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Dépor

El reto del Dépor contra el sello del Eibar: "¡Presionar, presionar, presionar!"

El Dépor debe afinar la salida de balón contra el equipo armero, el conjunto de Segunda División que más recuperaciones promedia en el tercio final de campo (6,2 por partido)

Dani Barcia conduce el balón perseguido por Ike Kortajarena en el Dépor-Huesca en Riazor
Dani Barcia conduce el balón perseguido por Ike Kortajarena en el Dépor-Huesca en Riazor
Quintana
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El Deportivo afrontará el sábado (18.30 horas) en Ipurua uno de los exámenes más exigentes de este inicio de curso. El duelo le enfrentará a un Eibar que ha convertido la presión alta en su sello más reconocible. El equipo que dirige Beñat San José es el que más recuperaciones logra en el último tercio del campo en toda la Segunda División, con una media de 6,2 por encuentro, según Opta. Muy por encima de sus perseguidores en esa estadística: Racing de Santander (5,7), Valladolid (5,3), Córdoba (5,2) y Sporting de Gijón (5,2) completan los primeros puestos, mientras que el Dépor aparece mucho más abajo, en la decimocuarta posición, con 3,3 recuperaciones.

Ese estilo tan agresivo del rival obliga al conjunto coruñés a pulir su salida de balón en un escenario de máxima exigencia. Y, además, lo hará sin uno de los futbolistas que había ganado protagonismo en las últimas jornadas: David Mella. El canterano está concentrado con la selección española para disputar el Mundial sub-20 en Chile y deja un hueco difícil de suplir. En los dos últimos partidos se había afianzado como carrilero derecho a pie cambiado. Su papel no se centraba en los primeros pases ni en la elaboración, pero sí resultaba clave para dar amplitud, estirar al rival y ofrecer profundidad en las transiciones.

El contexto está claro. Un Eibar que disfruta empujando alto frente a un Dépor obligado a encontrar mecanismos sólidos para no verse asfixiado como otros rivales que han pasado por Ipurua. El propio Beñat San José lo expresó recientemente: “Es nuestra forma de entender el juego y va muy ligada a lo que siente la afición. El primer objetivo de todos es ganar y en eso somos muy ambiciosos. Creo que lo demostramos porque no hay partido en que el Eibar se eche atrás o especule. Nos puede salir mejor o peor, pero nunca especulamos”.

El entrenador donostiarra llegó a Eibar la pasada temporada, tras la jornada 27, en sustitución de Joseba Etxeberria. El equipo peleaba por salir de la zona baja y, desde su desembarco, se notaron cambios importantes. Uno de los más evidentes fue el giro que dio a la presión alta. Su apuesta quedó clara ya el curso pasado y en la presente campaña la ha potenciado.

Un buen ejemplo se vio en la jornada anterior, frente a la Real Sociedad B. El filial realista quiso sacar el balón jugado desde atrás y el Eibar respondió con una presión muy agresiva. Bautista y Magunazelaia se emparejaron con los centrales, mientras que Corpas y Jon Guruzeta cerraban sobre los laterales. Cuando la circulación iba hacia una de las bandas, el extremo opuesto ajustaba su posición hacia dentro para ayudar a cerrar espacios. El mayor ejemplo de atrevimiento se dio en el centro del campo. Garrido se adelantaba de forma constante para vigilar al pivote rival, mientras que Sergio Álvarez saltaba sobre el segundo centrocampista, pendiente siempre de las recepciones de Gorosabel, que actuaba como interior más adelantado. En algunos momentos incluso uno de los centrales abandonaba su zona para acudir a la presión y apretar a Gorosabel. Ese tipo de riesgos reflejan hasta qué punto la propuesta necesita confianza, coordinación y valentía. Si un jugador llega tarde, todo se puede venir abajo como un castillo de naipes. El rival puede superar la línea con facilidad y encontrar espacios a la espalda.

La jugada del gol en propia puerta de Unax Agote fue la mejor muestra. El Eibar ahogó la salida de la Real Sociedad B y forzó el error con una presión coral que acabó con la pelota en su red. La propia cuenta oficial del club en X (antes Twitter) subrayó ese sello con un mensaje muy claro: “¡Presionar, presionar, presionar!”, acompañado del vídeo de la acción.

“Lo que me está gustando es que seguimos con esa presión alta que significa ir a por el partido desde el principio. Y con la pelota tenemos más versatilidad para sacar el balón jugado”, señaló Beñat San José este mismo curso, subrayando que esa es la identidad que pretende mantener.

Las alternativas de Hidalgo

Con ese panorama, Antonio Hidalgo prepara un plan en el que la primera incógnita pasa por el relevo de Mella. El técnico maneja dos opciones plausibles. La más conservadora es reforzar la zaga con un central más, desplazando a Ximo Navarro al carril derecho para que asuma la función del canterano. La otra, con algo más de riesgo, consistiría en dar entrada a un centrocampista o un mediapunta y situar a Luismi Cruz como carrilero. Sea cual sea la elección, el Dépor cuenta con piezas y argumentos para sostener la salida de balón y esquivar la presión armera.

