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Dépor

LA LUPA | Córdoba 1-3 Deportivo: El aguijón oculto en la madriguera

La presión y el elevado ritmo ahogaron a un Dépor que aguantó a duras penas el chaparrón y solo encontró oxígeno en su talento

Villares, conduciendo el balón en el Córdoba-Deportivo
Villares, conduciendo el balón ante Requena en el Córdoba-Deportivo
Fernando Fernández
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Fue un equipo timorato, incapaz de encontrar el control con balón o, al menos, alejarse del sufrimiento defendiendo lejos de su portería. El Deportivo sacó adelante la durísima visita al Nuevo Arcángel, pero lo hizo dejando más dudas que certezas. El Córdoba 1-3 Deportivo final tuvo poco que ver con el nudo de un choque que prácticamente se jugó en una única dirección.

El equipo de Iván Ania, quizá el colectivo con más personalidad de la categoría, es (casi) siempre capaz de modular el guion hacia donde más le conviene. Lo hizo también en un duelo en el que logró someter al Dépor a base de ritmo. Desde su velocidad con pelota hundió casi de manera constante al colectivo blanquiazul. Aunque más preocupante fue lo que logró a partir de su agresiva presión alta, con la que impidió al Deportivo respirar.

El conjunto entrenado por Antonio Hidalgo acabó saliendo a flote de la emboscada gracias a su capacidad para picar en las pocas veces que logró conectarse al juego a base de razón y paciencia. En sus escasas salidas de la madriguera en la que se pertrechó, encontró el aguijón para dañar y llevarse tres puntos de enorme mérito por el escenario y el padecimiento, aunque escasamente merecidos.

Buscando control

Hidalgo sorprendió con su alineación ante el Córdoba. El técnico catalán no dio continuidad al once que venció a Zaragoza y Cultural Leonesa. Y aunque solo modificó dos nombres en el once inicial, la reforma era más profunda por lo simbólico: más allá del José Ángel Jurado por Gragera que daba al equipo matices como un mayor rango de pase, el relevo llamativo fue el de Luismi Cruz en detrimento de David Mella. Dos futbolistas que compiten por el mismo puesto, pero con esencias prácticamente contrapuestas.

El preparador catalán renunciaba al vértigo del canterano para tratar de ganar control. La receta tenía sentido para frenar el ímpetu del equipo local. Ante la escuadra que más se rinde al frenesí, el Dépor podía tratar de igualarse o buscar la fórmula alternativa. Hidalgo eligió la segunda opción. Y aunque su equipo estuvo lejos de encontrar esa dinámica de sosiego, la clarividencia del andaluz resultó clave para golpear.

Fue en dos jugadas prácticamente aisladas, cierto. Porque en la primera mitad, el conjunto coruñés apenas pudo encontrar conexiones para progresar.

Lupa Córdoba-Dépor
Con Jurado atrayendo a un pivote, el Deportivo buscaba generar superioridad con Villares+Soriano+Cruz. En la imagen, Villares se ofrece a espaldas del mediocampo rival, pero Loureiro juega largo

El objetivo de Hidalgo parecía evidente: fabricar superioridades en la zona ancha sumando a Luismi desde el perfil derecho hacia dentro, como ya hizo en el 3-0 a la Cultural. Para ello, el staff deportivista diseñó una salida de tres centrales en la que Noubi partía abierto para hacer dudar en el ‘salto’ al extremo zurdo rival, Jacobo González.

Mientras, en el centro del campo se dibujaba un cuarteto bien escalonado en el que Jurado ejercía de base central, Villares partía del sector derecho y Soriano, del izquierdo pero a una altura superior. Completaba el polígono Luismi, soltándose desde el carril diestro para ofrecerse como referencia entre líneas.

El temor provoca distancias

Con esta estructura y unas movilidades complementarias en ese centro del campo, el Deportivo trataba de hacer dudar en la presión a un Córdoba que, como premisas básicas, parte del 4-4-2 y va muy arriba a apretar.

Ania no cambió y, en los reinicios deportivistas, apostó por emparejar a Theo Zidane y a Fuentes con Comas y Loureiro, mientras los mediocentros Requena e Isma Ruiz se igualaban a Jurado y al centrocampista del Dépor más próximo al balón. 

A su vez, Carracedo era el encargado de controlar a Quagliata —aunque si ‘saltaba’ a Loureiro su marca la cogía el lateral Carlos Isaac—. Jacobo, extremo opuesto, debía encargarse de Noubi, aunque desde una posición más intermedia que le permitía ayudar por dentro.

Lupa Córdoba-Dépor
El Córdoba ahogaba a partir de su agresiva presión. Los puntas acosan a Comas (poseedor) y Parreño, mientras los medios saltan a Villares y Jurado. Hay muchas distancias y solo es posible jugar largo

De este modo, con una presión tan agresiva como bien trabajada para intercambiarse marcas y hacer dudar al rival, el Córdoba era capaz de ahogar a un Deportivo que no encontraba el camino para hacer valer su teórica superioridad numérica por dentro. Bien porque no había tiempo y espacio, bien porque el Deportivo no se atrevía a asociarse por miedo a las pérdidas. 

Si ya era difícil encontrar al hombre libre, más aún lo era darle continuidad a esa primera conexión. El equipo trataba de hacerse ancho para estirar al rival, pero al final se acababa alargando a sí mismo y haciendo imposible dotar de soluciones al poseedor.

