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Dépor

Y la lógica del fútbol le dijo basta al Dépor

El Dépor, que otras veces salió vencedor pese a ser dominado, rompió su buena racha ante un gran Castellón

Jugadores del Castellón celebran el 1-1, obra de Doué (d), en una imagen que parece una sucesión de fotogramas del mismo jugador
Jugadores del Castellón celebran el 1-1, obra de Doué (d), en una imagen que parece una sucesión de fotogramas del mismo jugador
Quintana
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Ya era mucho. Ya sería demasiado retorcer la lógica. En los anteriores partidos hubo momentos de duda, fases en las que el Dépor no conseguía dominar, en las que el rival lograba jugar a su gusto, pero siempre llegaba el golpe de los blanquiazules y la ausencia del mismo de los rivales. Parecía que esa costumbre podía alargarse. Parecía que todo podía repetirse una vez más. Pero tanto va el cántaro a la fuente que termina por romperse.

Pero eres el Castellón, el rival que visita Riazor, y eso no lo sabes en el inicio del partido. Tienes que picar piedra desde el comienzo. Empiezas con personalidad, contrarrestando y minimizando las virtudes del Dépor. Controlas a jugadores como Yeremay, Mella, Soriano… Incluso te asientas en campo rival y eres capaz de rondar el área de Germán Parreño. “Es un equipo que va muy alto, que trata de igualar en primera línea de presión y es complicado salir de esa presión con pelota jugada”, reconoció Miguel Loureiro tras el partido.

Y tú, claro, sigues. Vas acumulando dos o tres tiros bloqueados. No son tiros a puerta, ni siquiera pasan cerca del palo, pero cuentan. Suman. Alimentan esa sensación de dominio y superioridad. Tácticamente vas encadenando pequeñas victorias que te permiten jugar a lo que quieres incluso en un escenario exigente como Riazor, donde el Dépor está invicto. Te creces, claro. Estás haciéndolo bien ante el que comenzó la jornada como líder de Segunda. Tienes más balón, más continuidad, más llegada y además no estás sufriendo atrás.

Ya pasó media hora con este mismo guion. Pues no era para tanto el Dépor, ¿no? Estás en tu mejor momento del partido. Llevas más de 60 pases en la mitad contraria del terreno de juego mientras que el Dépor no llega ni a 20. ¿Qué más se puede pedir? Pero miras el marcador y la cosa sigue 0-0. Buenas sensaciones, sí, pero donde de verdad importa, todo sigue igual. Y justo cuando te confías, cuando piensas que estás dominando, que estás siendo mejor, llega ese momento del Dépor. El golpe de un equipo acostumbrado a maximizar el rendimiento de sus zarpazos.

Fiel a su patrón, el equipo de Hidalgo todavía intentó hacer su truco favorito de las últimas semanas. Ese golpe aislado que rompe el partido, esta vez con presión, robo, pase al espacio y gol. La jugada nació en una conducción de Alberto Jiménez intentando conducir, Yeremay incomodándolo, Soriano robando, Mella devolviendo la pelota a la zona caliente, Stoichkov controlando los tiempos y Yeremay rematando cruzado. Gol. Otro ejemplo de cómo el Dépor, cuando no domina, sabe aprovechar una mínima grieta.

El Dépor parecía capaz de mantener esta especie de rutina. Pero tú, Castellón, no ibas a dejar que se repitiera la historia. Olvidas el 1-0 y mantienes el foco. El balón es tuyo ahora incluso con más razón. El Dépor ya ni lo quiere, y cuando lo quiere, ya no puede tenerlo. Rondas el área de Germán Parreño, hundes a los blanquiazules, les recuerdas que si el 1-0 no hubiera sucedido, todo sería distinto.

Dominio territorial

Aun así, ajustas, mueves piezas, buscas mejorar tu veneno en campo rival. Para ello entran Isra Suero y Doué, y la presión se intensifica. Cada pérdida del Dépor en campo propio es una invitación para ti. Y finalmente llega el premio con un zapatazo de Doué tras la enésima pérdida de los locales en campo propio. Gol. La desorganización invade toda la estructura del Dépor. Te creces, claro que sí. El 1-1 no te frena, al contrario, alimenta tu confianza. Minuto 70, lideras en posesión y el dominio territorial es abrumador, ya que cuadruplicas los pases en campo rival: 36 del Dépor, 145 tuyos. Spoiler: la cosa acabó 67-182.

No te detienes y sigues empujando, no vaya a ser que al Dépor le dé de nuevo por sacarse otro gol de la manga. Incluso Brignani, central que el pasado curso ya marcó nueve goles en Italia, hace lo suyo en el balón parado: córner, cabezazo y para dentro. Ya estás por delante. Lo tienes en la mano, pero aún quieres más. El Dépor intenta reaccionar, mete a Patiño para recuperar el control, pero tú sigues a tu ritmo. Triangulaciones precisas, acciones individuales de calidad y a seguir picando piedra de forma constante. El Dépor no huele el balón, se desgasta.

No estábamos descansando con balón, eso nos quita piernas y energíaMiguel Loureiro

El patrón de supervivencia blanquiazul, que tantas veces funcionó, se rompe. El Dépor intenta mantener su identidad, resistir y golpear, pero ya sin batería. “Estábamos incómodos asumiendo mucho rato sin la pelota. No estábamos descansando con balón. Eso nos quita piernas, nos quita energía. Es complicado darle la vuelta al partido sin tener fases con balón, sin ese dominio que te permite poner en peligro al rival”, comentó Miguel Loureiro tras el partido.

Antes, llega el tercer gol del Castellón y además el Dépor se queda con diez. El final definitivo de la fórmula que exhibió el equipo blanquiazul en varios compromisos de su racha como invicto. “Estamos fastidiados. Queríamos seguir con la buena dinámica. Estábamos haciendo un trabajo espectacular. El Castellón nos puso las cosas complicadas. No estuvimos cómodos en ningún momento. No estábamos pasando excesivos apuros, pero a partir del gol, que llega en una situación difícil de defender, el partido se vuelve más loco. Y el segundo es un mazazo del que nos cuesta levantarnos”, insistió Loureiro.

Sinceridad del capitán

Diego Villares también reconoció la evidencia y superioridad del rival: “Es una derrota merecida. Fueron superiores, sobre todo en la segunda parte. Nos costó interpretar el partido, nos metimos demasiado abajo. Su juego te lleva a eso”, comentó el centrocampista, no sin antes elogiar al equipo que puso fin a una serie de partidos que, con momentos de sufrimiento y otros de inspiración, siempre caían del lado coruñés: “El Castellón tiene un ritmo alto con y sin balón. Van a presionar muy alto, a pares o casi. Y eso te asfixia. Teníamos que jugar más a la última línea de lo que nos gustaría. Es un equipo que juega bien, que sale bien a la contra, que te aprieta alto. Nos costó más de lo debido. Te va mermando. Eso fue creciendo con el paso de los minutos y eso fue lo que más nos costó”.

Es una derrota merecida, fueron superioresDiego Villares

El Dépor buscó soluciones, intentó recomponerse, pero no ya quedaba margen. El 1-3 final fue justo. No siempre el Dépor saca rédito en partidos igualados o incluso cuando es inferior. Esta vez, la pequeña costumbre del equipo coruñés, que en muchas tardes había hecho que partidos ajustados se resolvieran a su favor, se rompió. Y tú, Castellón, lo conseguiste con talento y cabezonería, a pesar del amago del 1-0. El cántaro se rompió y el Dépor descubrió que no siempre funciona el patrón que tantas veces lo benefició. Ya era mucho.

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