El arsenal del Deportivo vuelve a afinarse en la Copa
Luismi Cruz y Stoichkov lideraron un ataque en el que Cristian Herrera y Zaka también sumaron cifras

Diez cambios en el once con respecto al último partido de liga y media docena de futbolistas que no habían tenido la oportunidad de ser titulares, incluidos dos fabrilistas que apuntan a no tener demasiado impacto a corto plazo en los planes de Antonio Hidalgo. La Copa del Rey aparecía en el horizonte del Deportivo como una oportunidad para que el colectivo se quitase de encima las malas sensaciones de las últimas semanas y muchos individuos levantasen la mano para convencer al cuerpo técnico de que tienen más que ofrecer en el día a día liguero. Y lo cierto es que el Dépor llegó relativamente a buen puerto en ambos desafíos.
Era necesario cortar la dinámica negativa y se hizo. Era preciso volver a sentir que la segunda unidad puede volver a aportar en la liga y algunos efectivos de la vanguardia volvieron a dar un paso al frente.
Antes de concretar cualquier conclusión es importante poner en contexto los condicionantes del partido. Por un lado, el cuadro herculino tenía enfrente a un rival mucho menor, que está sufriendo para puntuar en el Grupo 1 de Segunda Federación que el Fabril lidera y que jugaba en un campo de césped natural que no era el suyo.
Por otro lado, el conjunto dirigido por Hidalgo debía lidiar con el ímpetu de un enemigo que jugaba el partido de su vida. El ascenso a la cuarta categoría fue histórico, pero no todos los días se recibe a un bicampeón de Copa y ganador de una liga. A esta extrema motivación del rival se le une la ausencia de química del colectivo blanquiazul. Porque una cosa es entrenar juntos y otra, competir. La alineación era inédita y muchos de los futbolistas no habían coincidido en el campo dentro de un escenario de partido oficial.
Había mucho que perder y poco que ganar. Pero el Deportivo optimizó la prueba e Hidalgo pudo sacar algunas conclusiones positivas. Sobre todo en una parcela ofensiva. En ese frente de ataque, Luismi Cruz asumió los galones y protagonizó las mejores acciones del primer tiempo, Cristian Herrera sumó cifras y Stoichkov no solo rompió su larga sequía goleadora, sino que revitalizó la línea de ataque deportivista en la segunda mitad.
“Estoy contento, sobre todo, por jugadores como Cristian, Zaka y Stoichkov, que viven del gol y es importante que esta gente coja ese pico de confianza”, apuntaba Hidalgo al término del partido, consciente de la trascendencia de la gasolina que supone para los atacantes el acierto de cara a puerta.
Luismi juega y hace jugar
Después de su suplencia ante el Real Valladolid, la segunda de su temporada, Hidalgo devolvió al ruedo a Luismi Cruz. Con Herrera como segundo punta, el preparador catalán dio al futbolista del Puerto de Santa María el carril derecho del equipo para que, desde ahí, organizase la ofensiva y desorganizase al rival. Cruz desequilibró desde la conducción —así forzó la falta del 0-1— y el pase —asistió a Barcia en el primero, preasistió en el 1-3 y habilitó las rupturas de Pablo García—.
El andaluz, que ha protagonizado algunos de los momentos con más luces del equipo a lo largo de esta temporada, volvió a pedir paso en el once, aunque los 85 minutos con los que cargó sus piernas a golpe de jueves noche dejan entrever que deberá esperar su oportunidad desde el banco del Ibercaja Estadio en Zaragoza.
También apunta a suplente en la capital aragonesa Cristian Herrera. El delantero canario había acumulado 42 minutos de juego hasta el encuentro de Copa. Siempre entrando desde el banco y sin apenas incidencia, el ex de Las Palmas continuaba en esa dinámica de pérdida de incidencia que arrancó hace aproximadamente once meses. Ahí empezó a acumular tantos errores de cara a puerta como desconfianza.
Su renovación por objetivos y la llegada de Antonio Hidalgo, que siempre ha hablado bien del zurdo, parecían otorgarle una segunda oportunidad. Pero el inicio de la competición liguera volvió a relegar a Herrera a una posición casi residual dentro de la rotación. Sin embargo, la Copa volvió a hacer sonreír al futbolista de Las Palmas, que ante el Sámano dejó su sello con dos goles y una asistencia. Cifras para volver a creer en uno mismo y reinvertir el camino.
Como cifras fueron también las que sumaron Juan Diego Molina ‘Stoichkov’ y Zakaria Eddahchouri. El neerlandés disputó todo el encuentro y, después de mostrarse errático y peleado con el gol en varias acciones, volvió a ver portería casi un mes y medio más tarde. Desde el 19 de octubre no ‘mojaba’ Eddahchouri, que venía dejando pocas certezas para el equipo una vez se le apagó el excepcional acierto que le llevó a comandar la tabla de goleadores de Segunda.
El ex del Telstar facturó en el minuto 79 y de paso ayudó a sumar la asistencia a Herrera, a quien previamente había habilitado en la acción del 1-3. Aunque quien de verdad capitalizó el ataque tras el intermedio fue Stoichkov. El de San Roque venía de ser titular por primera vez en Riazor, aunque no terminó de aprovechar la oportunidad ante el Valladolid. Caído al sector izquierdo en Castro-Urdiales, el futbolista cedido por el Granada hizo esta vez sí la diferencia.
Stoichkov entró en el minuto 65, en un momento en el que el Deportivo no se terminaba de sacudir la sensación de agobio. El Sámano empujaba y aunque el partido parecía controlado, el poderío aéreo del conjunto cántabro y lo estrecho del marcador (1-2) hacían que la alarma flotase en el ambiente. Sin embargo, de la mano del ‘22’, el Deportivo aceleró. El apareció entre líneas y con conducciones y pases al espacio estiró al equipo. No solo logró dejar varias veces delante del meta Masach a sus compañeros, sino que acabó cerrando la goleada con un remate desde el pico del área mal repelido por el portero que supuso su primer gol como deportivista.
No fue una prueba concluyente, claro. Pero mejor afrontar el vital duelo de Zaragoza con el arsenal de reserva afinando, de nuevo, la puntería.













