El gol del Dépor que nació en el córner propio, frame a frame
Arnau Comas inició la acción acorralado junto al banderín, Mella descongestionó la jugada y Soriano castigó el canguelo de Jesús Vallejo con un pase medido a Stoichkov

El Deportivo fue en el Carlos Belmonte (0-2) como esos personajes de película que están en peligro, encañonados por la pistola del villano, y que, con un gesto rápido que en la vida real sería totalmente imprudente, se hacen con el revólver para dar la vuelta a la situación mientras sacan a pasear una sonrisilla burlona. En segundos, el equipo blanquiazul pasó de estar atrapado en su propio córner a marcar el tanto que desequilibró el partido.
Corre el minuto 42:18. Jonathan Gómez saca de banda hacia Puertas en el rincón del Dépor. El control del jugador local es defectuoso y permite que Arnau Comas se adelante y robe. Ahí, en vez de utilizar esa ventaja, el central retrocede hasta quedar prácticamente pegado al banderín. Él mismo se encierra. Puertas lo aprieta y no tiene salida.
En el minuto 42:27 el central protege el balón y trata de ganar el espacio justo para despejar sin regalar el saque de banda. Son segundos en los que el Dépor está atrapado en su propia esquina, sin solución clara. Comas consigue liberarse y despeja la pelota como puede, en paralelo a la banda, por encima de Morcillo. El despeje no tiene dueño ni intención, pero acaba cayendo donde el Dépor lo necesitaba sin saberlo, a los pies de Mella.

En el minuto 42:33, Mella controla con Jonathan Gómez encimándolo. Lo normal habría sido perder el balón o mantenerse de espaldas. Pero su control orientado lo salva todo. Le da aire. Le permite girar, arrancar y convertir un despeje de emergencia en una acción con sentido. Casi tropieza en la salida, parece que va a caerse, pero mantiene el equilibrio y acelera.

El canterano traza una diagonal, se cuela entre Pacheco y Riki en conducción y cambia por completo el paisaje. Hace cinco segundos el Dépor estaba acorralado. Ahora ya está en ventaja. El Albacete está partido y Mella, la clave de la jugada, levanta la cabeza.

En el 42:39, el zurdo abre el balón a la derecha para Mario Soriano, que recibe justo al cruzar la divisoria. Delante de él tiene a Stoichkov moviéndose en diagonal y a Yeremay tirando un desmarque cruzado hacia la banda. El Albacete corre hacia su portería con cinco jugadores, pero solo Jesús Vallejo queda realmente entre el balón y Diego Mariño.

En el 42:41, Soriano frena y observa. Yeremay ofrece el pase fácil hacia la banda. Stoichkov gana espacio por dentro. Y Vallejo comete el error que marca el final de la jugada, ya que recula sin saber a quién tapar. Se gira hacia Yere y pierde de vista a Stoichkov.

Soriano interpreta la escena, saca la escuadra y el cartabón y mete un pase medido a Stoichkov. Perfecto en dirección y fuerza. Cuando Vallejo quiere girar su cadera para cambiar de dirección ya está perdido.

En el 42:45, Stoichkov controla con la derecha y define con la izquierda, raso y ajustado al palo. En dos toques cierra una jugada que empezó en el lugar donde cualquiera habría firmado salir vivo sin más. De estar encajonados en el córner propio a asestar el golpe que decide el partido. Todo en cuestión de segundos.
























