeremay dentro del área. Y el canario definió con sangre fría ante Matthys. Fue un gol aislado en un partido sin control por parte del Dépor, pero no fue casual. Fue otro gol en transición, la vía ofensiva que sostiene al Dépor desde agosto.

De hecho, Pablo Hernández, entrenador del Castellón, era más que consciente del potencial blanquiazul en este apartado. “Sabiendo de la calidad de los jugadores del Dépor, era casi inevitable que te transiten. Hemos trabajado mucho e incidido en las vigilancias. Teníamos que estar juntos. Hemos trabajado bien la presión. El Dépor la iba a tener lejos de su campo y ahí no nos importaba. Hemos estado bien para tapar esos saltos de línea que ellos buscan cuando te atraen. Hemos tapado muy bien”, comentó el técnico orellut sobre el trabajo realizado por su equipo para contrarrestar una de las grandes virtudes del Deportivo.

Hasta 15 de los 32 del conjunto coruñés han llegado en transición. Es la forma en la que más marca y no es una diferencia marginal. El ataque posicional aporta diez goles, un número razonable, pero claramente inferior al impacto del contragolpe. Y el balón parado, con siete tantos pero cuatro de ellos desde el punto de penalti, no es una fuente estable de éxito. La distancia entre los tipos de goles explica parte de la identidad del Dépor.

Desde la irrupción en el primer equipo de aceleradores como Yeremay y Mella o lanzadores como Mario Soriano, el Dépor se ha mostrado cómodo corriendo. Incluso Zakaria Eddahchouri, más delantero de ruptura que de apoyos, también se hace grande cuando el equipo puede correr. El Dépor tiene jugadores para atacar de otras formas, pero la plantilla tiene talento diferencial para castigar pérdidas rivales.

Y con esa premisa en la cabeza, Pablo Hernández consiguió que su Castellón limitara las transiciones locales, aunque el gol blanquiazul llegase de esa forma: “Sabíamos que uno de sus fuertes eran las transiciones. Conducen bien el balón y tenían uno contra uno. Hemos hecho un buen trabajo en la presión, estar juntos y no dejar pases entre líneas”.

Lejos del resto de Segunda

La comparación con el resto de equipos de Segunda contextualiza lo que significa marcar quince goles en transición. El Castellón suma nueve y eso que es un equipo vertical, agresivo y con una presión alta marcada. En Riazor lo demostró, ya que dos de los tres goles que anotó también fueron consecuencia de pérdidas del Dépor y ataques rápidos. El 1-1 nació de un robo de Doué a Yeremay en la medular antes de que el centrocampista soltara un latigazo desde la frontal. El 1-3 llegó tras una pérdida de Mella y una acción rápida que acabó en gol de Cipenga tras una primera parada de Germán Parreño.

Junto al Castellón aparece el Racing de Santander, mientras que en el escalón posterior, con ocho goles en transición cada uno, están Málaga y Leganés. Son cifras lógicas teniendo en cuenta el estilo de juego o las características de sus jugadores. El Racing, porque tiene la clarividencia de Iñigo Vicente para lanzar y los desmarques de Villalibre y Jéremy Arévalo para atacar espacios desde lejos. El Málaga, porque suele presionar arriba y vive en gran medida de recuperar cerca del área. Y el Leganés, porque es uno de los conjuntos de la Liga de más juego directo. Pero aun así ninguno llega al Dépor.

En el resto de equipos, el volumen cae. Andorra, Almería, Cádiz y Valladolid (7), Albacete, Ceuta, Granada, Sporting y Real Sociedad B (5). A partir de ahí, la lista se dispersa entre quienes apenas suman tres o cuatro. Son mundos distintos dentro de una misma Liga.

Eddahchouri manda

Entre los goleadores, también hay distancia. Zakaria Eddahchouri es el máximo anotador de la Liga en jugadas de transición, con seis tantos. Es el finalizador natural del Dépor en ataques rápidos. Tras él aparece un escalón de tres goles con Adri Embarba (Almería), Asier Villalibre (Racing), Peter Federico (Valladolid) y César Gelabert (Sporting).

Mella y Luismi Cruz aparecen en el siguiente grupo, con dos goles cada uno, junto a otros nombres como Agus Medina, Amath, Chuki, Andrés Martín o el propio Cipenga.

En definitiva, cuando el Dépor corre, muerde. El problema aparece cuando no puede hacerlo. Ahí se ve la doble cara de un equipo que brilla al galope, pero que aún busca cómo hacer daño cuando el partido no le concede espacio.

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