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Dépor

El Dépor mete miedo… y todavía falta Yeremay

El equipo blanquiazul destaca por su pegada mientras espera la mejor versión del canario

Xurxo Gómez
23/09/2025 14:21
Yeremay Hernández, con el balón en un partido en Riazor
Yeremay Hernández, con el balón en un partido en Riazor
| QUINTANA
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El Deportivo mete miedo. El conjunto herculino ha dado un golpe sobre el tablero de la Liga Hypermotion estas dos últimas semanas, con dos goleadas consecutivas que, unidas a su notable primer mes de competición, le han permitido auparse a lo más alto de la categoría.

El parcial de 9-1 endosado a Mirandés y Huesca, dos equipos ‘humildes’ pero que llegaban al duelo contra el conjunto blanquiazul en buena dinámica, ha permitido reforzar a un Dépor que no ha perdido ni un ápice de solvencia y le ha añadido pegada. Obviamente, el nivel de acierto mostrado frente al cuadro jabato y al altoaragonés es difícil de prolongar en el tiempo, pero teniendo en cuenta los seis partidos iniciales del curso, el Deportivo ya está posicionado como uno de los equipos con más acierto de cara a la portería rival del campeonato.

El equipo dirigido por Antonio Hidalgo ha logrado anotar 15 dianas, un registro tan solo superado por el del Racing de Santander, que en Córdoba elevó su cifra hasta los 17 goles. La diferencia es que el conjunto racinguista ha necesitado menos remates (72) que el Deportivo (81) para alcanzar esos números, aunque su dígito de goles esperados (xG) -la métrica avanzada que mide la probabilidad de gol de cada situación de remate y le asigna un valor- es superior debido a que sus ocasiones han sido de más ‘claridad’. Así, el bloque adiestrado por José Alberto López alcanza los 11,97 goles esperados, uno más que los 10,97 que maneja el Dépor, siempre según el modelo de Wyscout.

En cualquier caso, ambos conjuntos manejan los mejores datos en cuanto a efectividad de cara a portería contraria, lógico teniendo en cuenta que encabezan la clasificación. Porque el siguiente es, precisamente, el Cádiz, tercero en la tabla.

Así, el Dépor comienza a dejar muestras del potencial ofensivo que acumula en su vanguardia y que Antonio Hidalgo se afana en conjugar con el equilibrio como fórmula del éxito. “Había esa sensación a veces de que cuando no tenías la pelota podías sufrir. Debemos disfrutar un poco más de esos momentos, cuando haya que estar en bloques bajos y presionar arriba, pero con un orden. Eso te da una solidez y una estabilidad. Y a partir de ahí, crecer en el talento que tenemos y que hay que exigirle también ese trabajo sin balón”, explicaba el preparador tras el último partido, del que quiso ensalzar la labor de sus chicos a la hora de defenderse y tratar de recuperar el esférico por encima del brío ofensivo.

Tiene sentido ese enfoque del técnico, que sabe que ahora mismo dispone de múltiples soluciones cerca del área rival. Zakaria Eddahchouri luce inspirado y, desde su papel de revulsivo, lidera la tabla de goleadores de Segunda División -junto a Andrés Martín-. Mientras, Mulattieri facilita el juego a sus compañeros a partir de su trabajo, más recompensado en unas fabulosas sensaciones que en números. David Mella se fue al Mundial sub-20 con dos goles en su haber, Luismi Cruz ha roto a ser decisivo de cara a puerta una vez se le ha acercado al carril central y al área y Mario Soriano ha ido sumando dígitos cuando ha podido ejercer más como mediapunta que como organizador en la base. Con Stoichkov también velando armas predispuesto desde el banco, el Deportivo dispone de un arsenal variado que llama la atención… y todavía falta Yeremay Hernández.

