Un plan que permite al Deportivo tutear a los más nobles
El conjunto coruñés presionó al Real Madrid hasta el punto de ahogarlo en su propio campo

Dicen que rectificar es de sabios. Y Fran Alonso lo hizo ante el Real Madrid. A tiempo para revertir una situación que mermaba la moral del equipo. El pasado domingo, el Deportivo se enfrentó a la oportunidad idónea para redimirse contra los equipos de la zona más noble de la tabla. Algo que había logrado en el curso pasado, pero que se mantenía como asignatura pendiente en la presente campaña, después de sufrir goleadas provocadas por una mala imagen ante Barcelona (8-0) y Real Madrid (4-0).
Plantear los partidos frente a rivales que viven su propia realidad en escalones mucho más altos que el Deportivo no es sencillo. No obstante, el conjunto blanquiazul ha demostrado encontrar en la presión a su mejor aliada. En la primera vuelta, en la capital, el cuerpo técnico apostó por un estilo mucho más conservador: bloque bajo para reducir los espacios y tratar de buscar las espaldas de las blancas. Pero ni una, ni otra. El equipo se quedó a medias y, antes de que se diese cuenta, el Real Madrid ya había encontrado el hueco para mandar en el marcador con dos goles de ventaja en el minuto 10. Ni siquiera la expulsión de Shei García a la media hora de partido hizo que el Dépor se viniese arriba, de forma literal.
Pero en Riazor fue otra historia. Fran Alonso aprendió la lección: encerrarse atrás, a este Dépor, le sale caro. Demasiado caro. "Es momento de ser valientes y tener respeto por el rival, pero no miedo", aseguró el preparador blanquiazul en la previa. Dicho y hecho. Decisiones arbitrales a un lado, el conjunto coruñés pudo salir del estadio con la cabeza bien alta y el orgullo intacto. Fruto de la presión, ahogó al Real Madrid como pocos equipos de Liga F han hecho.
El plan siguió su curso y la presión surtió efecto. El Dépor había conseguido lo más difícil: frenar el avance de las blancas y reducir el volumen de ocasiones a cinco tiros a puerta, más otros dos desde el punto de penalti. Para ello, era clave inhibir a Caroline Weir, brújula del Real Madrid. Una tarea que fue encomendada a Lucía Martínez. La mediocentro blanquiazul se vació con un marcaje individual que valió para anular por completo a la escocesa.
"Hemos sido valientes, hemos ido a presionar arriba, hemos sido agresivas… Ha sido muy difícil jugar contra un equipo de tanta calidad, pero estoy muy orgulloso por lo que mostró el equipo". Fueron palabras de Fran Alonso al término del encuentro.
Una rara avis
Aunque el Deportivo hizo un ejercicio defensivo valiente, no se olvidó de atacar. Acabó el encuentro con catorce disparos, cinco de ellos a puerta y dos goles. Una cifra que, por ahora, solo está al alcance de tres equipos más: DUX Logroño, Atlético de Madrid y Barcelona. Ningún otro conjunto de la Liga F logró rubricar más de una diana al equipo dirigido por Pau Quesada.
Además, marcar al Real Madrid como mínimo dos goles ha sido sinónimo de sumar. Así había sido hasta el domingo pasado, cuando al Deportivo no le bastó para quedarse con, al menos, un punto. Al DUX Logroño le valió para rascar un empate (2-2), mientras que al Atleti (2-1) y al Barça (4-0), para ganar.
Donde otros equipos ven pequeños fallos, el Real Madrid ve sangre. Y quizás ese fue el debe de la escuadra coruñesa: descuidar dos detalles que costaron dos goles. Esos que le impidieron puntuar. El primero, pecar de inocentes ante una internada en el área de Athenea que precedió al segundo tanto —el que supuso el 1-2, obra de Bruun—; el segundo, caer en todo lo contrario y abusar de una agresividad dentro del área que terminó en penalti —el 2-3, obra de Weir—.
No obstante, aunque el planteamiento, acompañado del desgaste físico, no estuviese premiado con el resultado final, al Deportivo le ha valido para dar un paso adelante. A nivel moral y también de juego. Ya hace tiempo que dejó de ser un novato en la categoría, pero ahora lo ha demostrado plantando cara al segundo más noble de Liga F.












