Yeremay vuelve a verse las caras con el rival contra el que rugió por primera vez
El canario anotó su primer gol en liga y en Riazor en un encuentro contra la Cultu del que están cerca de cumplirse tres años. Su volea sirvió para empatar

Había debutado apenas once meses antes, en un partido de Copa del Rey, a domicilio, en pleno diciembre y a mediados de semana. El choque apuntaba a quedarse en el baúl de los recuerdos, pero la espectacular irrupción de Yeremay Hernández para sentenciar el pase de ronda frente al UCAM le dio un lustre especial.
Sin embargo, desde entonces, apenas había tenido continuidad... hasta que una temporada después, talento volvió a irrumpir contra la Cultural para darle un punto al Deportivo . Hoy, casi tres años después, el canario se reencuentra con el rival contra el que 'rugió' por primera vez en liga regular y ante el que logró estrenarse en Riazor con los mayores, pues previamente había marcado en Youth League.
Si la palabra proceso equivale a paciencia, en el caso de Yeremay esa calma se multiplicaba por dos. Todavía con ficha del Fabril, Borja Jiménez apenas le dio ocho partidos tras aquel debut esplendoroso que apenas tuvo réplica en la temporada 2021-22.
Gran parte de la afición, que veía cómo Trilli o Noel López sí habían logrado asentarse en mayor medida, pedía también poder disfrutar de la magia del canario con más asiduidad. Pero Yere, con apenas 19 años recién cumplidos, llevaba a otro ritmo.
El chico iba sobrado de talento, pero todavía estaba lejos del suelo exigible para ser futbolista profesional. Cuestión de trabajo en el campo y fuera de él. Hernández no era, ni mucho menos, un chico conflictivo. Pero tampoco había adquirido esa cuota de responsabilidad que ahora, tan solo cuatro veranos después, ha agarrado en grado excesivo.
“Empecé a preocuparme por entender el fútbol cuando llegué al primer equipo. En el Fabril no tenía ni idea de nada. Me acuerdo que Álex Bergantiños no me pegó una hostia porque es muy buen tío. Lo mío tiene mérito porque yo antes jugaba y lo único que quería era disfrutar con el balón. Luego cuando llegas al fútbol ‘de verdad’ tienes que escuchar mucho porque si no no juegas”, explicaba el joven en una entrevista en el 2024 en riazor.org. Nadie mejor que él para ilustrar por qué primero Borja Jiménez y luego Óscar Cano iban dando bola al canario solo con la boca muy pequeña.
Porque ni siquiera el salto oficial al primer equipo en el verano del 2022 fue el punto de inflexión. El club le hizo ficha con los ‘mayores’ el último día del mercado, pero ni por esas. Jiménez solo apostó por Yeremay en sus últimos tres partidos como técnico del Dépor, cuando el fuego ya le quemaba. Menos de 60 minutos entre los encuentros contra el Celta B, el San Fernando y el Rayo Majadahonda.
Tampoco con Cano
Nada cambió con el cese del abulense y la llegada de Cano. El preparador andaluz no apostó por Yere hasta un mes después de su llegada. Sin minutos contra el Castilla, el Sanse y el Algeciras, no fue hasta la visita copera a Guijuelo cuando el entonces dorsal ‘23’ volvió a oler el campo. El canario fue titular junto a otros muchos jóvenes en un partido que acabó en derrota.
No era lo mejor regresar a la liga el caer contra un equipo de Segunda RFEF. Pero en aquella visita de la Cultural Leonesa a Riazor del 20 de noviembre del 2022, el Deportivo de Cano rompió a jugar. El equipo firmó un gran partido en ataque no correspondido con el marcador: falta de cinco minutos para el 90 imperaba el 1-2.
Entonces, Cano miró hacia el banco y decidió que era el momento de apostar por el talento sin refinar. Yeremay, en pleno diluvio y en el primer balón que tocó, conectó una extraordinaria volea a centro de Rubén Díez. A la red de Salvi Carrasco, al que tan solo Quiles había podido batir hasta entonces.
El golazo supuso el empate del equipo y permitió al chaval celebrar por primera vez en competición regular. Fue su segundo tanto oficial con el primer equipo del Deportivo tras aquel de la Copa.
La diana le permitió enseñar la cabeza, aunque tampoco le condujo a la continuidad. Esa condición no llegó hasta que Rubén de la Barrera se entregó al canario y dio el pistoletazo de salida a un ascenso meteórico. El dorsal '10', su asentamiento como titular, su desarrollo en el juego y su explosión goleadora. Ahora, tres años después, suma 25 dianas más y ya asoma al top-50 del club, al que podría acceder si logra mojar la oreja de un rival al que ya sabe cómo hincarle el diente.























