Fran Alonso encuentra en Vera una opción de garantías para el lateral izquierdo
La central cántabra se ubicó por segunda vez en el flanco zurdo y fue capaz de frenar a una de las futbolistas más rápidas del Tenerife

En el mundo del fútbol hay una serie de jugadoras que revelan, a lo largo de las temporadas, una especie de identidad camaleónica que dota a las plantillas de una mayor profundidad. Cuando el Deportivo acudió al mercado estival de 2024 para reforzar su plantilla de cara al debut en Liga F e incorporó a Vera Martínez, se aseguró así a una central de garantías. Con lo que seguramente no contaba el club, ni tampoco el deportivismo, era acabar encontrando en la cántabra una lateral capaz de cumplir con creces en momentos de necesidad.
Las campañas son largas y, en todo equipo, siempre aparece algún revés que hace tambalearse a la estabilidad de la plantilla. En el caso del Deportivo, el percance llegó más pronto que tarde. Solo habían pasado dos jornadas de Liga F cuando Sara Extremera, recién llegada en verano, expresaba a la entidad su deseo de salir por motivos personales. Aun así, la dirección deportiva decidió no realizar ninguna incorporación para cubrir su baja y se quedó con Monteagudo, que afrontaba su primera temporada íntegra en el primer equipo, y con Colette Cavanagh, procedente del Celtic de Glasgow.
Para colmo, a principios de noviembre, Monte sufrió una rotura del componente medial de la fascia plantar de su pie derecho, una lesión que la mantendría apartada de los terrenos de juego durante diez semanas, como mínimo.
El primer recurso que utilizó Fran Alonso fue el de cambiar a Samara de banda y dar entrada al once inicial a Paula Novo. Sin embargo, ante el Granada, en la jornada 13 y por primera vez en este curso, el técnico madrileño desplazó a Vera hacia el flanco izquierdo. No ejerció como lateral pura, sino que contó con la ayuda de Samara. Sin balón, la hispano-azerí retrocedía su posición para forzar una superioridad defensiva y mantener así a raya a Laura Pérez, la futbolista más peligrosa del Granada. Mientras, cuando el Dépor tenía la posesión, actuaba prácticamente como una extremo más.
Quizás fue esa la primera toma de contacto para la ‘3’ blanquiazul. Porque contra la Real Sociedad, en Zubieta, Vera ya estuvo sola ante el peligro. Fue en su banda donde el cuadro ‘txuri-urdin’ detectó una debilidad y Arturo Ruiz indicó a las suyas que ejercieran una superioridad numérica para avasallar al Deportivo por la izquierda.
No fue el mejor rival para juzgar la primera actuación de Vera como lateral. No obstante, el pasado domingo, en el envite contra el Costa Adeje Tenerife, Fran Alonso volvió a optar por ubicar a la cántabra en el lateral izquierdo. Monteagudo regresaba a una convocatoria por primera vez tras dejar atrás la lesión, aunque la exigencia del partido hacía complicado que tuviese minutos, sobre todo después de estar dos meses fuera. También estaba en la relación de jugadoras Cavanagh, aunque la confianza en ella se reduce a minutos residuales. Y a veces, ni siquiera a eso.
Examen complicado
La pareja de baile de Vera fue ni más ni menos que Aleksandra Zaremba, una de las futbolistas más veloces y con más llegada de la escuadra isleña. En las primeras acciones del partido, la defensora le dejó claro que aquellas dudas que le habían inundado en Zubieta ya eran historia.
Vera es sinónimo de fiabilidad y practicidad. No asumió riesgos innecesarios ante la presión del Costa Adeje Tenerife, aunque durante los 90 minutos se mostró valiente para incorporarse en ataque cuando fuese necesario. También sirvió una verticalidad que en numerosas ocasiones desahogó al Deportivo.
Aleksandra no la encaró hasta el minuto 29. La ‘11’ del conjunto tinerfeño puso la directa hacia la meta defendida por Inês, pero la cántabra le negó el paso. Reculó lo justo y esperó al momento ideal para irse al suelo y recuperar la posesión.
Es cierto que la internacional polaca demostró ser más rápida que la jugadora deportivista, sin embargo, Vera suplió esa pequeña carencia con saber estar. Aunque Zaremba le ganó la espalda en varias acciones, la central reconvertida fue capaz de rehacerse y llegar en condiciones óptimas para defender.
En la segunda mitad, el conjunto dirigido por Yerai Martín se volcó en ataque en busca de, como mínimo el empate. Pero Vera se mantuvo en la misma línea. Obligó a Aleksandra a jugar hacia atrás, a botar centros forzados e incluso a meterse hacia dentro para jugar con su pierna menos hábil. Para rematar el partido, ya en el tiempo extra, forzó una falta inteligente en campo rival que privó al Tenerife de armar un contragolpe peligroso.
Nueva alternativa
Monteagudo ya está disponible, pero la consolidación de Vera como lateral permite a Fran Alonso introducir a la canterana en la rotación sin una urgencia inmediata. Con Vera, el Dépor gana solidez defensiva y, lo más importante, una nueva alternativa para futuras ocasiones.
La única futbolista que disputó todos los minutos en competición liguera en la campaña pasada demuestra tener esa capacidad de adaptación, una condición cada vez más demandada en el fútbol.













