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Dépor

Tres victorias seguidas, liderato... y ahora toca recuperar el balón

El Dépor hizo en Córdoba el peor partido en términos de calidad de la posesión, solo comparado con la visita al Eibar

Lucas Noubi pierde la posesión ante Jacobo González durante el Córdoba-Dépor en el Nuevo Arcángel
Lucas Noubi pierde la posesión ante Jacobo González durante el Córdoba-Dépor en el Nuevo Arcángel
Fernando Fernández
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El Deportivo salió del Nuevo Arcángel con su tercera victoria consecutiva y el liderato de Segunda División, pero el partido contra el Córdoba (1-3) dejó una lectura negativa en términos de continuidad y precisión en el juego. El equipo coruñés exhibió unas dificultades similares a las que tuvo con balón en su visita al Eibar y casi calcó muchas de las estadísticas registradas en ese empate en Ipurua (1-1).

El triunfo en tierras andaluzas se fraguó en la efectividad en momentos clave, pero el cuadro blanquiazul obtuvo las cifras más bajas de la temporada, junto a la citada cita ante el Eibar, en términos de posesión, pases, toques en el área, promedio de pases por posesión y porcentaje de desplazamientos en largo. El Deportivo no fue capaz de controlar el ritmo del encuentro, de instalarse en campo contrario, ni de enlazar secuencias largas de posesiones. Y por eso el duelo ante el Córdoba aparece, junto a la visita a Eibar, como una anomalía dentro de la línea general de la temporada.

El Deportivo se quedó, según datos de Wyscout, en 307 pases intentados y 242 completados, muy lejos de su media de casi 440 intentos y 376 aciertos. La precisión del pase se desplomó hasta el 78,83%, su segundo peor registro del curso tras Ipurua (77,52%). La posesión cayó aún más. El equipo de Hidalgo obtuvo un 36,91%, hasta 13 puntos por debajo de su comportamiento habitual (50,3%). Son cifras atípicas porque rompen todas las referencias acumuladas. Incluso en partidos exigentes, el equipo había logrado mantenerse en torno a los 400 pases y cerca del 50% de posesión. En Córdoba no fue así.

La falta de continuidad se explica también por la duración de sus jugadas. El Dépor promedió 3,37 pases por posesión, el mínimo de la temporada empatado con el 3,3 del empate en Eibar. Su media es de 4,68, una diferencia excesiva en un equipo que basa muchas secuencias ofensivas en la circulación y en la acumulación de pases cortos para empujar al rival hacia atrás. En el Nuevo Arcángel casi nunca lo consiguió, salvo en acciones aisladas que precisamente acabaron posteriormente en gol, como el 0-1 o la posesión que desembocó en el penalti del 1-2. El Córdoba llevó al Dépor a ofrecer una versión más discontinua y dependiente de acciones puntuales, como se puede constatar en el porcentaje de desplazamientos en largo respecto a los pases totales: 13,68%, la cifra más alta del curso, curiosamente empatada hasta las centésimas con la visita al Eibar.

Lance del Eibar-Dépor en Ipurua
Lance del Eibar-Dépor en Ipurua
Fernando Fernández

La escasa presencia en el área rival completa la fotografía. Solo 9 toques en el área rival, frente a una media de la temporada de 16,14. El Córdoba, en cambio, llegó a 34. El partido se jugó en el campo del Dépor durante gran parte del encuentro y el equipo de Hidalgo vivió en una situación constante de repliegue y esfuerzo defensivo, incluso en superioridad numérica.

Por debajo de la media

Cuando se observa el conjunto de la temporada, el Dépor presenta un perfil más o menos reconocible. El equipo blanquiazul propone, circula con cierta fluidez y protagoniza posesiones largas instalándose en campo contrario. La mayoría de los partidos mantienen esa estructura, al menos en algunas fases de los mismos. Incluso fuera de casa, el equipo solo ha bajado de los 330 pases completados en el Nuevo Arcángel (242) y en Ipurua (238).

Córdoba rompe la línea en casi todos los registros estadísticos. El volumen de pases totales (307) cae más de 100 respecto a otros partidos poco fluidos. La posesión cae 13 puntos respecto a su media. La precisión en el pase se hunde 7 puntos. Y los toques en el área rival se reducen casi a la mitad. Es un tipo de partido completamente distinto, condicionado por la presión del Córdoba, pero que no encaja en la identidad mostrada desde el mes de agosto.

De hecho, el partido anterior en Riazor contra la Cultural Leonesa había sido uno de los más cómodos con balón. Más de 550 pases y posesiones largas, salvo por un tramo de la primera mitad. La caída no responde a una tendencia acumulada, pero enciende levemente un piloto de alarma si se suma a la visita al Eibar, ya que el Dépor acumula dos salidas con dificultades con balón ante rivales similares en su modelo de juego.

Precedente contra el Elche de Sarabia

No existen demasiados precedentes en la pasada temporada que se parezcan a lo visto en Córdoba. La referencia más cercana es el Elche-Dépor (0-0) del Martínez Valero. Aquel día también hizo cifras muy bajas: alrededor de 290 pases intentados, una posesión cercana al 35% y secuencias ofensivas marcadas por la verticalidad y la falta de continuidad (2,96 pases por posesión). Fue el encuentro con más dificultades con balón del Deportivo durante la pasada campaña, aunque obviamente condicionado por el modelo de juego del Elche de Eder Sarabia, que protagonizó promedios de posesión enormes durante toda la 2024-25.

Eso sí, en el Martínez Valero hubo una diferencia sustancial. A pesar de la falta de posesión, el Dépor llegó más y solo se quedó sin marcar por su falta de puntería y por la inspiración del portero argentino Matías Dituro. Tuvo más capacidad para pisar área rival (17 toques en esa zona) y conectar situaciones de remate. En Córdoba, con 9 toques en el área, el equipo estuvo muy lejos de generar esa presencia ofensiva, aunque marcó 3 goles en sus 3 disparos a puerta. En el Martínez Valero, con Imanol Idiakez todavía en el banquillo, el Dépor sufrió sin balón, pero encontró algo de oxígeno a través de transiciones que llevaron al equipo a zonas peligrosas. En Córdoba no ocurrió con la misma frecuencia.

Esta comparación sirve para dimensionar la anomalía. Solo en uno de los días más espesos de la temporada pasada el Dépor redujo tanto su presencia ofensiva y calidad en la posesión del cuero. No obstante, cabe destacar que el equipo de Antonio Hidalgo promedia registros más bajos en términos de pases y posesión que el Deportivo de la pasada campaña, con Idiakez y Gilsanz como entrenadores.

En conjunto, Córdoba aparece como un aviso, no como un punto de ruptura. El Dépor mantiene una identidad relativamente reconocible y ha demostrado que sabe competir incluso cuando pierde el control. Pero si el equipo blanquiazul quiere sostenerse arriba a largo plazo, necesitará recuperar fluidez en sus salidas y volver a mandar a través del balón. Porque los resultados pueden disimular ciertas grietas, pero las estadísticas recuerdan que todavía hay tramos (y partidos) en los que al Dépor se le apaga la luz con el balón.

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