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Dépor

Los datos del claro dominio territorial del Castellón: 182 pases visitantes en campo rival, por 67 del Dépor

Mario Soriano, agarrado por Gerenabarrena y vigilado por Alberto Jiménez y Barri durante el Dépor-Castellón
Mario Soriano, agarrado por Gerenabarrena y vigilado por Alberto Jiménez y Barri durante el Dépor-Castellón
Germán Barreiros
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El partido del Deportivo ante el Castellón dejó una imagen que ya había asomado en otras fases de la temporada, pero casi nunca con una diferencia tan cruda. El 1-3 en Riazor retrató la incapacidad para sostener posesiones en campo contrario. No fue una cuestión de un tramo puntual ni de un arreón del rival, fue el hilo conductor de los 90 minutos. El Castellón se instaló arriba desde el primer instante y el Dépor quedó atrapado en un bucle del que nunca salió.

Los números reflejan esa sensación. En la primera media hora, el equipo de Pablo Hernández ya había dado 66 pases en campo rival. El Dépor, menos de 20. La superioridad posicional fue inmediata. El Castellón avanzó metros, se plantó casi en línea de tres cuartos y no cedió terreno. La posesión al descanso fue 42%-58%. Pero en ocasiones el dato de posesión no refleja dónde tuvo cada equipo el balón. En este caso, el cuadro orellut se fue a los vestuarios en el entretiempo con 89 pases en campo rival, mientras que el Dépor solo consiguió enlazar 27. Además, el Castellón tuvo una presencia clara en zonas de remate, con 17 toques en el área rival frente a 7 de los coruñeses.

Y eso que al descanso el Dépor ganaba. Yeremay había aprovechado una pérdida castellonense en salida para adelantar a los blanquiazules, pero el gol no cambió la dinámica. El juego se disputaba en campo deportivista y el Castellón mantenía la sensación de estar más cerca del gol. De hecho, si en vez de 1-0, el Castellón hubiese ido por delante al descanso, tampoco habría sido extraño.

En la segunda parte, la distancia territorial se volvió insalvable. Cuando llegó el 1-1, el Castellón ya había cuadriplicado los pases en mitad rival: 145 contra 36. Pablo Hernández reforzó el centro del campo y las zonas de ataque con la entrada de Isra Suero y Doué, que logró el empate, y mantuvo una estructura que seguía plantada a 50 metros de su propia portería. El Dépor, en teoría obligado a adelantar líneas tras el 1-2, ni siquiera así logró instalarse arriba. De hecho, en los segundos 45 minutos, el Castellón completó 93 pases en campo rival y el Deportivo, 40. El tramo final, con el marcador en contra, confirmó que el equipo de Hidalgo no encontraba vías para girar al rival. El Castellón manejó 50 pases en el último tercio durante la segunda mitad por 19 del Dépor.

El balance habla por sí solo. El Castellón sumó 182 pases en mitad rival con un 69% de acierto, por 67 del Deportivo con un 51%. En el último tercio, 94 entregas castellonenses (71% de precisión) contra 35 deportivistas (47%). Con este panorama, como es obvio, el Dépor solo juntó más pases que su rival en campo propio: 184 frente a los 155 visitantes. El resto de datos mostró un dominio territorial incontestable. Los 30 toques del Castellón en área rival, por 14 del Dépor, completan la foto. Fue un partido jugado donde quiso el conjunto dirigido por Pablo Hernández.

Esta fotografía no es completamente nueva. En Córdoba ya ocurrió algo parecido. Allí el Dépor ganó, pero vivió el encuentro corriendo detrás del balón. El equipo andaluz acumuló 249 pases en campo rival con un 74% de acierto, mientras que el conjunto coruñés se quedó en 96. Una diferencia abismal. En el último tercio, 138 por 41. Y en toques de área, 41 por 18. Aquel día el Deportivo encontró premio en las transiciones. Frente al Castellón, ni eso.

En cambio, ante Albacete y Ceuta, los dos compromisos previos, el Dépor sí pudo pisar campo rival con más continuidad. No fueron ventajas enormes, pero en ambos partidos el equipo de Hidalgo manejó mejor la pelota arriba, pudo progresar con balón y controlar los ritmos. El Castellón devolvió al Dépor a un escenario incómodo en el que, aun así, había podido sacar petróleo en alguna que otra ocasión.

Loureiro y Villares, autocríticos

Las palabras de los protagonistas después del partido confirmaron las sensaciones refrendadas por los datos. Miguel Loureiro, pieza fundamental de la defensa blanquiazul, reconoció el estrés provocado por correr demasiado tiempo tras el balón: “No estuvimos cómodos en ningún momento. Estábamos incómodos asumiendo mucho rato sin la pelota. No estábamos descansando con balón. Eso nos quita piernas, nos quita energía. Es complicado darle la vuelta al partido sin tener fases con balón, sin tener ese dominio que te permite poner en peligro al rival”.

El central de Cerceda explicó esa secuencia repetida durante todo el encuentro, donde el Castellón igualaba hombre a hombre, impedía la salida limpia y obligaba al Dépor a jugar en largo. “Es un equipo que va muy alto, que trata de igualar en primera línea de presión y es complicado salir con la pelota jugada. En alguna situación conseguimos salir, pero no conseguimos instalarnos en campo rival, no tuvimos esa pausa. Es un equipo que cuando le quitas el balón sufre, pero no estuvimos finos”.

Van a presión muy alta, a pares o casi; eso te asfixiaDiego Villares

Lo que expuso Loureiro coincide con el patrón del partido. Sin salida limpia, el Deportivo se veía forzado a enviar a la última línea, donde casi siempre perdía el balón. El Castellón recuperaba, ya ordenado, en campo contrario. Y la rueda empezaba de nuevo.

Diego Villares, que será baja ante la Real Sociedad B por cumplir ciclo de amonestaciones, se expresó en la misma línea. “Es una derrota merecida. Fueron superiores, sobre todo en la segunda parte. Nos costó interpretar el partido, nos metimos demasiado abajo. Su juego te lleva a eso”. Además, el capitán insistió en una de las claves que mejor define lo ocurrido: “Van a presión muy alta, a pares o casi. Eso te asfixia. Tuvimos que jugar más a la última línea de lo que nos gustaría. Te va mermando. Fueron creciendo con el paso de los minutos”.

Los matices de Hidalgo

Sin embargo, Antonio Hidalgo, como es habitual, protegió al grupo e introdujo más matices. “Ha sido una primera parte muy igualada. Igual que a nosotros nos costaba al emparejar uno contra uno, ellos tampoco estaban cómodos. Hemos sido capaces de ponernos por delante”. Para el técnico, la gran diferencia llegó tras el 1-1: “En la segunda parte han sido mejores que nosotros. Y cuando lo son, hay que reconocerlo”.

El de Granollers intentó también poner el foco en situaciones que, a su juicio, podrían haberse gestionado mejor. “Ha habido situaciones de ventaja que podríamos haber jugado mejor. No es sencillo cuando te emparejan. En la segunda nos ha costado muchísimo”.

Su lectura suavizó la imagen de desbordamiento. Pero la suma de observaciones de sus jugadores, junto al desarrollo del partido y los datos, construyó un relato claro: el Dépor fue incapaz de tener la pelota donde más daño se hace.

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