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Dépor

El Deportivo busca una salida de balón antiestrés

El equipo herculino deberá mejorar en el inicio de juego, su debe en los últimos partidos, ante un Córdoba presionante

Arnau Comas, pasando a un compañero en el Zaragoza-Deportivo
Arnau Comas, pasando a un compañero en el Zaragoza-Deportivo
Fernando Fernández
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El pobre octubre ya es historia en el Deportivo. Las dos victorias consecutivas ante el Real Zaragoza y la Cultural Leonesa, unidas al triunfo copero, permitieron al equipo dirigido por Antonio Hidalgo dejar atrás el bache que le había descabalgado de los puestos de ascenso, a los que ha vuelto con este seis de seis sumado en el mes de noviembre. Clave en la recuperación ha sido el equilibrio que el Dépor ha encontrado en su juego. Un equilibrio que, en ocasiones, funciona de eufemismo para no apelar directamente a la solidez defensiva.

El conjunto deportivista acumula dos porterías a cero consecutivas, algo que no había logrado en lo que va de temporada. Y los positivos datos en cuanto a no encajar vienen acompañados de sensaciones. Más allá de la discutible mordiente de los rivales, en los dos últimos fines de semana el Deportivo logró dar un paso adelante en cuanto a estabilidad sin balón. Menos espacios, menos concesiones y de menos peligro.

Sin embargo, esa evidente mejora en el trabajo sin balón no ha venido del todo acompañada de fluidez con pelota. La escuadra herculina no ha estado, ni mucho menos, cómoda cuando ha tenido que llevar el peso del partido desde la posesión. Ni en el Ibercaja de la capital maña, ni en Riazor contra la Cultu.

Más que encontrar las vías para finalizar, al equipo deportivista le costó desarrollar ideas en las zonas de iniciación y construcción ,aunque ninguno de los dos rivales acudió excesivamente alto a presionar. Pero el Dépor no quería sufrir pérdidas que le obligasen a correr hacia atrás. Y esa precaución se tradujo en excesiva prudencia en la circulación.

La cosa mejoró con José Ángel Jurado en la base del centro del campo. El mediocentro andaluz ya fue determinante para aportar clarividencia al juego ofensivo del equipo el pasado curso. Pero en este progreso también tuvo que ver un resultado de dos goles de ventaja —recolectados en dos transiciones tras recuperación alta— que permitió al Dépor jugar con colchón y contribuyó a que la Cultural bajase los brazos. Por eso mismo, la visita de este fin de semana al Nuevo Arcángel aparece en el horizonte como la gran reválida para el Deportivo con balón.

El más presionante

Enfrente del conjunto coruñés estará un Córdoba que es el conjunto más presionante de la categoría. Así lo aseveran sus registros en cuanto a pases permitidos al rival por acción defensiva propia, recuperaciones en el último tercio —el cuarto de la liga—, entradas —el que más hace, con 21,5 por partido— o faltas —promedia 16,3, solo por detrás de Real B y Valladolid—.

No es plato de buen gusto jugar contra el Córdoba. Somos un equipo competitivo y es difícil ganarnos”, explicaba en la mañana de este jueves en rueda de prensa el central cordobesista Álex Martín. “O Córdoba é un equipo que intenta asfixiarte o máximo posible alto para recuperar preto de portería rival”, ratificaba minutos después también ante los micros Diego Villares.

El Córdoba avisa y el Deportivo ya está prevenido, pues el modelo de Iván Ania no ha variado con respecto al del pasado curso. En esa última temporada, ambos equipos se encontraron en la división de plata como recién ascendidos. Y la escuadra califa fue capaz de incomodar sobremanera al conjunto herculino.

En aquel duelo de septiembre en el Arcángel, el Dépor disputó su primer mal partido del curso. El equipo coruñés vivió un fatigante correcalles del que pudo sacar tajada, pero ante el que también pudo salir vapuleado. Y eso que para aquella visita a Córdoba, Imanol Idiakez aprovechó las bajas para diseñar un centro del campo con José Ángel Jurado y Mario Soriano.

Dio igual. El sevillano no logró conectar demasiado con las líneas superiores y el madrileño dejó uno de sus peores partidos como deportivista, con importantes imprecisiones. Curiosamente, esos errores también los replicó en el choque de vuelta. Pudo ser especialmente grave una pérdida cuando acudió al apoyo en la frontal propia y erró en el pase hacia el tercer hombre para otorgar una ocasión manifiesta de gol a Álex Sala, que mandó alto su disparo.

Aquel día en Riazor, ya con Óscar Gilsanz en el banco, la cosa tampoco funcionó. El cuadro herculino acabó empatando en la segunda mitad, una vez el Córdoba se había adelantado. Logró esa igualada el Deportivo tras recuperar en campo propio y poder correr para poner a Zakaria Eddahchouri en su situación predilecta de remate. Pero previamente, en la primera mitad, el equipo de casa sufrió para tener la pausa que quería. “Cuando el rival te va hacia delante te obliga a ser más rápido en la toma de decisiones. El Córdoba propuso eso para no tener pausa y jugar en largo”, apuntaba el técnico para explicar las dificultades que habían padecido.

Casi a pares

Después de las incómodas experiencias del pasado curso, el Deportivo regresa al dentista. Lo hace precisamente en un momento en el que sus dificultades con pelota son patentes. Por eso mismo, Antonio Hidalgo y su staff tendrán que diseñar una salida de balón antiestrés y los futbolistas ejecutarla bien para evitar la sensación de angustia que el Córdoba es capaz de generar a sus rivales. "Sabemos que tenemos que hacer un partido controlado, tener paciencia y los primeros minutos tener tranquilidad porque ellos van a apretar mucho", apuntaba el propio Mario Soriano este miércoles.

Y es que el bloque dirigido por Iván Ania se estructura en un 4-2-3-1 que casi siempre vira hacia un 4-4-2 en fase defensiva, aunque todo varía en función de lo que hace el rival.

El bloque alto es innegociable para el cuadro cordobés, que niega pases hacia el carril central a través de las asignaciones individuales de sus mediocentros y sus centrales, capaces de perseguir a sus pares. Mientras, el Córdoba tampoco concede tiempo al poseedor. Ni siquiera cuando el que tiene el balón es uno de los centrales o el portero rival. 

Los de Iván Ania acosan bien a través de la igualdad numérica, bien a través de buenas presiones con trayectorias que cortan líneas de pase para minimizar su inferioridad numérica. Si el rival logra hacerle bascular y que uno de sus extremos 'salte' a un central, el hombre libre puede ser el lateral que deja liberado. Sino, la otra opción es jugar directo, una suerte en la que el Deportivo está lejos de sobresalir. Por eso mismo, el Dépor tiene frente a sí la reválida definitiva para medir su recuperación: encontrar la salida antiestrés.

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