José Ángel vuelve a mandar
El andaluz completó su primer gran partido seis meses después de alejarse del césped para operarse de una molesta pubalgia

El pasado 4 de mayo el Deportivo goleaba al Albacete y sellaba la permanencia en Segunda División. En ese mismo momento, mientras muchos celebraban o, como poco, sentían alivio, José Ángel tomaba la dura decisión de pasar por el quirófano. El andaluz había sido una pieza clave en la salvación, pero la pubalgia que venía arrastrando desde inicio de temporada, que lo dejó KO en la primera vuelta y contra la que batalló “llevando mi cuerpo al límite” desde finales de enero supuso un importante peaje. Han pasado seis meses desde ese descanso del guerrero. Pero ahora ya se puede decir bien alto: José Ángel vuelve a mandar.

Por todos es sabido que este tipo de operaciones, por muy bien que salgan, siempre traen daños colaterales. El centrocampista andaluz los sufrió en verano, cuando su regreso estaba a la vuelta de la esquina, con una lesión muscular que le impidió comenzar la temporada con el equipo. Y así no fue hasta el 4 de octubre, justo cuando se cumplían cinco meses de su último encuentro, cuando tuvo los primeros minutos del curso frente al Almería en Riazor. Demasiado óxido que limar en las piernas, que provocó que Hidalgo le concediera un rato más en Málaga pero prefiriera que trabajase en silencio mientras se ponía a punto. En las últimas semanas, sus apariciones se limitaban a la titularidad en Copa. Hasta que el técnico tuvo que recurrir a él ante la Cultural en una decisión cuyas consecuencias a medio plazo pueden ser de muchos quilates para el equipo.
José Ángel es casa
Porque además de competitividad, entrega y talento, si algo no le ha faltado nunca a Jurado es valentía. José Ángel salió al césped en la segunda mitad para mostrarle el camino a un grupo al que los goles de Zaragoza y los primeros 45 minutos frente a la Cultural no le habían despejado las dudas. Tampoco los miedos. Pero el andaluz fue casa. Ese lugar seguro. De pronto todos los futbolistas del Dépor tenían a alguien a quien pasarle la pelota. Alguien que no se escondía, que se movía continuamente ofreciendo soluciones y, sobre todo, alguien que luego tenía la tranquilidad y el atrevimiento suficiente como para mirar lejos. Siempre con la cabeza alta. “Las mismas situaciones de la segunda parte se encontraban en la primera. En el tipo de presión que demanda la Cultu, sabíamos que si eres capaz de mover dentro-fuera, el ‘seis’ se acaba encontrando. Lo encontramos a veces, pero no fuimos capaces de jugar hacia adelante y el balón volvía hacia atrás”. Lo que vio todo Riazor lo vio perfectamente Hidalgo también. “Con la salida de José Ángel, que tiene mucho talento y juega hacia adelante y tiene pausa, nos ha dado eso que necesitábamos con balón”.
El mediocentro agarró la redonda y se la escondió a la Cultural de tal forma que cualquier intento de reacción quedó desactivado. 45 minutos en los que intervino 48 ocasiones en el juego, con una eficiencia sobresaliente en el pase (39 de 41) y, lo que es más importante, ese jugar “hacia adelante” al que se refería Hidalgo. Volvió a verse esa conexión con Mario Soriano que fue como un flechazo la temporada pasada. El madrileño siempre se las arregla para estar solo en las zonas con más tráfico del campo, pero para no tener que bajar dos escalones a buscar la pelota necesita un socio que tenga el talento y el balón suficiente para hacérselo llegar. Nadie ha hecho eso en el último año mejor que José Ángel.
Una pieza más
Ejerciendo como buen capitán, no quiso darse excesiva importancia Jurado. Deja que sus actuaciones sobre el verde hablen por él, al tiempo que no esconde la alegría por volver a sentirse futbolista. “Hacía tiempo que no jugaba tantos minutos, más allá de la Copa. Me siento bien, son muchos entrenamientos acumulados desde que volví de la lesión y estoy preparado para los minutos que me dé el entrenador. Se disfruta mucho más en casa, con nuestra gente, para mí es una gozada jugar aquí. Me encanta. Estoy contento también en lo personal por todo lo que ha pasado, pero está totalmente atrás y olvidado”.
Pasa página el sevillano y también lo hará Hidalgo después de los problemas con los que se ha venido encontrando el técnico deportivista en estos primeros meses de competición para disponer de piezas en el centro del campo. El buen inicio del equipo ha podido camuflar una realidad: el Dépor ha disputado buena parte de las 13 jornadas de Liga sin ninguno de sus dos mediocentros puros. Porque a la indisposición de José Ángel ya desde pretemporada, se sumó pronto la de José Gragera, que espera ahora evolución tras pedir el cambio ante la Cultural. Viendo la reacción del equipo y el calendario, desde luego no parece un mal momento para rearmarse y, quizá, entregarle las llaves de la sala de máquinas a un jugador que no le pesará la responsabilidad de mandar.























