El idilio goleador de Espe Pizarro en el Deportivo encuentra continuidad en Uruguay
La delantera charrúa ha marcado cinco goles con la elástica blanquiazul y otros dos con la celeste en el inicio de 2026

Lleva poco en el Deportivo. Tanto como ocho meses. Su rendimiento no pudo explotar del todo hasta que los problemas musculares la respetaron. Pero ya cuesta imaginarse un once del conjunto coruñés en el que no aparezca el nombre de Espe Pizarro.
La delantera charrúa ha convertido el inicio de 2026 en un escaparate de su crecimiento competitivo. Ha logrado combinar su rendimiento goleador en Liga F con un protagonismo imperante en la selección uruguaya. Y su impacto se ha visto reflejado tanto en los números a nivel personal como en la influencia directa que tiene sobre el juego del equipo herculino. En la parcela ofensiva, pero también en la defensiva.
A sus 24 años, Espe Pizarro se ha consolidado como una pieza clave en el ataque blanquiazul. Ha visto puerta en cuatro de las últimas cinco jornadas, de forma que solo se quedó sin marcar en la derrota ante el Sevilla. Firmó un doblete contra el DUX Logroño y volvió a dejar su sello frente al Real Madrid, Madrid CFF y Levante. Suma así cinco tantos y otras dos asistencias en Liga F que le valen para coronarse como una de las delanteras más decisivas de la competición liguera.
Su impacto se hizo esperar. No por falta de adaptación. Ni mucho menos por falta de talento. Sino porque las lesiones se interpusieron en su camino. A la vista está que, desde que los problemas musculares desaparecieron, su impacto ha sido inmediato. Electricidad con el esférico en sus botas, presión alta y una capacidad más que refinada para definir. Una baza que al Deportivo le ha venido de perlas para certificar su consolidación en la máxima categoría.
Más allá de finalizar jugadas, una clave que apartaba al cuadro coruñés de crear un mayor volumen de ocasiones, Pizarro es capaz de elaborar jugadas para las demás y habilitar a futbolistas de segunda línea como Paula Gutiérrez o Lucía Martínez.
Su mejor ejemplo de influencia fue uno de los partidos más contundentes del Dépor en lo que va de temporada. En la victoria al DUX Logroño (0-4), Pizarro firmó un doblete que evidenció su variedad de recursos ofensivos. Abrió el marcador con un potente disparo de primeras tras asistencia de Ainhoa Marín; hizo el tercero de las blanquiazules con un tiro teledirigido hacia la escuadra y finalizó su actuación con una asistencia a Lucía Rivas.
La racha se mantiene
Su buen momento con el Deportivo ha tenido continuidad durante el parón de selecciones. Como es habitual, Espe Pizarro recibió la llamada de Uruguay. Y la delantera trasladó su rendimiento del club a la elástica celeste del combinado charrúa.
Disputó dos encuentros amistosos frente a Ecuador. En ambos partió como titular y en ambos dejó su sello personal en el marcador. En el primero, tardó apenas cuatro minutos en rubricar un gol tras presionar la salida del rival, recuperar la redonda cerca del área y definir con una vaselina milimétrica que sirvió para abrir el camino del triunfo de Uruguay (2-3).
En el segundo, Pizarro volvió a marcar, esta vez en el tiempo extra, para rescatar un empate después de que Ecuador se adelantase en el electrónico cumplida la media hora de partido. Así, en dos partidos que han servido a la selección uruguaya de preparación para la próxima ronda clasificatoria del Mundial 2027 que se celebrará en Brasil, la atacante deportivista ha dejado evidencia de que está más que lista para liderar a su país.
La confianza que la ‘9’ blanquiazul ha ido acumulando en Liga F a base de continuidad, goles y protagonismo se ha trasladado al contexto internacional. La citación con la selección le permitió mantener el ritmo competitivo y, aunque el escenario sea distinto, reforzar su perfil como futbolista determinante siempre es positivo. Y más cuando la vuelta a la competición liguera le tiene preparado uno de los retos más vertiginosos de la temporada.
Espe, que regresó el pasado lunes a los entrenamientos a las órdenes de Fran Alonso, ya tiene el punto de mira ubicado en su próximo rival: un Barcelona que en la primera vuelta hizo sangre en la escuadra blanquiazul con un 8-0 en apenas 45 minutos. En aquel encuentro, el Deportivo no pudo contar con la que ya es su delantera referencia.
Marcar al equipo dirigido por Pere Romeu será todo un desafío. Y Espe Pizarro ya dejó claro que su ambición no tiene límites. Ni siquiera hace un mes cuando, a pesar de que la Liga F la nominó a mejor jugadora del mes de febrero —que acabó ganando Wifi, del Sevilla—, la charrúa aseguró que todavía no estaba a su mejor nivel: “No estoy ni cerca de lo máximo que puedo dar, pero estoy aprovechando el jugar, que en la primera vuelta no lo pude hacer”.
La atacante finaliza su vinculación con la entidad herculina en junio de este año y su rendimiento pide a gritos una ampliación de contrato. Por ahora, los datos hablan por sí solos: goles con el Dépor, goles con Uruguay y una sensación cada vez más clara de que Espe Pizarro ha encontrado el contexto ideal para explotar su mejor versión.











