El impacto sigiloso de Yeremay
El '10' levanta con cifras y con momentos de genio su rendimiento de la temporada

Yeremay levanta de forma silenciosa su rendimiento esta temporada. Lo hace con cifras, con apariciones puntuales de genio y sin necesidad de brillar tanto como el año pasado, sobre todo en continuidad. En Córdoba no firmó un gran encuentro, pero dejó un gol y dos asistencias. Se suman a las dos que dio ante el Zaragoza y al tanto que había marcado de penalti frente al Valladolid. En las últimas cuatro jornadas ha despertado, casi sin hacer ruido, con números notables: dos goles y cuatro asistencias, aunque su aporte no siempre ha tenido una línea sostenida.
En total suma ya cinco tantos, cuatro desde el punto de penalti y un golazo memorable al Almería, y cuatro asistencias. Nueve participaciones directas en goles del Dépor. Con estos registros, cuesta cuestionar de algún modo su inicio de curso. Las cifras son de uno de los jugadores más determinantes de la categoría, que es lo que es, aunque la regularidad no haya sido su mejor aliada en estos meses.
“Tengo 22 años y en verano me costó un mundo. Cuando la gente habla, sales en todas las portadas y para eso la cabeza es muy importante. Más que la gente y los medios, ha sido la presión. Me exijo mucho y me pasa factura. No tengo que exigirme una locura. Hubo momentos que no me sentía cómodo en el campo cuando no llegaba el balón”, contó tras el partido ante el Zaragoza sobre todo el proceso que ha tenido que gestionar entre rumores y focos constantes sobre su futuro.
En los primeros encuentros del curso incluso se abrió además un debate sobre su ubicación en el campo. Antonio Hidalgo lo adelantó y lo centró más que la pasada campaña y su arranque del 2025-26 tuvo poco que ver con el nivel de la campaña anterior, sobre todo en participación e influencia. Con el paso de los partidos esa posición se fue ajustando y volvió a aparecer con más frecuencia desde la izquierda, aunque sin estar anclado a la banda. No ha tenido la continuidad del curso pasado, pero sí ha dejado momentos diferenciales al alcance de muy pocos en la categoría.
Esos detalles que deciden partidos. Como en Zaragoza, donde también explicó lo siguiente: “El otro día tuve una charla con el míster y me pedía que disfrutase. Me dijo que no pasa nada por perder un balón. Me comentó que confiaba mucho en mí y me quedé con eso. Hice lo que sé hacer mejor y ha salido bien. He sacado una sonrisa y cuando sonrío, disfruto y trabajo. Creo que así voy un paso por delante”. Lo dijo después de repartir dos asistencias en el Ibercaja Estadio, especialmente increíble la segunda tras una carrera de 70 metros y un taconazo para habilitar a Mella.
Y en Córdoba se volvieron a ver esas dos caras. Yeremay estuvo impreciso, intermitente y algo apagado. Solo completó dos regates de seis e incluso perdió catorce balones. Pero cuando tocó aparecer, apareció para romper el partido. Pase filtrado a Quagliata, con caño incluido, para abrir el partido. Penalti lanzado a lo Panenka con una calma casi insultante en pleno ambiente caliente. Y otra asistencia, esta vez sencilla, para la carrera de Mella en el descuento.
Así transita la temporada de Yeremay. Picos de brillo, momentos de genio y unas cifras que empujan hacia arriba la sensación general. Todavía no ha alcanzado del todo el nivel del pasado curso, pero sigue marcando diferencias, sigue decidiendo partidos y sigue dejando gestos de jugador tocado por una varita. Y ya se ha metido en el top 50 de goleadores históricos del Dépor. Casi nada. Cuidado si le da por brillar con más continuidad.

