Así, el Córdoba conseguía condicionar el inicio de juego del Dépor, que acababa tendiendo a jugar con frecuencia hacia su perfil derecho. Y una vez allí, casi siempre golpeaba directo. Pero ni en los envíos al espacio hacia la carrera diagonal de Zaka, ni en los balones para que tratase de friccionar por alto era ganador.

El equipo herculino no dispone de soluciones en ese tipo de juego y lo único que se acababa generando eran pérdidas y un conjunto todavía más largo. No dominaba el primer duelo pero tampoco ganaba el segundo balón. Sin posibilidad de respirar desde la posesión ni capacidad para expandirse, tan solo quedaba sufrir sin pelota y volver a empezar desde muy atrás. La situación ideal para que el Córdoba volviese a empujar.

La puntual pausa

De este modo, fueron contadas las ocasiones en las que el Deportivo logró encontrar el camino hacia el campo rival. Y en la mayoría de ellas, acabó precipitando la ofensiva y equivocándose.

Era lógico tratar de querer aprovechar la poca densidad de futbolistas con la que el rival protegía su campo propio, pero todo eran errores por prisas. Por ansiedad. La mayoría, no forzados. La cosa no funcionó ni contra once, ni contra diez, en un tramo final que solo hizo que evidenciar todavía más las dudas del equipo con balón en campo propio.

Así, el Deportivo solo encontró la pausa en momentos muy puntuales. Pero fueron suficientes como para sacar el aguijón y picar de verdad. Para ello, fue clave la superioridad numérica que Antonio Hidalgo había tratado de diseñar por dentro.

Lupa Córdoba-Dépor
El Dépor encuentra casi por primera vez la superioridad por dentro. Pase fuera, balón a Villares dentro y Cruz aprovecha el 'salto' de Isma para recibir, atraer a Requena y filtrar a Soriano, libre

Un par de acciones al final de la primera mitad en las que el Deportivo logró hilar con Soriano y Luismi a espaldas del centro del campo marcaron el camino que el equipo tomó, sobre todo, para desarrollar la acción que derivó en el penalti del 1-2

Ya pudiendo iniciar ataques sin estar tan hundidos al presionar más arriba y poder estirarse, José Ángel dibujó uno de esos pases verticales que superan líneas para conectar con Luismi, que apareció a la espalda de Requena y se asoció en una acción de tercer hombre con Soriano para poder atacar con más espacios y encontrar a Quagliata, que buscó a Zaka a la carrera con un gran centro.

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La acción que derivó en el penalti: otra superioridad por dentro. Jurado filtra a Cruz, a espaldas del doble pivote, y este juega un tercer hombre con Soriano, que ataca de cara y pasa a Quagliata

También encontró el temple el equipo en el 0-1, derivado del paso adelante a la hora de presionar. El Córdoba jugó directo, Jurado ganó el esférico y el Deportivo salió del atasco en su izquierda con un giro de juego hacia Cruz, que volvió a filtrar en diagonal para que Yeremay y Quagliata hiciesen patente su extraordinario entendimiento.

Villares contra el hundimiento

El Dépor dio un paso adelante en la segunda mitad —solo hasta el 1-2— gracias a su cambio de chip en la presión, en el que tuvo que ver la modificación de su plan defensivo.

Durante todo el primer tiempo, el Deportivo fue un equipo pasivo, dibujado en un 4-4-2. La pauta era no desestructurarse, priorizar el reparto zonal y permitir que jugasen los centrales rivales para, entonces, ser agresivo. Pero el equipo deportivista nunca lo consiguió. No ayudaron, por supuesto, las dificultades para salir desde atrás, que provocaron que casi únicamente se jugase en una dirección.

Lupa Córdoba-Dépor
La dinámica ofensiva del Córdoba le permitía generar ventajas por fuera.Eel Dépor se desordena y acaba defendiendo tres contra cuatro, con Jurado en desventaja para proteger el corte de Requena

Así, el conjunto verdiblanco era capaz de hundir una y otra vez al Deportivo en profundidad y, a la vez, ser ancho. A base de ritmo de circulación y una altísima movilidad, lograba fabricar constantes ventajas en su banda derecha.

Eso provocó que Hidalgo rectificase hasta dos veces. Al cuarto de hora, retiró a Yere de la izquierda para defender la banda con Soriano. Pero el madrileño tampoco llegaba a cubrir la amplitud. Con Requena cortando hacia fuera una y otra vez para apartar a Jurado de la frontal, el Isaac+ Carracedo resultaba ganador en las situaciones de igualdad o superioridad numérica.

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Quagliata 'salta' a por Carracedo,que consigue filtrar el pase a la espalda del lateral. Ahí aparece Requena, pero Villares tiene la activación y la capacidad para igualar la carrera y cortar.

Tras el intermedio, Villares pasó a defender en ese perfil y, con sus piernas, el Deportivo logró defender mejor a lo ancho y también en profundidad, pues el vilalbés logró frenar los cortes de Carlos Isaac o Requena. De hecho, en una de las pocas veces en las que no se emparejó con el lateral en el segundo tiempo, nació el 1-1, en el que el cacereño le ‘sacó las pegatinas’ a Soriano para atacar el espacio ofrecido por Barcia. 

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La acción del 1-1, en una ventaja construida en banda a pesar de la superioridad numérica del Dépor. Requena cede de tacón a Isaac, capaz de superar a Soriano en velocidad y hacer pared con Carracedo

Fue el empate previo a un 1-2 que terminó con el Deportivo metido en la madriguera pese a su superioridad numérica, incapaz de tener el balón para desgastar al Córdoba pero también con dificultades para defender el área. Suerte que apareció el aguijón para picar en los momentos precisos.

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