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Dépor Femenino

Un tridente hecho para entenderse

Lucía Pardo se suma a Millene Cabral y Espe Pizarro en un ataque llamado a ser diferencial en Liga F

Espe Pizarro, Millene Cabral y Lucía Pardo
Espe Pizarro, Millene Cabral y Lucía Pardo
Germán Barreiros / RCDEPORTIVO
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Las piezas del puzzle comienzan a encajar. Kevin Cabado afrontaba —y afronta—, tras la revolución a final de la temporada 2025-26, el reto de moverse en el mercado con un margen de error mínimo. Será el transcurso de la competición el que determine el acierto de la dirección deportiva, pero sobre el papel, hay ciertas líneas que parecen partir desde una buena base. Es el caso del ataque, zona en la que el club tuvo que afrontar una de las bajas más sensibles, como fue la de Ainhoa Marín, ya nueva jugadora de la Real Sociedad.

Tras su despedida, el Deportivo no tardó en firmar a Marisa García en propiedad después de que pasase un curso cedida por el Real Madrid y a Vega Montesinos. No obstante, ambas son incorporaciones con proyección más que jugadoras de presente y garantía inmediata. Faltaba la pieza que completase un ataque en el que Millene Cabral y Espe Pizarro parten como líderes indiscutibles. Y llegó Lucía Pardo para cerrar el círculo.

Con su incorporación, el Deportivo no solo ha reforzado su delantera; ha logrado unir a tres perfiles que parecen destinados a entenderse. La dirección deportiva ha conseguido dibujar un ataque con piezas diferentes, pero que a priori encajan a las mil maravillas en el terreno de juego. A ellas, además, se les une el empuje que jóvenes como Lucía Rivas, Vega Montesinos o Marisa pueden generar desde el banquillo. El Dépor ya tiene un ataque titular formado por tres nombres que representan tres maneras distintas de hacer daño al rival. Y es precisamente eso lo que convierte a la parcela ofensiva en una de las grandes fortalezas del equipo.

Piezas que encajan

Un año más, Millene Cabral será la encargada de comandar al Deportivo. Después de una temporada complicada a nivel de lesiones –solo ha podido disputar 599 minutos–, la brasileña busca redimirse. Siempre y cuando los problemas físicos la respeten, la ‘10’ está llamada a ser ese punto de calidad diferencial.

Su capacidad para jugar de espaldas, fijar centrales y dar continuidad al juego, así como su talento técnico a la hora de generar ventajas en el uno contra uno, le convierten en el principal arma ofensiva del conjunto blanquiazul. La delantera es una futbolista que ha demostrado ser capaz de fabricar ocasiones por sí sola y, sobre todo, de hacer mejores a las jugadoras que la rodean. Y es ahí donde entra en juego Espe Pizarro.

Millene apenas pudo coincidir con la charrúa sobre el verde. Dos perfiles muy distintos, pero ambos igual de necesarios. La uruguaya ya dejó claro en esta última temporada que está lista para liderar. Intensidad sin balón, presión tras pérdida y agresividad para atacar los espacios. En su primer curso como deportivista se echó el equipo a las espaldas a pesar de tener que frenar hasta en tres ocasiones por problemas musculares. Marcó seis goles y repartió dos asistencias, unas cifras que invitan al optimismo.

Y cuando parecía que el ataque ya tenía dos piezas que apuntaban a ser claves, Lucía Pardo entró en juego. La gallega es, probablemente, la futbolista más completa de las tres. Puede jugar por dentro o partir desde un costado. Además, entiende a las mil maravillas el juego; cuándo asociarse y cuándo acelerar. Desborde, capacidad para moverse entre líneas, personalidad para asumir responsabilidades y una notable presencia en el área rival. La avala su protagonismo en una Real Sociedad que se clasificó para la Champions después de certificar un tercer puesto en Liga F.

La suma de las tres ofrece al Deportivo múltiples registros. Para la pausa y el juego combinativo, Millene; para asfixiar la salida del rival, Espe Pizarro; para el desequilibrio y la imaginación, Lucía Pardo. Pero hay además un aspecto que une a las tres por encima de sus diferencias y que puede suponer un factor determinante para el equipo: el gol. Ninguna vive exclusivamente para marcar, pero las tres afrontan la temporada 2026-27 con antecedentes que invitan a pensar que las responsabilidades goleadoras ya tienen a sus dueñas. Ya no hay dependencia de una única referencia. Ahora solo falta que lo que dice el papel se traduzca al verde.

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