Millene y Marisa, dos jugadoras para un mismo puesto
La ‘10’ blanquiazul celebra un gol cada 172 minutos, mientras que la madrileña necesita 534

Una ya es la líder consolidada de un Deportivo que quiere crecer en Liga F merced a sus buenas actuaciones desde hace cuatro temporadas; otra, llega al equipo para asentarse en la categoría y certificar su progresión. Millene Cabral y Marisa García, dos jugadoras que poco tienen que ver entre sí pero que, cada fin de semana, ponen a Fran Alonso en la tesitura de escoger a una para saltar al campo. O a las dos. Bendito problema.
Si en el curso anterior el Deportivo se enfrentaba a la problemática que puede generar una plantilla corta, en la presente temporada el técnico blanquiazul tiene que incluso descartar a varias jugadoras en cada convocatoria. La competencia crece en cada posición y los méritos sobre el verde empiezan a ganar más enteros que nunca. Eso es lo que ocurre ahora con las dos referencias en ataque, las que se juegan un puesto en el once semana tras semana. Una carrera de fondo en la que el Dépor es el gran beneficiado.
Marisa aterrizó en el conjunto herculino en el mercado estival en calidad de cedida por el Real Madrid. Es su primera campaña en la élite tras competir en Primera Federación con el filial merengue. Firmó una pretemporada ilusionante y celebró cuatro tantos, aunque con el inicio de la competición oficial, la Liga F le puso los pies en el suelo. La exigencia es máxima y su adaptación requería tiempo. Un tiempo que ganó con la lesión muscular de Millene.
En las primeras jornadas, Fran Alonso optó por reestructurar el sistema ofensivo. Pasó a jugar con dos puntas, un esquema que duró hasta que la brasileña estuvo recuperada. Con la ausencia de Millene, Marisa cogió ritmo en la categoría, aunque insuficiente para un Dépor que necesitaba sumar como agua de mayo.
La vuelta de Millene fue como un soplo de aire fresco para la escuadra herculina. La ‘10’ reapareció en el minuto 81 del encuentro ante el Madrid CFF, en la quinta jornada. Entró precisamente por la jugadora cedida por el Real Madrid y, aunque no pudo evitar la derrota del Dépor (1-2), le bastaron unos toques para revelar su importancia en el juego deportivista.
Juntas sobre el verde
Su estreno como titular en el presente curso fue frente al DUX Logroño. Millene abrió la lata desde el punto de penalti y, por primera vez en la temporada, coincidió en el verde con Marisa durante siete minutos. No los suficientes como para comprobar su entendimiento.
Repitieron presencia en el campo contra el Atlético de Madrid. La brasileña fue titular y la madrileña entró en el 67, una combinación que provocó la caída de la ‘10’ a la banda izquierda. Tres minutos le bastaron para que la figura de ambas surtiera efecto. Marisa fijó a las centrales y Millene aprovechó el hueco (y un pase medido de Paula Gutiérrez) por el flanco izquierdo para hacer el gol del empate.
Volvieron a estar juntas sobre el terreno de juego ante el Barcelona, aunque la aportación ofensiva de cualquier jugadora fue anecdótica.
Diferentes estilos
La aportación goleadora de Millene, como era de esperar, no tardó en llegar. Más se hizo de rogar la de Marisa. De hecho, no fue hasta la undécima fecha liguera. Su primera diana en Liga F tuvo un peso significativo en el Deportivo. Supuso una victoria necesaria para revertir la mala dinámica que atravesaba el equipo.
No obstante, la madrileña suma más allá de las dianas. Su corpulencia le permite ganar balones en largo con una facilidad pasmosa. Además, goza de una cualidad que se tiene o no se tiene: el instinto en el área. Siempre está bien colocada y lista para buscar el remate.
Su competencia no es menos. Millene Cabral es una de las delanteras con más talento de Liga F. A pesar de su baja estatura, su buen juego de espaldas siempre ofrece una salida al juego del Deportivo. Su velocidad le permite ser una amenaza constante en ataque, incluso cuando recibe de cara a su propia portería. Tiene talento para encarar y calidad suficiente para encontrar un pase en la última línea.
Millene es garantía de peligro. Ahora y una vez que Marisa ya abrió su lata personal de goles, tiene una competencia que le obliga a apretar las tuercas. O quién sabe si en los planes de Fran Alonso está alinear a las dos.
Por lo pronto, la brasileña tiene una ventaja solvente en la carrera por la titularidad. Le han bastado 345 minutos para marcar dos tantos. O lo que es lo mismo. Celebra un gol cada 172 minutos, mientras que Marisa necesita 534.
























