El Dépor aguanta el chaparrón y conquista el Arcángel (1-3)
El equipo blanquiazul mejoró tras el descanso y se llevó los tres puntos gracias al gran acierto en el área rival

El Deportivo vuelve a lo más alto de la clasificación, aunque de forma compartida, después de vencer al Córdoba (1-3) en un partido que sigue dejando dudas en cuanto al juego del conjunto blanquiazul, pero que ha disipado cualquiera de las que pudiera haber en lo que respecta a su pegada. Tercera seguida para ser líder de nuevo.
Antonio Hidalgo salió al Nuevo Arcángel dispuesto a parar la tormenta que se había desatado en Córdoba. La literal y también la figurada que cada encuentro en casa prepara para sus rivales el equipo que dirige Iván Ania. El técnico blanquiazul apostó por el buen pie de José Ángel tras sus buenos minutos ante la Cultural y también el de Luismi Cruz, sacrificando la profundidad de Mella por la derecha en un cambio que gritaba a los cuatro vientos lo que el catalán quería de su equipo: calma para desactivar la presión local.
La primera parte dejó dos conclusiones posibles: o el plan no era el adecuado o sus futbolistas no supieron cómo interpretarlo, porque se pasaron 45 minutos achicando agua y quitándose el balón de encima a la mínima ante el empuje blanquiverde. Había dos velocidades sobre el césped. El esférico volaba cuando estaba en los pies del Córdoba y era tratado con timidez cuando pasaba por las botas de los jugadores deportivistas, que sentían que no contaban con nadie a quien entregársela a kilómetros a la redonda.
No ayudaba la lluvia a tener los mejores contactos. Para todos salvo para Carracedo. Uno de esos futbolistas que de jugar siempre contra el Dépor, ya desde los años de Primera RFEF, valdría una gran cantidad de millones de euros. El extremo fue el encargado de desatar el caos continuo entre la cobertura blanquiazul, que apenas lograba despejar el chubasco de centros que arreciaba sobre el área de Germán. No sufrió en exceso el meta, al menos con ocasiones claras, pero sí que había en el ambiente una sensación de estrés que dejaba a los futbolistas del Dépor caminando sobre el alambre.
A medida que contuvo la salida en tromba y fueron pasando los minutos, el equipo fue capaz de domar la presión cordobesista e incluso trató de asomarse a la portería rival. Pero ahí apareció la falta de claridad. El exigencia a la que el equipo herculino estaba siendo sometido para defender y sacar la pelota se contagió a la hora de tomar la última decisión. De dar el pase definitivo. En el momento en el que el equipo le dio tiempo a Luismi para liberarse de la banda y Mario Soriano encontró el interruptor pasaron cosas, pero ni Yeremay ni Eddahchouri estuvieron finos para encontrar premio.
Ajustes en la diestra
Hidalgo era consciente de que tenía que retocar algo para no pasarse el segundo tiempo sobreviviendo y no se quedó quieto. Para la reanudación dibujó una línea de cinco en defensa con Luismi Cruz cerrando por la izquierda y rearmando la banda derecha con Villares como interior para corregir el destrozo que Requena y Carracedo estaban haciendo por ese costado.
Más allá de que una imprudencia de Barcia dio el susto, el equipo blanquiazul se vio más natural. Más cómodo. Sobre todo porque se permitió dar un paso más en la presión y no dejar al Córdoba salir tan cómodo. En una recuperación en campo contrario, otra más, surgió la magia. Otra de esas sinfonías colectivas que el Dépor está dejando esta temporada. Villares encontró a Luisimi, que trazó una gran diagonal a lo ancho para habilitar a Yeremay pegado a la cal. El canario tuvo la pausa suficiente para atraer las miradas de todo el Arcángel mientras Quagliata se colaba en el área por el pasillo interior. Asistencia de caño y trallazo imparable del italiano para abrir el marcador al primer disparo deportivista.
Duró poco la alegría. Porque ni siquiera las trincheras que el Dépor cavó en el carril fueron suficientes para detener a Carracedo. El catalán generó un incendio en la defensa blanquiazul que terminó con un pase de la muerte que Noubi, con cierta dosis de mala fortuna, se introdujo en su propia portería cuando el atacante del Córdoba ya había pasado de largo.
VAR amigo
Para entonces el partido ya había enloquecido y se había convertido en un correcalles. Para que el espectáculo fuera completo solo faltaba la intervención del VAR. Y llegó. En una contra, Eddahchouri se disponía a empujar un centro de Quagliata cuando fue sujetado por Rubén Alves. El colegiado no señaló nada en un principio, pero fue reclamado desde la sala de videoarbitraje. Penalti y expulsión. Yeremay, que sabe poner destellos hasta en sus días más grises, hizo el segundo a lo Panenka.
Faltaba un cuarto de hora y no estaba ni mucho menos todo hecho. En parte porque el Dépor ha perdido esa suficiencia que tenía en el inicio de curso. Ni contra diez fue capaz de tener la pelota y dormir el encuentro, para acabar achicando agua de nuevo ante las embestidas de un Córdoba que en ningún momento arrojó la toalla. Hubo tiempo para que el cuadro local fallara varias ocasiones claras dentro del área... y para que David Mella pusiera la sentencia. En el último de los diez minutos de alargue que concedió el colegiado, el canterano se recorrió el campo tras un pase de Yeremay para terminar batiendo a Iker Álvarez con una sutil vaselina que disparó un gran soplido de alivio.
Córdoba 1-3 Deportivo
Córdoba: Iker Álvarez; Álex Martín, Fomeyem (Sintes, m.26), Rubén Alves, Carlos Isaac; Isma Ruiz, Requena; Carracedo (Guardiola, m.80), Theo Zidane (Diego Bri, m.66), Jacobo González; Adrián Fuentes.
Deportivo: Germán Parreño; Lucas Noubi, Arnau Comas (Dani Barcia, m.46), Miguel Loureiro, Quagliata; José Ángel (Gragera, m.86), Villares; Luismi Cruz (Mella, m.79), Mario Soriano (Charlie Patiño, m.88), Yeremay; Eddahchouri (Mulattieri, m.79).
Goles: 0-1, m.59: Quagliata. 1-1, m.67: Noubi, en propia puerta. 1-2, m.75: Yeremay. 1-3, m.90+9: Mella.
Árbitro: Álvaro Moreno (C. madrileño). Expulsó a Rubén Alves (m.54) y (m.74) y amonestó a Comas (m.8), Eddahchouri (m.34), Loureiro (m.42), Villares (m.84) y Noubi (m.90+4) en el Deportivo y a Fomeyem (m.21), Requena (m.23), Álex Martín (m.40) y Jacobo en el Córdoba.
Incidencias: Estadio Nuevo Arcángel, 17.123 espectadores. Partido correspondiente a la jornada 14 de LaLiga Hypermotion.

