El 'caso' Yeremay

Porque el canario está, claro que está. Contribuye al juego ofensivo del equipo de manera fundamental. Pero todavía no ha encontrado el gol, más allá del penalti provocado por Mulattieri en Leganés que el ‘10’ se encargó de transformar con extrema frialdad.

Yeremay, que el pasado curso dio un salto a otra galaxia en cuanto a cifras con 15 goles y 5 asistencias, vive peleado con la portería rival en este inicio de temporada. Su crecimiento y una nueva mejora de contrato, en otro gesto de gratitud con el Deportivo y ambición para seguir creciendo de la mano, le ha hecho asumir una mayor cuota de responsabilidad en todas las facetas. 

El canario carga con una pesada mochila de deber que parece querer descargar a base de goles. Por eso cada fallo de cara a puerta parece traumático para un ‘Yere’ cuyo rostro ilustra más ansiedad por perforar las redes que la característica mueca de disfrute, habitual cada vez que tiene una pelota cerca y puede jugar con otros que entienden el fútbol como él.

“Los debates sobre su posición están bien, pero yo no le doy mucha vuelta. Buscamos que participe más en el juego, tenga más protagonismo y está encantado con la nueva posición. Tiene ocasiones clarísimas en su posición y si llevara algún gol más no se hablaría de esto. Dependiendo del rival iremos ajustando su posición”, explicaba con tino Hidalgo hace un par de semanas sobre el grancanario, del que aseguró tras marcar en Leganés que ese tanto le ayudaría a sumar “tranquilidad”. El gol como principal obstáculo para volver a fluir.

El problema no es, ni mucho menos crónico. Pero en este inicio de curso, Hernández sí se está chocando contra el muro de la falta de acierto ante los porteros rivales. Así se refleja en el ambiente y así lo reflejan los datos, pues el ‘10’ del Deportivo es el futbolista de la Liga Hypermotion con un peor balance entre goles y goles esperados individual. Es decir, con un peor balance en cuanto a efectividad de cara a portería rival.

Yeremay ha hecho un gol, que además llegó desde el punto de once metros. Pero según la suma de la probabilidad de gol de todas sus situaciones de remate, debería haber materializado al menos tres (2,73 xG). Tan solo José Corpas, extremo del Eibar y próximo rival del Deportivo este sábado (18.30 horas, Ipurua) maneja un balance más negativo entre goles y goles esperados.

Clave para que Yeremay ya haya alcanzado una notable cifra de probabilidad de gol acumulada es su protagonismo a la hora de rematar. Igual que el pasado curso, el canario finaliza muchos ataques. De hecho, ‘Yere’ promedia por cada 90 minutos casi el mismo número de remates que el pasado curso (2,72 por 2,95) y la misma media de goles esperados: sus 0,44 xG equivalen a disponer de, al menos, dos ocasiones de importante probabilidad de anotar por partido.

Precisamente esas dificultades para transformar y no una posición que no ha variado tanto parece el principal hándicap para que su fútbol esté fluyendo de verdad. Porque en el camino de su desacierto, Yeremay ha dejado de lado el regate. El líder deportivista tan solo intenta driblar la mitad de veces que el pasado curso. Quizá esta podría ser una tendencia derivada de una posición más centrada que le resta espacios. Pero el argumento se cae si tenemos en cuenta que, precisamente, el único partido en el que el canario buscó un solo regate (que no le salió) se dio cuando jugó de extremo más puro, contra el Sporting en Riazor.

A pesar de que recibe más balones y aparece el mismo volumen de veces en el área rival, Yeremay busca superar enemigos de manera individual con menos cadencia que el pasado curso, a pesar de que lo sigue intentando. 

Puede ser que el descenso se deba a la confianza. Quizá es una cuestión colectiva. Probablemente por ambos factores. Por suerte, mientras ‘Yere’ termina de afinar su mejor versión después de un complejísimo verano, el Deportivo tiene cómo no echar de menos la aportación de gol del canario y, de paso, acompañarle en el proceso.

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