Uno de esos recursos es, sea cual sea la estructura elegida por Hidalgo, salir desde atrás con tres para generar superioridad frente a Bautista y Magunazelaia. El equipo ya lo ha ensayado en partidos recientes. En ocasiones ha sido con Ximo, Loureiro y Barcia, y en otras Villares se ha incrustado atrás, abriéndose hacia un costado para configurar esa línea de tres junto a Loureiro y Barcia. De ese modo, el Dépor puede salir con superioridad numérica desde atrás y evitar que los delanteros del Eibar puedan emparejarse en la presión.

En esa estructura, Dani Barcia es un argumento por sí mismo. El central se ha consolidado como el defensa con mejor salida de balón. Tiene capacidad para conducir y romper líneas si el rival le concede metros y también precisión en el pase para encontrar al hombre libre. Sus envíos pueden ir dirigidos al carrilero izquierdo, Quiagliata en los dos últimos partidos, o a atacantes que caen a recibir entre líneas, como Yeremay, Luismi o incluso Mulattieri.

Mario Soriano es otra pieza clave. El madrileño ha ido retrasando su posición en este inicio de temporada. De actuar como mediapunta pasó a ser interior izquierdo, con mucha movilidad e intuición para aparecer en espacios libres. Su talento para esconder la pelota, girarse y asociarse ofrece soluciones contra presiones altas. En Mendizorroza abrió el juego apareciendo por la izquierda y adelantando su posición con respecto a Villares para desatascar un inicio complicado, mientras que contra el Huesca bajó más cerca de los centrales para servir de primer apoyo en la construcción. Sus conducciones con el balón pegado al pie son otro recurso para ganar metros cuando el rival aprieta.

Antonio Hidalgo da indicaciones a Mario Soriano durante un partido en Riazor
Antonio Hidalgo da indicaciones a Mario Soriano durante un partido en Riazor
Quintana

Luismi Cruz es otro de los futbolistas que ha brillado en las últimas jornadas actuando por dentro. El andaluz se ha convertido en un activo fiable en el circuito de pases del Dépor. Si Hidalgo lo reubica en el carril derecho, el Dépor no pierde su capacidad para proteger la pelota y esconderla del rival. Con la zurda domina cada control, puede recibir de espaldas, girarse hacia dentro y mantener siempre la posesión lejos del adversario. Su calma bajo presión es un aval. Ya sea recibiendo por dentro o actuando en banda, la consigna parece clara: darle el balón a Luismi es garantía de que no se pierde.

Además, Yeremay añade un matiz diferente. Con Hidalgo ha dejado de estar tan encorsetado en la banda y pisa cada vez más zonas interiores. En esa posición se convierte en una pieza muy peligrosa cuando la defensa rival sube a presionar. Si recibe entre líneas puede girarse rápidamente con un control orientado y encarar, puede asociarse de primeras o dejar el balón de cara para que un compañero relance la jugada. Y si decide abrirse de nuevo a la línea de cal, vuelve a desbloquear su virtud más conocida, el desequilibrio en el uno para uno.

Juego directo

El Deportivo, además, ha incorporado a su fútbol el juego directo, una solución que antes apenas utilizaba. Ante rivales que empujan arriba y generan pérdidas, el equipo ha demostrado que puede saltarse líneas con envíos largos. Samuele Mulattieri se ha mostrado esencial en ese aspecto. En los últimos encuentros se ha impuesto a los defensas, tanto para bajar balones y descargar de cara como para abrir hacia las bandas o prolongar de cabeza. Un ejemplo claro llegó en el 3-0 contra el Huesca. Ganó un duelo aéreo, prolongó hacia Luismi y este asistió a Mella para el tercer tanto. En un escenario como el de Ipurua, con el Eibar lanzado a presionar, su capacidad para dar aire al equipo puede ser decisiva.

En apenas seis jornadas, Antonio Hidalgo ha demostrado que el Deportivo dispone de un repertorio amplio dentro de una idea principal. “Vamos a intentar tener una idea principal y ajustar los detalles”, señaló el técnico en la previa frente al Mirandés. Esa filosofía se ha visto reflejada en los primeros partidos de la temporada. El Dépor mantiene un plan reconocible, pero introduce matices en función del rival y del escenario. Frente al Eibar, en Ipurua, la clave pasa por afinar su salida de balón y minimizar los riesgos. El examen será exigente, pero el Deportivo ya ha mostrado que cuenta con mecanismos y futbolistas capaces de superar una presión que será un dolor de muelas para la gran mayoría de equipos de Segunda División.

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