La Previa | De primero vencer y de postre convencer
El Deportivo busca ante el Ceuta (14.00h) la cuarta victoria consecutiva para seguir líder y dar un paso adelante en confianza y juego

Entre otro gran número de motivos, el fútbol es el deporte más popular del planeta porque es una metáfora de la vida misma. Por ejemplo en el instinto de supervivencia y esa obsesión por tener las necesidades primarias cubiertas en lo que a alimentación se refiere. Cuando se pasa hambre, también de puntos, todo vale. Sea un trozo de pan duro o una victoria con un penalti dudoso en el descuento. Pero a medida que se logra la seguridad de tener un plato caliente sobre la mesa cada día, es inherente al ser humano ir un poco más allá. No sirven ya los restos de ayer. Tampoco los triunfos sin brillo, por mucho que permitan mantenerse en pie.
Está en esas el Dépor y también la afición blanquiazul, que haciendo valer esta alegoría tan apropiada para un encuentro que se disputará en horas que sugieren más mirar un menú que una pelota (14.00h), acudirá a Riazor satisfecha por las últimas tres victorias, pero esperando que ante el Ceuta la cuarta llegue acompañada con guarnición e incluso un buen maridaje.
No se desmarca de ese pensamiento Antonio Hidalgo, al que el final del encuentro en Córdoba, sufriendo en el área ante un rival en inferioridad, lo dejó tan frío como a todos los que gritaron con alivio el tanto de Mella en el minuto 99. El técnico apostó por volver a la dieta de los triunfos a través del equilibrio, pero es perfectamente consciente de que para mantener el ritmo que exige un objetivo tan goloso como el ascenso, reencontrar también las sensaciones es imprescindible.
Receta de continuidad
Apostará para ello por una receta continuista. La mezcla que el preparador catalán puso al fuego tras los malos resultados se ha mantenido durante esta buena racha, aunque con algunos matices que apuntan a darle al cuadro herculino un mayor techo. José Ángel parece haber adelantado a Gragera. Mientras el asturiano recupera su mejor versión, el entendimiento de Jurado con sus compañeros en la sala de máquinas le da ventaja, especialmente para un encuentro en el que superar la primera línea de presión apunta a ser decisivo. La pugna que mantienen Luismi Cruz y Mella en el carril derecho, además de la posible estrategia que tenga Hidalgo para el rompecabezas que se avecina en la línea defensiva con motivo de las tarjetas, deja las únicas incógnitas de un once que se empieza a recitar de memoria.
Quizá agite algo más la coctelera José Juan Romero, que se presenta en A Coruña con el Ceuta unos años después de hacerlo en el barro. El entrenador milagro de los caballa ha confeccionado una plantilla que está dando la cara a pesar de esa condición de recién ascendido, pero que después de ocho jornadas sin perder llega a Riazor con dos derrotas consecutivas y un encuentro a medias ante el Almería en el Alfonso Murube en el que tendrá un ojo puesto al reanudarse el próximo miércoles.
La manija del cuadro ceutí la llevan unos rehabilitados Kuki Zalazar y Rubén Díez que, sobre todo en el caso de este último, marcan la pauta. Si compramos la máxima de Lillo y su ‘dime quienes son tus centrocampistas y te diré a qué juegas’, con los dos exdeportivistas como interiores solo se puede esperar un rival que siempre es bonito de ver, pero que camina como funambulista sobre la delgada línea que separa lo vistoso de lo imprudente.
Con este panorama, el Dépor tratará de dar un golpe en la mesa venciendo, convenciendo y sacando tiempo para saborear el postre que significaría continuar una semana más liderando la tabla.
























